El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, presentó su dimisión este lunes, apenas 26 días después de asumir el cargo, en medio de una crisis política que expone el profundo desgaste del gobierno de Emmanuel Macron y el creciente protagonismo de Marine Le Pen como alternativa.
Lecornu anunció su renuncia tras reunirse durante una hora con Macron en el Palacio del Elíseo. “Las condiciones no estaban dadas para continuar como primer ministro”, declaró al salir, apuntando contra la falta de voluntad de los partidos para alcanzar consensos.

En un breve mensaje frente al Hôtel de Matignon, sede del gobierno, Lecornu lamentó los “apetitos partidistas” y criticó a las fuerzas políticas que “actúan como si tuvieran una mayoría absoluta”.
La caída de Lecornu, que había sido el quinto primer ministro en menos de dos años, deja a Macron sin margen de maniobra y confirma la descomposición de la Quinta República.
Francia sin gobierno y un presidente acorralado
El presidente Emmanuel Macron aceptó la dimisión de Lecornu sin designar aún a un sucesor, quedando ahora bajo su exclusiva responsabilidad definir el rumbo del país. Con la salida del “último recurso político" con el que contaba el presidente, Francia se sumerge en una nueva etapa de incertidumbre. El jefe de Estado enfrenta tres caminos posibles: nombrar otro primer ministro, disolver la Asamblea Nacional y llamar a elecciones, o presentar su propia renuncia, aunque esta última opción no parece considerarla.
Los mercados reaccionaron con fuerza ante la renuncia de Lecornu. La Bolsa de París abrió la jornada con una caída superior al 2%, arrastrando a las principales acciones bancarias y del sector energético, y reflejando el temor a una crisis institucional prolongada.










