El Kremlin confirmó que Rusia está negociando con otros países la compra de gasolina para sostener su abastecimiento interno, en un escenario marcado por la caída de la producción debido al impacto de los ataques con drones ucranianos sobre refinerías e infraestructura energética clave.
La información fue confirmada por el vocero presidencial Dmitry Peskov, quien reconoció que el gobierno de Vladimir Putin mantiene conversaciones activas para concretar importaciones.
“Se están llevando a cabo conversaciones activamente”, afirmó durante su rueda de prensa diaria. Además, aclaró que “si se logran acuerdos a precios aceptables, entonces [las importaciones] seguirán adelante”, sin revelar qué países participan de las negociaciones.
Estación de servicio en Rusia.
La situación representa un giro inédito para Rusia en su historia reciente. El país no había recurrido a importaciones de gasolina a gran escala desde la caída de la Unión Soviética en 1991. Hasta ahora, se caracterizaba por ser completamente autosuficiente e incluso contar con excedentes significativos para exportación.
Sin embargo, el escenario cambió drásticamente. Rusia, que ocupa el segundo lugar como exportador mundial de petróleo crudo y el tercero en productos refinados, registró una caída del 25% en su producción de gasolina.
Este retroceso se vincula directamente con los ataques ucranianos que obligaron a detener operaciones en varias refinerías clave.
En paralelo, el viceprimer ministro Alexander Novak señaló que la importación de gasolina se convirtió en una de las “medidas clave” para estabilizar el mercado interno en medio desabastecimientos en varias regiones.
Regiones rusas con restricciones de compra de gasolina.
Como parte de las acciones para enfrentar la crisis, la Duma Estatal aprobó cambios en el código tributario que habilitan subsidios gubernamentales destinados a financiar la compra de combustible en el exterior.
De acuerdo con información difundida la semana pasada por Reuters, Rusia estaría negociando la compra de 50.000 toneladas métricas de gasolina AI-92 a Kazajistán. Sin embargo, desde ese país indicaron que Moscú no había realizado un pedido formal hasta el momento.
El deterioro del sistema energético ya tiene impacto directo en la vida cotidiana. Las autoridades implementaron medidas de racionamiento de combustible en distintas regiones, incluida la Crimea administrada por Rusia, en un momento particularmente sensible por la temporada alta de viajes.
La combinación de ataques, caída productiva y necesidad de importaciones marca un escenario inusual para una potencia energética global, y Rusia analiza recurrir al mercado externo para sostener su consumo interno.