El director general del organismo, Rafael Grossi, calificó el hecho como “inaceptable” y reclamó el cese inmediato de los ataques contra instalaciones nucleares y su personal. Rusia atribuyó el ataque a Ucrania, mientras Kiev no se pronunció sobre el incidente.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) condenó la muerte de Aleksandr Yakovlev, ingeniero jefe de la central nuclear de Zaporizhia, quien falleció junto al conductor de un vehículo de servicio tras un ataque con dron registrado en las inmediaciones de la planta. El director general del organismo, Rafael Grossi, calificó el episodio como un hecho “inaceptable” y advirtió que representa una grave amenaza para la seguridad nuclear en medio de la guerra.
El ataque ocurrió cuando un dron impactó contra un vehículo utilizado por trabajadores de la central. Moscú responsabilizó a las Fuerzas Armadas de Ucrania por la acción y sostuvo que el ingeniero desarrollaba tareas directamente vinculadas con la seguridad y el funcionamiento de la mayor planta nuclear de Europa.
La central nuclear de Zaporizhia
Grossi expresó su condena al ataque y afirmó que cualquier agresión contra instalaciones nucleares o contra el personal que trabaja en ellas incrementa el riesgo de un incidente con consecuencias potencialmente graves. El titular del OIEA reiteró el llamado al “cese inmediato de todos los ataques contra instalaciones nucleares o en sus inmediaciones, así como contra su personal”, un reclamo que el organismo viene realizando desde el inicio del conflicto.
La central nuclear de Zaporizhia permanece bajo control de las fuerzas rusas desde marzo de 2022, aunque se encuentra ubicada en territorio internacionalmente reconocido como parte de Ucrania. Desde entonces, el complejo ha sido escenario de repetidos bombardeos, ataques con drones y cortes del suministro eléctrico que han generado preocupación internacional por el riesgo de un accidente nuclear.
Equipos del OIEA permanecen desplegados de forma permanente en la instalación para supervisar las condiciones de seguridad y monitorear el funcionamiento de la planta.
El director general de la OIEA Rafael Grossi
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia calificó el ataque como un “acto criminal” y sostuvo que pone en peligro el funcionamiento seguro de la central y la vida de sus trabajadores. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, había solicitado previamente al OIEA una condena pública del incidente. Hasta el momento de la difusión de la información, las autoridades ucranianas no habían emitido una declaración oficial.
El episodio vuelve a situar a la central nuclear de Zaporizhia en el centro de la preocupación internacional. El OIEA insistió en que todas las partes deben evitar cualquier acción militar que pueda comprometer la seguridad de las instalaciones nucleares, recordando que la protección de este tipo de infraestructuras constituye una prioridad para prevenir un accidente con posibles consecuencias regionales.