Renzo Huamanchumo Castillo es un liberado del régimen chavista que contó cómo vive el gendarme Nahuel Gallo en El Rodeo 1.
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Renzo Huamanchumo Castillo es un ciudadano peruano-estadounidense liberado recientemente por el régimen de Nicolás Maduro. El fue quien describió por primera vez cómo es la vida del gendarme argentino Nahuel Gallo, secuestrado en la cárcel El Rodeo 1.
Huamanchumo Castillo pasó 300 días detenido —desde septiembre de 2024— y compartió pasillo y celdas con él. “Nahuel y yo estábamos muy cerca. (...) Estuvo al lado mío y quiero que sepan cómo es la realidad”, contó en diálogo con TN.
Al principio solo podía escucharlo: “Escuchábamos voces, pero no podíamos ver la cara”. Dos semanas después, el régimen trasladó a Gallo a la celda frente a la suya. “No fue hasta la semana dos que lo pusieron en la celda frente mío y pude ver a Gallo y completar lo que es él”.
Renzo Huamanchumo Castillo, el detenido en Venezuela que brindó testimonio sobre Gallo
Según Huamanchumo Castillo, Gallo mantiene un espíritu inquebrantable a pesar de las condiciones del penal. “A pesar de todo, tiene un ánimo increíble. Es una persona muy orgullosa de ser argentino”.
Cantar el Himno Nacional como acto de resistencia
Renzo relató un episodio que marcó a todos los detenidos políticos: una noche, para desafiar al régimen, decidieron cantar sus himnos nacionales.
“Comenzamos a cantar nuestros himnos y Gallo llegó a cantar”, recordó. Y agregó: “No nos podían callar. Gallo era una de las personas importantes en ese pasillo”.
Nahuel Gallo, detenido en diciembre de 2024, cantó el Himno argentino como forma de resistencia
El exdetenido insistió en que necesita que el mundo conozca lo que ocurre en las cárceles políticas venezolanas: “Todavía no puedo decir que estoy feliz o estoy en paz sabiendo que Nahuel y mi mujer están ahí. El mundo tiene que saber qué está pasando en Venezuela”.
Acusaciones sin sustentos y torturas inhumanas dentro de la cárcel
Huamanchumo Castillo viajó a Venezuela para pedirle casamiento a su pareja, Carolina Chirinos Zambrano, quien continúa detenida. Ambos fueron secuestrados sin orden judicial.
Nunca le permitieron llamar a su familia ni acceder a asistencia consular. Le quitaron el teléfono y lo desbloquearon utilizando su rostro. Al ver fotos laborales donde aparecía con indumentaria táctica en Estados Unidos, el régimen lo acusó falsamente de ser un espía.
“Me dijeron que era comando, que estaba en una misión”, relató. Primero lo incriminaron por espionaje y luego, en una audiencia sin ningún tipo de garantías, le imputaron cuatro delitos de terrorismo. A Chirinos y a otros venezolanos también les sumaron el cargo de “traición a la patria”.
Sobre lo vivido, describió: “Fue una película de terror que no te puedes imaginar”. Evitó entrar en detalles, pero dejó claro que sufrió torturas: “Comenzó en septiembre de 2022 desde el día que me secuestraron hasta el último día; si no fue tortura mental fue física”.
Afirmó que jamás vio la luz del día y que solo salió de su celda tres veces. “Sentí que no iba a salir nunca de ese lugar, al menos vivo”.
El gendarme Gallo y un reclamo firme de Argentina y Estados Unidos
Nahuel Gallo está detenido desde el 8 de diciembre de 2024. Había intentado ingresar a Venezuela desde Colombia, por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, cuando la narcodictadura chavista lo detuvo sin motivos y lo mantuvo incomunicado.
El Gobierno argentino desde entonces exige su liberación y denunció su desaparición forzada ante la OEA. La Casa Blanca también reclamó por él en el marco de las negociaciones entre Donald Trump y Nicolás Maduro.
Patricia Bullrich y Luis Petri.
Gallo es cabo primero, oriundo de Catamarca, integrante del Escuadrón 27 “Uspallata” de Mendoza. Custodiaba el paso entre Chile y Argentina. Estaba de licencia, con autorización de la Gendarmería, y viajó de manera legítima a Venezuela para visitar a su pareja e hijo.
No tenía ningún vínculo con misiones de inteligencia ni actividades oficiales.
La detención de Nahuel Gallo se transformó en un emblema del abuso sistemático de poder del régimen venezolano. La narcodictadura de Nicolás Maduro cruzó todos los límites posibles en materia de derechos humanos: detención arbitraria, incomunicación, acusaciones inventadas, audiencias sin garantías y prácticas de tortura física y psicológica.
Sin embargo, ninguna organización internacional de derechos humanos ha levantado la voz por él. El silencio es absoluto.
Gallo iba a ver a su familia cuando fue detenido.
Mientras tanto, Gallo permanece encerrado en un penal donde se violan todos los estándares básicos de dignidad humana. Y hasta que recupere su libertad, los argentinos tenemos la responsabilidad de visibilizar y denunciar lo que pasa puertas adentro de la narcodictadura.