Zelensky rechaza ceder el Donbás, mientras Moscú amenaza nuevas ofensivas si no hay acuerdo.
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La guerra en Ucrania entró esta semana en su punto diplomático más crítico desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. Mientras Washington presiona para imponer un acuerdo que ponga fin al conflicto, el Kremlin elevó el tono: Vladimir Putin advirtió que Rusia está lista para conquistar más territorio si Kiev no acepta el plan de paz respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump.
El mandatario ruso afirmó que el documento elaborado por la administración norteamericana “puede sentar las bases” para un acuerdo definitivo. Sin embargo, dejó claro que su paciencia tiene límites y que, si Ucrania rechaza las condiciones, Moscú continuará la guerra hasta lograr sus objetivos. Como ejemplo, mencionó la reciente captura de la estratégica ciudad de Kupiansk, y advirtió que ese escenario “inevitablemente se repetirá en otras zonas clave del frente”. Vladimir Putin pidió a su Consejo de Seguridad reanudar ejercicios nucleares a principios de novimebre.
Putin remarcó que el plan presentado por Estados Unidos incorpora varias exigencias centrales de Moscú: cesiones territoriales, reconocimiento de la anexión de Crimea y una drástica reducción del Ejército ucraniano. El documento, de 28 puntos, divide además las regiones de Jersón y Zaporizhzhia según la línea actual del frente. Washington contempla incluso garantías de seguridad para Kiev, aunque sin permitir el despliegue permanente de tropas de la OTAN en suelo ucraniano.
Según el Kremlin, el borrador surgió de conversaciones directas entre Putin y Trump en la cumbre de Anchorage, Alaska, donde ambas partes mostraron disposición inicial a negociar. Pero el proceso quedó trabado ante el rechazo de Kiev, que se niega a considerar cualquier entrega territorial.
La presión diplomática se intensificó este viernes, cuando Trump confirmó públicamente que Volodimir Zelensky tiene hasta el próximo jueves 27 de noviembre, Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, para responder formalmente a la propuesta. “El jueves nos parece un momento apropiado”, dijo el presidente norteamericano, insistiendo en que Ucrania está perdiendo terreno en el campo de batalla y la guerra se ha convertido en “un baño de sangre”.
Zelensky, por su parte, rechazó la idea de ceder el Donbás o aceptar una reducción estructural de sus fuerzas armadas. Consideró la propuesta como “intolerable” y adelantó que presentará una alternativa a Washington, aunque admitió que el país enfrenta “una decisión muy difícil: perder la dignidad o arriesgarse a perder a un socio clave”.
Volodymyr Zelensky y Donald Trump
En sintonía con Trump, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que el plan “es un buen acuerdo tanto para Rusia como para Ucrania” y que sigue en revisión. La Casa Blanca sostiene que se trata de la vía más rápida para frenar la escalada y evitar un choque prolongado que desgaste aún más a Occidente.
Putin insiste en que Occidente vive “una ilusión” sobre la posibilidad de derrotar militarmente a Rusia. Y advierte que si Kiev no cede, será Moscú quien imponga los hechos sobre el terreno. La próxima semana será decisiva: si Zelensky rechaza el plan, la guerra podría entrar en una fase todavía más agresiva. Y si acepta, Kiev enfrentará la decisión más dura: entregar territorio para conservar el apoyo de Washington, o intentar sostener la resistencia sin el poder de fuego que solo Estados Unidos puede proveer.