La Organización Marítima Internacional (OMI), agencia dependiente de la ONU, impulsa un mecanismo mundial para gravar las emisiones de carbono del transporte marítimo. La propuesta, presentada como una medida “verde”, plantea que los barcos paguen según su nivel de emisiones de CO₂, con tarifas que podrían alcanzar hasta 380 dólares por tonelada emitida. El "objetivo" declarado: crear un fondo global que recaude entre 10.000 y 13.000 millones de dólares anuales para financiar la “transición energética” en países en desarrollo, como si tales países no tuvieran otras necesidades urgentes.

El proyecto fue aprobado de forma preliminar en abril con 63 votos a favor, 16 en contra y 25 abstenciones, pero sin consenso. Para entrar en vigor en 2028, deberá ser ratificado nuevamente por una mayoría calificada.
Trump: “EE.UU. NO tolerará este nuevo impuesto verde”
El presidente estadounidense Donald Trump fue categórico. En declaraciones reproducidas por Swissinfo, afirmó: “Me indigna que la Organización Marítima Internacional pretenda aprobar esta semana en Londres un impuesto global al carbono.” Y advirtió: “EE.UU. NO tolerará este nuevo impuesto verde y fraudulento al transporte marítimo y no se adherirá a él de ninguna manera.”

Trump remarcó además que su gobierno “no tolerará el aumento de precios para los consumidores estadounidenses”, en alusión al impacto inflacionario que tendría el impuesto sobre los costos logísticos y los precios de bienes esenciales.
Economía, inflación y soberanía fiscal
La posición de Estados Unidos combina economía y principios. Un tributo internacional así encarece la logística global y se traslada a góndola: más costos de flete implican alimentos y bienes más caros, justo cuando el mundo pelea contra la inflación. La propia administración estadounidense viene alertando que un gravamen de este tipo “impondría cargas económicas sustanciales” y presionaría los precios.








