La UCAB estima una fuerte expansión del PIB durante 2026, aunque advierte que el crecimiento deberá estar acompañado por reformas institucionales y estabilidad económica.
La economía venezolana podría crecer alrededor de 6,5% durante 2026, según las proyecciones del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB). La estimación ubica a Venezuela entre las economías de mayor crecimiento de la región.
El informe señala que uno de los principales desafíos será avanzar en cambios institucionales que permitan consolidar la recuperación, generar confianza y atraer inversiones. La necesidad de fortalecer las reglas económicas resulta especialmente relevante después de años de controles estatales, caída de la producción petrolera y deterioro de las instituciones económicas.
La dictadora interina venezolana Delcy Rodríguez
El escenario actual está marcado además por las reformas impulsadas desde el nuevo vínculo entre Caracas y Washington durante la administración de Donald Trump. Uno de los principales cambios fue la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada en enero, que permitió una mayor participación de empresas privadas nacionales y extranjeras en la explotación y comercialización del petróleo.
El nuevo esquema flexibilizó el modelo que anteriormente obligaba a operar mediante empresas mixtas y otorgó mayores posibilidades de participación al sector privado.
La apertura petrolera constituye uno de los principales pilares del nuevo programa económico. Estados Unidos comenzó a flexibilizar determinadas restricciones sobre las operaciones vinculadas al crudo venezolano y estableció mecanismos para supervisar parte de los ingresos derivados de esas operaciones. El objetivo declarado por Washington es favorecer la recuperación de la industria energética y garantizar que los recursos generados sean utilizados.
Durante los últimos meses también avanzaron acuerdos con compañías internacionales. Empresas como Chevron y Eni asumieron compromisos de inversión, mientras Washington busca ampliar el acceso estadounidense no solamente al petróleo sino también a recursos minerales venezolanos, incluido el oro. La administración Trump pretende abrir el sector minero a una mayor participación de capital estadounidense.
Una plataforma petrolera de Venezuela
En paralelo, el acuerdo petrolero anunciado por Trump contempla una fuerte expansión de la presencia estadounidense en la industria venezolana. Washington sostiene que el esquema puede contribuir a la reconstrucción económica del país.
El crecimiento proyectado del 6,5% representa así una señal positiva para una economía que viene de años de contracción, pero su continuidad dependerá de la capacidad de Venezuela para consolidar las reformas, atraer inversión y avanzar en cambios institucionales que permitan transformar el repunte inicial en un crecimiento sostenido.