En medio de la prolongada crisis política y social que atraviesa Bolivia, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) salió en defensa del orden constitucional y calificó como “totalmente antidemocráticos” los pedidos de renuncia de grupos cercanos al ex dictador Evo Morales dirigidos contra el presidente Rodrigo Paz y otras autoridades elegidas por voto popular.
El presidente del TSE, Gustavo Ávila, sostuvo que las autoridades electas cuentan con un mandato otorgado por la ciudadanía y que cualquier intento de forzar su salida mediante presiones callejeras contradice los principios democráticos. Además, insistió en que la vía adecuada para resolver las diferencias políticas es el diálogo y el respeto a las instituciones.











