La líder de la derecha francesa, Marine Le Pen, ha reabierto el debate sobre el futuro de Francia dentro de la OTAN al afirmar que, si llega a la presidencia en 2027, retiraría al país del mando militar integrado de la alianza atlántica. La propuesta, que no implicaría abandonar la OTAN como organización, supone sin embargo un cambio significativo en la posición estratégica francesa y ha generado una fuerte reacción política dentro y fuera del país.
En una entrevista, Le Pen defendió que Francia debería seguir siendo miembro de la OTAN, pero fuera de su estructura de mando militar integrado. Según explicó, esta decisión permitiría preservar la capacidad de cooperación con los aliados sin depender de las decisiones estratégicas de Estados Unidos dentro de la alianza. La dirigente de Agrupación Nacional argumentó que el actual sistema limita la soberanía militar francesa y condiciona su política de defensa.
''Debemos salir del mando integrado de la OTAN. Permanecer en la alianza no impide la inter-operabilidad con nuestros aliados'', afirmó Le Pen. La política también criticó la excesiva dependencia europea de Washington en materia de seguridad y señaló directamente las demandas realizadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, como ejemplo de esa influencia.













