El presidente Javier Milei protagonizó un discurso contundente en la cumbre del Mercosur, donde cuestionó sin eufemismos el rumbo del bloque y reclamó una transformación profunda orientada a resultados. Con un mensaje directo, advirtió que la región enfrenta una disyuntiva clara: avanzar hacia el futuro o aferrarse a un modelo agotado.
Milei dio la bienvenida a Bolivia, que participa por primera vez, y felicitó a Chile por su reciente jornada democrática, destacando la victoria de José Antonio Kast como una señal regional a favor de economías más abiertas y competitivas. Luego fue al núcleo del problema: recordó que las instituciones se miden por sus resultados y enumeró los objetivos incumplidos del Mercosur. No hay mercado común, ni libre circulación efectiva, ni coordinación macroeconómica real; tampoco una armonización normativa que facilite el comercio. “Si hay una burocracia sobredimensionada e ineficaz”, subrayó en contraste.
El Presidente señaló que el comercio intrazona se encuentra por debajo de los niveles históricos y reclamó un arancel externo “simple, moderno y competitivo”. En ese marco, exigió una reforma institucional integral para reducir el costo económico del bloque y dejó una definición central: la integración debe estar al servicio del comercio, no de la burocracia. "La flexibilidad es un activo, no una amenaza", destacó contra posiciones regulacionistas.
Milei puso el foco en el potencial desaprovechado de la región. Energía, minerales críticos y alimentos abundan, pero los obstáculos internos impiden convertir esos recursos en riqueza. Afirmó que el bloque debe dejar de poner trabas si quiere despegar su capacidad productiva, con una mirada de futuro que contrasta con décadas de proteccionismo.










