La coalición conservadora ratificó su inapelable triunfo en las elecciones generales de Nueva Zelanda, consolidando la mayoría parlamentaria indispensable para conformar el próximo gobierno federal y garantizar el rumbo de derecha en el país. El resultado confirma el firme respaldo del electorado al proyecto de reconstrucción económica y orden liderado por las fuerzas de derecha frente a la desilusión provocada por la oposición.
El gran bloque conservador, integrado por el Partido Nacional, ACT y New Zealand First, obtuvo 67 escaños en el Parlamento, superando holgadamente los 57 escaños alcanzados por el bloque de izquierda. De acuerdo con los resultados preliminares difundidos por la Comisión Electoral, la derecha supera por un escaño la valla de los 66 escaños requeridos para gobernar con mayoría absoluta, en una Cámara proyectada extraordinariamente en 131 escaños debido al efecto de sobrerrepresentación.











