Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos asumieron el control operativo de la torre de control y pista del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en coordinación con controladores venezolanos, según confirmó el Comando Sur de Estados Unidos.
El despliegue se produjo tras los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio en Venezuela, que dejaron al menos 2.954 fallecidos y más de 16.592 heridos hasta el 4 de julio, de acuerdo con cifras oficiales.
El impacto sobre la infraestructura fue severo, especialmente en el principal aeropuerto del país, donde se registraron techos colapsados, pistas agrietadas y la destrucción del Centro de Control de Área, lo que paralizó la llegada de ayuda humanitaria.
Marines de EEUU.
Para restablecer las operaciones, el ala 621st Contingency Response Wing de la Fuerza Aérea estadounidense desplegó 110 aviadores especializados que asumieron la gestión tanto de la torre como de las operaciones en tierra, permitiendo reactivar el flujo de aeronaves de carga con asistencia internacional.
Desde el Comando Sur de Estados Unidos señalaron que la intervención “ha ayudado a despejar cuellos de botella logísticos, asegurando que suministros vitales, equipo pesado y personal de ayuda lleguen a las líneas del frente”.
El operativo se lleva adelante bajo la dirección del Departamento de Estado, en el marco de la respuesta humanitaria del gobierno de Donald Trump.
Las imágenes difundidas muestran a militares estadounidenses trabajando junto a controladores civiles venezolanos en las consolas de radar y sistemas de comunicación de la torre de control.
Marines de EEUU.
El compromiso de Estados Unidos también se refleja en el plano financiero. El presidente Trump autorizó inicialmente una partida de 150 millones de dólares el 25 de junio, que luego se amplió hasta superar los 300 millones en asistencia total.
El operativo incluye un despliegue militar de gran escala, con más de 1.300 marines de la Fuerza de Combate Litoral-24, además de aeronaves C-17 y C-130, MV-22 Osprey, helicópteros CH-47 Chinook y UH-60 Blackhawk. A esto se suma la presencia del buque USS Fort Lauderdale, que opera en el puerto de La Guaira con embarcaciones anfibias.
En paralelo, organismos internacionales dimensionan la magnitud de la catástrofe. La Organización de las Naciones Unidas estima hasta 50.000 desaparecidos y más de 6,7 millones de personas afectadas. Por su parte, la NASA identificó mediante imágenes satelitales cerca de 58.870 edificios dañados o destruidos y más de 1,2 millones de toneladas de escombros solo en la zona de La Guaira.
El despliegue marca un hecho inédito: una cooperación militar directa entre Estados Unidos y Venezuela en un contexto donde ambos países no mantenían relaciones diplomáticas plenas desde hacía años.