La magnitud de la represión desplegada por el régimen de Irán comienza a vislumbrarse a partir de filtraciones internas que contradicen la versión oficial. La información provino de funcionarios de alto rango del Ministerio de Salud iraní.
La versión interna reveló que hasta 30.000 personas habrían muerto en apenas dos días, durante los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La data fue publicada por la revista TIME, que accedió a testimonios directos de funcionarios sanitarios que describieron una situación sin precedentes en la historia reciente del país.
De confirmarse, la cifra superaría ampliamente el recuento de los sectores oficiales del Gobierno, que admiten poco más de 3.000 fallecidos.

El colapso del sistema para manejar los muertos
De acuerdo con los relatos recogidos, la escala de la violencia fue tal que el propio Estado se vio desbordado para gestionar los cuerpos. Las bolsas para cadáveres se agotaron en pocas horas y las ambulancias resultaron insuficientes. Esto los obligó a utilizar camiones semirremolque de gran porte para el traslado masivo de fallecidos hacia morgues improvisadas.
Funcionarios del Ministerio de Salud reconocieron que nunca habían enfrentado un volumen de muertes tan elevado en un lapso tan corto. La brecha entre los datos internos y la narrativa pública del régimen expone un intento sistemático de minimizar el alcance real de la represión.

Además, el apagón informativo impuesto por el gobierno iraní dificultó la tarea de organizaciones independientes. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, logró confirmar más de 5.400 muertes y se encontraba investigando otros 17.000 casos.
Sin embargo, incluso esos números podrían subestimar la tragedia. El cirujano germano-iraní Amir Parasta, que recopiló información de hospitales y socorristas, aseguró haber documentado 30.304 fallecidos hasta el viernes posterior a la represión. Según explicó, su registro no incluye los hospitales militares, donde los cuerpos suelen ser trasladados directamente a morgues sin pasar por controles civiles.









