Janez Janša criticó al organismo internacional por lo que considera una respuesta insuficiente frente a la represión del régimen iraní contra las manifestaciones de diciembre de 2025 y enero de 2026
El primer ministro de Eslovenia, Janez Janša, cuestionó el papel de Naciones Unidas frente a la represión ejercida por las autoridades iraníes contra las protestas antigubernamentales que se extendieron por el país a comienzos de 2026. Durante su participación en la Asamblea General de la ONU, Janša señaló que la comunidad internacional debe aplicar los mismos criterios frente a las distintas crisis internacionales y advirtió contra los “dobles estándares”.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre de 2025 por el deterioro de las condiciones económicas, pero rápidamente adquirieron un carácter político y se extendieron a cientos de localidades. El 8 de enero las autoridades iraníes impusieron un bloqueo casi total de internet y las comunicaciones, dificultando la verificación independiente de lo ocurrido.
Manifestaciones en contra del régimen de Irán
El número de víctimas continúa siendo objeto de disputa. El Gobierno iraní informó inicialmente de más de 3.000 muertos, mientras organizaciones de derechos humanos y otras investigaciones ofrecieron cifras considerablemente superiores. Un informe británico basado en diferentes fuentes situó las estimaciones de mediados de enero entre 12.000 y 20.000 fallecidos, aunque también señaló que la magnitud exacta no podía establecerse con certeza debido al apagón de las comunicaciones.
Una investigación publicada por Iran International afirmó posteriormente que documentos clasificados apuntaban a más de 36.500 personas muertas durante los días 8 y 9 de enero. La propia investigación reconoció que esa cifra no podía ser verificada independientemente.
La ONU, por su parte, sí ha documentado una represión de gran escala. En enero, el Consejo de Derechos Humanos condenó la violencia y aprobó una investigación urgente sobre posibles violaciones graves, incluidas ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas.
El primer ministro esloveno en la asamblea general de la ONU
Eslovenia participó activamente en esa respuesta. El 23 de enero, el Gobierno esloveno informó que había impulsado, junto con otros países, una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos sobre Irán y reclamó una investigación internacional sobre las violaciones cometidas durante las protestas.
La crítica de Janša se produce meses después de aquella iniciativa y vuelve a colocar la represión iraní entre los asuntos que Eslovenia considera prioritarios en Naciones Unidas. El Gobierno esloveno también había convocado en enero al embajador iraní para expresar su preocupación por las muertes, las detenciones y las restricciones a las libertades fundamentales.