Díaz, concejal, alcalde del municipio Mariño y exgobernador del estado Nueva Esparta, llevaba más de un año detenido en el Helicoide. Diversas organizaciones habían advertido que su salud se deterioraba rápidamente y que se le negaba atención médica pese a padecer problemas cardíacos conocidos por el régimen. La dirigencia de Acción Democrática calificó la detención como “injusta y arbitraria” y responsabilizó al Estado venezolano por su muerte.
El opositor Leopoldo López también apuntó directamente al régimen. Recordó que Díaz “llevaba meses solicitando atención médica y se la negaron”, y que su muerte constituye una ejecución encubierta. López subrayó que cada fallecimiento bajo custodia del Estado “es una muestra más de la naturaleza criminal del chavismo”.














