El dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, confirmó públicamente el envío de miles de soldados norcoreanos a combatir junto a Rusia en la guerra contra Ucrania y generó una fuerte reacción internacional tras elogiar a quienes optaron por suicidarse antes que caer prisioneros. Sus declaraciones se produjeron el pasado domingo durante un acto oficial en Pyongyang, donde se inauguró un museo dedicado a los militares norcoreanos que participaron en operaciones en el extranjero.
En su discurso, Kim calificó como ''héroes'' tanto a los soldados caídos en combate como a aquellos que, según sus palabras, eligieron ''el camino de la inmolación y el suicidio'' para evitar la captura. La afirmación, difundida por la agencia estatal KCNA, supone uno de los reconocimientos más explícitos hasta la fecha sobre las condiciones en las que operaron las tropas norcoreanas desplegadas en territorio ruso.
La ceremonia contó con la presencia de altos funcionarios rusos, entre ellos el ministro de Defensa, Andrei Belousov, y el presidente de la Duma Estatal, Vyacheslav Volodin, lo que evidenció el estrechamiento de los vínculos entre Moscú y Pyongyang. Aunque el presidente Vladimir Putin no asistió al evento, envió una carta en la que expresó su agradecimiento a los soldados norcoreanos y rindió homenaje a los caídos.














