El presidente socialista de España, Pedro Sánchez, una vez más, dejó clara su desconexión con las prioridades de los españoles al destinar 75 millones de euros a Palestina en los próximos dos años, mientras su propio país está enfrentando una grave crisis producto de un desastre natural.
La región de Valencia, afectada por las inundaciones masivas provocadas por la DANA, y que requiere de la atención del Gobierno central para afrontar los daños y ayudar a los miles de ciudadanos que perdieron sus casas y bienes, fue completamente abandonada por Sánchez.
El presidente español, en lugar de centrar sus esfuerzos en los problemas que afectan directamente a los españoles, optó por destinar grandes sumas de dinero, que se recauda con el trabajo de los propios españoles, para apoyar a Palestina, un acto que no solo generó enojo en la gente, sino también deja en claro las prioridades de su administración socialista.
Esta semana, Sánchez tuvo una reunión intergubernamental con el líder palestino, Muhamad Mustafa, en la que se firmaron varios acuerdos, incluyendo una significativa ayuda financiera a Palestina.
En medio de la devastación en Valencia, esta cifra de 75 millones de euros no solo es desproporcionada, sino que refleja una política exterior que se aleja de las necesidades inmediatas de los ciudadanos españoles.







