El ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, recuperó este lunes su libertad luego de que el presidente estadounidense Donald Trump le otorgara un indulto total, según los registros actualizados del Federal Bureau of Prisons (BOP). La excarcelación, efectiva desde el 1 de diciembre, se produjo en la prisión federal de Hazelton, Pensilvania, donde cumplía una condena por cargos vinculados al narcotráfico y armas.
Aunque aún no se conocen detalles oficiales sobre su paradero ni sobre los próximos pasos judiciales, la actualización del BOP confirma que Hernández dejó de estar bajo custodia federal. A sus 57 años, el exmandatario había sido extraditado en abril de 2022 y sentenciado en marzo de 2024 a 45 años de prisión, además de una multa de ocho millones de dólares.
La influencia de Trump y un gesto que redefine alianzas
La liberación ocurre luego de que Trump anunciara públicamente su decisión, argumentando que el gobierno de Joe Biden había “tendido una trampa” al exmandatario hondureño. El líder republicano ya había criticado en varias ocasiones el proceso judicial impulsado durante la administración demócrata, afirmando que obedecía a motivaciones políticas.
Trump ratificó su postura días atrás mediante un mensaje en Truth Social, donde además reiteró su apoyo a la fórmula conservadora de Nasry “Tito” Asfura y Salvador Nasralla, quienes compiten en unas elecciones hondureñas que muestran un virtual empate técnico. La intervención de Trump vuelve a posicionarlo como un actor influyente en la política centroamericana.
Trump indultó al derechista Juan Orlando Hernández y el ex presidente hondureño quedó en libertad
La esposa de Hernández, Ana García, también agradeció públicamente a Trump por el perdón: “volvió a ser un hombre libre”, escribió en X.
Las claves detrás del indulto: cooperación, relaciones políticas y reclamos por irregularidades
Según Axios, Hernández envió a Trump una carta en la que resaltó la cooperación entre ambos gobiernos durante su mandato y elogió su liderazgo. El medio también señala que el indulto habría estado acompañado de una intensa campaña de cabildeo encabezada por Roger Stone, histórico colaborador del exmandatario estadounidense.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, respaldó la versión de Trump sobre la falta de garantías durante el juicio. Leavitt aseguró que la defensa de oficio tuvo apenas tres semanas para preparar el caso y que la acusación se apoyó en testimonios de “delincuentes confesos” con incentivos para obtener beneficios procesales. Además, señaló que el caso habría sido impulsado por sectores alineados con la izquierdista Xiomara Castro y la administración Biden.
Un acontecimiento que reaviva debates en Honduras y en Washington
Para Trump, el caso se suma a una serie de decisiones que buscan rectificar lo que considera abusos o distorsiones promovidas por la anterior administración demócrata. Y, a la vez, fortalece su perfil como líder que interviene activamente en la región para respaldar gobiernos y candidatos con afinidad ideológica.