El régimen iraní utiliza restricciones sobre las comunicaciones para presionar a activistas, periodistas y ciudadanos críticos, mientras organizaciones de derechos humanos denuncian detenciones, juicios sin garantías y ejecuciones.
La persecución de opositores y críticos en Irán ha incorporado nuevas formas de presión que no requieren necesariamente una detención. En las últimas semanas, activistas, periodistas, profesionales y otros ciudadanos han denunciado el bloqueo de sus líneas telefónicas y tarjetas SIM después de publicar contenidos considerados críticos por las autoridades.
Según testimonios recopilados por Iran International, una persona puede descubrir que su teléfono dejó de funcionar sin recibir una explicación oficial. En algunos casos, el bloqueo no se limita a la tarjeta SIM: el documento nacional de identidad también puede quedar restringido, impidiendo registrar una nueva línea.
Manifestaciones en Iran en contra del régimen teocrático
La medida tiene consecuencias importantes porque numerosos servicios cotidianos en Irán utilizan números telefónicos para verificar la identidad, incluidos servicios bancarios, universitarios y plataformas digitales.
El medio recogió testimonios de médicos, ingenieros, artistas y periodistas que aseguran haber sufrido estas restricciones después de realizar publicaciones críticas en internet.
Estas denuncias se producen en un contexto de mayor represión contra la disidencia. Human Rights Watch informó que, entre el 18 de marzo y finales de agosto de 2026, las autoridades iraníes anunciaron la ejecución de al menos 29 personas relacionadas con las protestas recientes.
La organización señaló además que, en ese mismo período, al menos 59 hombres fueron ejecutados tras procesos vinculados con cargos políticos o de seguridad nacional, y que decenas de manifestantes y disidentes permanecen en riesgo de recibir la pena de muerte.
Amnistía Internacional también documentó la persecución de manifestantes y disidentes y señaló que las autoridades han utilizado la pena de muerte como mecanismo de represión. En septiembre, la organización publicó una investigación que atribuye a las fuerzas estatales graves violaciones durante la represión de las protestas de 2022, incluyendo homicidios ilegítimos, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y torturas.
Manifestaciones en Iran en 2022
De esta manera, la presión sobre los críticos del régimen puede adoptar distintas formas: desde arrestos y procesos penales hasta restricciones sobre el acceso a internet, las comunicaciones y servicios básicos. Los bloqueos de teléfonos denunciados recientemente muestran una modalidad menos visible de persecución, pero que puede afectar directamente la vida cotidiana de quienes expresan posiciones contrarias al poder establecido.
El caso refleja además una característica señalada por organizaciones de derechos humanos: la represión no se limita a las grandes manifestaciones. También alcanza a personas que publican contenidos críticos desde sus hogares o que participan de manera limitada en actividades opositoras.