Las autoridades españolas reforzaron la vigilancia en la segunda ciudad autónoma del norte de África ante el aumento de los cruces irregulares desde Marruecos. La presión migratoria ya afecta simultáneamente a Ceuta y Melilla, los dos principales enclaves españoles en territorio africano.
La ciudad autónoma de Melilla comenzó a registrar un importante incremento en la llegada de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos, en paralelo a la crisis migratoria que afecta desde hace varios días a Ceuta. El aumento de los cruces irregulares obligó a las autoridades españolas a reforzar los controles fronterizos y a desplegar mayores recursos de seguridad.
Según informaron las autoridades locales y distintos medios españoles, durante los últimos días se produjo un aumento sostenido de los intentos de ingreso irregular tanto por la frontera terrestre como por la costa mediterránea. La situación mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad, que incrementaron la vigilancia para evitar nuevos cruces masivos y responder a la creciente presión sobre la infraestructura de acogida.
Policías españoles en la frontera de Malilla
La crisis en Melilla se desarrolla mientras Ceuta continúa afrontando una de las mayores oleadas migratorias de los últimos años. En esa ciudad, el fuerte incremento de llegadas llevó al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, a solicitar al Gobierno español la declaración de una emergencia nacional, al considerar que la capacidad de respuesta de la administración local había sido ampliamente superada.
En Melilla, el incremento del flujo migratorio volvió a poner bajo presión los centros de acogida, que ya enfrentaban elevados niveles de ocupación. Las autoridades locales advirtieron que, de mantenerse el ritmo de llegadas, será necesario ampliar la capacidad de alojamiento y reforzar los recursos destinados a la atención de los migrantes mientras se resuelve su situación administrativa.
Inmigrantes ilegales entrando a Melilla
La nueva presión migratoria reabrió además el debate político en España sobre el control de las fronteras exteriores de la Unión Europea. Diversos dirigentes reclamaron un endurecimiento de las medidas de vigilancia y una mayor implicación de Bruselas para ayudar a España a gestionar el fenómeno migratorio en Ceuta y Melilla, consideradas dos de las principales puertas de entrada al territorio europeo desde África.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad continúan desplegadas en ambos enclaves para controlar la situación y prevenir nuevos ingresos irregulares. El Gobierno español sostiene que trabaja en coordinación con Marruecos y con las instituciones europeas para contener el flujo migratorio, mientras Ceuta y Melilla permanecen bajo una fuerte presión que pone a prueba la capacidad operativa de sus servicios de seguridad y acogida.