La Policía Metropolitana de Londres detuvo a cinco hombres acusados de conspirar para cometer un acto terrorista en las inmediaciones de la base aérea RAF Fairford, una instalación estratégica de la Real Fuerza Aérea británica utilizada habitualmente por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
El operativo comenzó a las 0:45, después de que las autoridades recibieran una alerta por el desplazamiento de tres camiones sospechosos en Whelford, localidad ubicada junto al predio militar. Los vehículos fueron interceptados mientras se dirigían hacia el recinto utilizado por bombarderos estadounidenses.
Tras las detenciones, equipos especializados del Ejército británico desplegaron un robot de desactivación de explosivos para inspeccionar la carga de los tres vehículos. Las autoridades establecieron un perímetro de seguridad de 400 metros y evacuaron a aproximadamente 85 familias, que fueron trasladadas hacia un centro recreativo de la zona.
Los detenidos.
Los cinco hombres permanecen bajo custodia policial en el marco de la legislación antiterrorista. Según la información difundida después de una conferencia de prensa policial, además de ser investigados por delitos contemplados en la Ley de Explosivos del Reino Unido, fueron acusados de "conspirar para cometer un acto terrorista".
Las autoridades todavía no identificaron a ningún actor estatal o no estatal como responsable detrás del presunto complot. Los investigadores trabajan para determinar si los detenidos tenían vínculos con organizaciones terroristas, grupos extranjeros o algún Estado.
La amenaza de Irán
Entre las hipótesis examinadas aparece una posible conexión con Irán. En julio, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní había advertido al Reino Unido que “cualquier base utilizada para invadir territorio iraní es nuestro objetivo legítimo”.
El operativo.
La base aérea de Fairford adquirió relevancia en el marco de la operación militar contra el régimen iraní debido a su utilización por parte de Estados Unidos.
En aquel momento, el gobierno británico había autorizado su uso para misiones de bombardeo defensivas con aviones B-1 Lancer y B-52 contra infraestructura de misiles iraníes en el Golfo Pérsico.
El incidente generó una situación de máxima alerta en el área de Fairford. Además de las evacuaciones, las fuerzas de seguridad desplegaron unidades especializadas para determinar si los materiales encontrados en los vehículos podían ser utilizados en un ataque.
Los elementos incautados permanecen bajo análisis técnico mientras continúa la investigación. Las autoridades británicas también buscan establecer quiénes estaban detrás de la operación y si existió algún tipo de patrocinio o coordinación extranjera.