Los buques, provenientes principalmente de Finlandia y Estonia, patrullarán el Golfo de Finlandia, una zona estratégica con múltiples incidentes recientes. El despliegue busca no solo proteger la infraestructura submarina, sino también disuadir futuras amenazas.
La OTAN colabora con la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF) del Reino Unido, que ha implementado un sistema de alerta para identificar buques peligrosos, como el que el mes pasado destruyó un cable en el Báltico.
Este esfuerzo forma parte de una estrategia más amplia que incluye la creación en mayo de 2023 del Centro Marítimo de la OTAN para la Seguridad de la Infraestructura Submarina Crítica, que ha señalado un aumento en las operaciones de sabotaje ruso desde la invasión de Ucrania en 2022.













