El Parlamento Europeo exige verificación de edad, control parental obligatorio y sanciones.
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El Parlamento Europeo aprobó este miércoles un polémico informe que refuerza la estrategia de Bruselas para restringir el acceso de los menores a las redes sociales, plataformas de video y aplicaciones de inteligencia artificial. La Eurocámara se pronunció a favor de fijar una edad mínima de 16 años para abrir cuentas en estos servicios en todo el continente, salvo autorización expresa de los padres, y en cualquier caso nunca por debajo de los 13 años.
La votación actúa como un aval político a los trabajos que ya impulsa la Comisión Europea para avanzar en sistemas de verificación de edad y nuevas obligaciones para las plataformas, que reducen la libertad de los usuarios en los entornos digitales al exigir su identificación. Lajustificación oficial se basa argumentos ya conocidos: riesgos de adicción, deterioro de la salud mental, exposición a contenido ilegal y falta de capacidad para garantizar entornos seguros. Parlamento europeo.
El texto aprobado supone que las actuales investigaciones sobre la seguridad de los menores en plataformas de muy gran tamaño no son suficientes ni cuentan con supervisión independiente. Por eso, los eurodiputados plantean crear un mecanismo europeo de alerta rápida que detecte "desafíos virales peligrosos", tendencias "tóxicas" o contenido perjudicial.
Además, el Parlamento presiona a la Comisión para que utilice plenamente sus competencias en el marco de la Ley de Servicios Digitales (DSA), lo que incluye multas e incluso la prohibición de sitios web que no cumplan con los estándares de protección.
La ponente del texto, la socialista danesa Christel Schaldemose, celebró que el Parlamento se haya “unido para proteger a los menores online”. Según la legisladora, el mensaje a las plataformas es directo: sus servicios “no son aptos para la infancia” sin cambios profundos en el diseño y en la moderación algorítmica.
En paralelo, el informe advierte que los padres no cuentan con herramientas suficientes para supervisar el uso digital de sus hijos, y que los menores pueden sortear fácilmente los controles existentes. Por eso, insiste en que el peso de la responsabilidad debe recaer en las empresas tecnológicas, no en las familias, y reclama que los controles parentales no sirvan para trasladar esa carga a los adultos.
El Parlamento quiere que Bruselas proponga una iniciativa legislativa que abarque todos estos aspectos: diseños adictivos, publicidad dirigida, marketing de influencers, desplazamiento infinito, reproducción automática y patrones que "manipulan" el comportamiento de los menores.
Banderas de la UE en Bruselas.
El informe también apunta a la inteligencia artificial generativa y pide acelerar las obligaciones previstas en la Ley de IA, especialmente el marcado de agua en contenidos producidos por modelos de generación automática.
Con esta votación, la Eurocámara traza una hoja de ruta para endurecer la regulación digital en los próximos meses. Será ahora la Comisión Europea la que deberá transformar estas recomendaciones en legislación concreta, en un momento en que el bloque se mueve hacia un modelo de internet más intervenido y con una peligrosa menor autonomía del usuario.