La clonación de la voz del alto mando militar simuló una orden de retirada y facilitó la caída de la ciudad costera, ampliando el control hutí sobre el estratégico estrecho de Bab al-Mandeb.
En un grave acontecimiento para la seguridad internacional, los hutíes de Yemen han capturado la estratégica ciudad costera de Moka, logrando expandir su dominio sobre el estrecho de Bab al-Mandeb, catalogado como una de las rutas comerciales más cruciales del planeta. Esta ofensiva de guerra híbrida otorga a la facción rebelde respaldada por el régimen de Irán el control directo sobre la puerta de acceso estratégico hacia el canal de Suez, punto neurálgico por donde transita el 10% del petróleo del mundo.
El factor desencadenante de esta debacle militar residió en una sofisticada operación de desinformación tecnológica: los hutíes elaboraron un audio con IA clonando la voz del alto mando del ejército de Yemen, en el cual se anunciaba una retirada oficial de las tropas. Engañados por la manipulación digital, los soldados creyeron la veracidad del mensaje farsa y abandonaron sus posiciones defensivas.
Los Hutíes de Yemen
La toma de la ciudad de Moka se materializó el día jueves, en el momento en que las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente se replegaban. Fuentes oficiales confirmaron la incursión al corresponsal de Al Jazeera, Yousef Mawry, mientras que tres fuentes del gobierno yemení ratificaron la caída ante la agencia Reuters. Aunque el gobierno yemení intentó hacer frente solicitando refuerzos, la abrumadora presión militar ejercida por Ansar Allah (los hutíes) terminó por capturar el puerto y la totalidad de la urbe.
Tras consolidar la posición, los hutíes comenzaron a desplazarse hacia el sur rumbo a Dhubab, según reportó el periodista Yasser Hassan desde Taiz. Ante el avance insurgente, el vicepresidente del Consejo de Liderazgo Presidencial instruyó a las unidades de la costa occidental a reagruparse, al tiempo que el miembro del consejo Tariq Saleh calificó la maniobra como una “retirada táctica” para reorganizar las filas.
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad al-Alimi, enfatizó que los acontecimientos en el puerto de Moka y el estrecho de Bab al-Mandeb“no son un asunto puramente yemení”, sino una crisis internacional que atenta contra el comercio global. Rashad al-Alimi hizo un llamado a la comunidad internacional para intervenir “para poner fin a lo que han hecho los hutíes”, advirtiendo de forma categórica que el estrecho de Bab al-Mandeb“no puede convertirse en otro estrecho de Ormuz” y que “Yemen no puede convertirse en otro Irán”. Asimismo, la ministra de Asuntos Exteriores, Afrah al-Zouba, remitió un comunicado urgente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigiendo una postura firme.
Los Hutíes de Yemen
Por su parte, el analista de defensa Wolfgang Pusztai explicó a Al Jazeera que la toma de Moka asesta un “golpe muy significativo contra el gobierno”, dado que permite a los hutíes cortar la vía hacia Taiz y “controlar casi toda la costa de Yemen en el Mar Rojo” junto con el estrecho de Bab al-Mandeb. Wolfgang Pusztai detalló la severidad técnica del cerco comparando geografías marítimas: mientras el estrecho de Ormuz posee una anchura de 34 kilómetros (21 millas) en su tramo más angosto, el estrecho de Bab al-Mandeb abarca apenas 29 km (18 millas).
De acuerdo con el especialista: “Esto significa que podrían controlarlo solo con artillería; ni siquiera necesitarían usar misiles o drones para atacar barcos. Esto sería sin duda un gran golpe para el transporte marítimo de Arabia Saudita y el transporte marítimo internacional”.
Pese a que mandos de campo en Taiz aseguraron que existen contraofensivas en marcha para retomar Moka, el analista de política exterior saudí Abdulaziz Alghashian calificó la incursión insurgente como “preocupante; es deceponsante, pero tal vez no muy sorprendente”, atribuyendo el colapso a “una desorganización de las fuerzas antihutíes” y previendo acciones de represalia por parte de Arabia Saudita.
Canal de Suez
La implicación directa del régimen teocrático de Teherán es indiscutible. El embajador de Yemen en Catar, Rajeh Badi, acusó formalmente a Irán de reactivar la contienda tras una calma relativa de 5 años para estrechar su dominio sobre las rutas del Mar Rojo, definiendo a los hutíes como un brazo ejecutor iraní a la par de Hezbolá en el Líbano y las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) en Irak. No obstante, Wolfgang Pusztai acotó que, si bien Irán ejerce una influencia masiva, los hutíes persiguen simultáneamente su propia agenda bélica.
En respuesta a la escalada, la agencia Saba reportó que las fuerzas de Arabia Saudita efectuaron 40 ataques aéreos sobre las gobernaciones de Taiz, Hodeida, al-Jawf y Marib. Por su parte, el Consejo Político Supremo (autoridad hutí en Saná) afirmó haber cesado los combates en el litoral tras expulsar a los refuerzos gubernamentales.
El portavoz insurgente Mohammed Abdul Salam definió la acción como una “operación nacional” de soberanía y abogó por una “paz justa y honorable”, aseverando que la navegación en el estrecho de Bab al-Mandeb permanece “segura y sin interrupciones”, aunque manteniendo la prohibición de tránsito a embarcaciones de Arabia Saudita.
Canal de Suez
La gravedad del escenario forzó una sesión de emergencia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitada por Bahréin y el Reino Unido, luego de que ofensivas hutíes causaran 73 civiles heridos en Arabia Saudita. El enviado especial de la ONU, Hans Grundberg, advirtió que la región afronta su mayor riesgo de conflagración generalizada desde la tregua de 2022.
Durante el debate, Estados Unidos denunció que los hutíes operan como proxies de Irán y exigió la aplicación estricta de sanciones, en tanto que Rusia condenó los bombardeos saudíes y cuestionó el estancamiento del proceso político. Tanto Arabia Saudita como Yemen hicieron valer su derecho a la autodefensa, mientras que Pakistán alertó a Irán que el pacto de la Alianza de Defensa de La Meca —acuerdo de asistencia mutua suscrito el mes pasado con Arabia Saudita y Turquía— podría entrar en fase operativa si continúan las agresiones sobre suelo saudí.