La diplomacia estadounidense ha derrumbado las aspiraciones europeas de aplicar un "impuesto verde" a las emisiones de dióxido de carbono de los barcos.
Un impuesto global a las emisiones de dióxido de carbono del transporte marítimo no entrará en vigor gracias a la presión ejercida por el gobierno del presidente Donald Trump, que logró frenar este delirio impulsado por activistas climáticos.
La Organización Marítima Internacional (OMI) tenía previsto votar este viernes la implementación de este impuesto destinado a forzar a la industria naviera a abandonar el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, la votación fue suspendida luego de que Trump llamara a rechazar la medida, afirmando que los EEUU "no lo toleraría ni lo acataría".
La propuesta de la OMI, que es la agencia de la ONU encargada de regular el transporte marítimo, contaba con el apoyo de los países integrantes de la Unión Europea. Pero gracias a la intervención trumpista, la votación de los miembros del bloque fue postergada hasta fin de año.
Trump interviene y frena la locura: el "impuesto climático global" de la ONU no será aplicado
Trump celebra haber parado la locura de la ONU
La diplomacia estadounidense celebró haber derrotado la aprobación de este proyecto. El secretario de Estado, Marco Rubio, lo calificó como "otra gran victoria para Trump" y aseguró que su país "evitó una enorme suba de impuestos de la ONU que habría financiado proyectos progresistas de la agenda climática".
El embajador ante la ONU, Mike Waltz, también elogió el trabajo diplomático de Rubio. "Un enorme esfuerzo por parte de Rubio y el equipo del Departamento de Estado. Una diplomacia fuerte que priorizó a los consumidores y empresas estadounidenses triunfó frente al impuesto ideológico impulsado por la ONU y la UE", comentó Waltz.
Si el gobierno republicano no intervenía, este impuesto podría haber encarecido el transporte marítimo hasta un 10%. Para frenarlo, EEUU había anunciado posibles medidas en represalia contra países que apoyen la propuesta, las cuales incluían investigaciones por prácticas anticompetitivas, restricciones de visado, aumento de tasas consulares y aranceles portuarios.
Trump interviene y frena la locura: el "impuesto climático global" de la ONU no será aplicado