Frente a un panorama deficitario en la metrópoli neoyorquina, el alcalde demócrata ha señalado que buscará subir los impuestos.
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El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, comenzó su mandato bajo una fuerte presión política y fiscal tras revelar que la ciudad enfrenta un déficit presupuestario superior a los 12.000 millones de dólares en los próximos dos años.
Aunque el nuevo jefe del Ejecutivo municipal atribuyó la crisis a la gestión de sus antecesores, sus primeras intervenciones públicas han generado cuestionamientos por la escasez de medidas concretas para cerrar la brecha financiera.
Durante una entrevista y un posterior discurso desde el City Hall, Mamdani calificó la situación fiscal como ''negligencia'' y ''mala gobernanza'', responsabilizando directamente al exalcalde Eric Adams y al exgobernador Andrew Cuomo.
Según el alcalde, ambas administraciones ocultaron déficits estructurales al subestimar gastos clave en áreas como asistencia para el alquiler, refugios, educación especial y servicios sociales, dejando una ''bomba de tiempo'' presupuestaria a su gobierno.
Tras asumir el gobierno municipal, el demócrata enfrenta un déficit presupuestario de USD 12 mil millones
De acuerdo con la Oficina del Contralor de la Ciudad, el déficit proyectado alcanza los 12.600 millones de dólares: 2.200 millones correspondientes al año fiscal 2026 y 10.400 millones al ejercicio 2027. Mamdani comparó la magnitud del problema con la crisis vivida durante la Gran Recesión, y prometió mayor transparencia sobre un panorama fiscal que, según dijo, fue ''ocultado a los neoyorquinos durante demasiado tiempo''.
No obstante, el alcalde evitó detallar cómo planea equilibrar el presupuesto antes del 17 de febrero, fecha límite para presentar el primer plan de gastos de su administración.
Tras ser consultado reiteradamente por periodistas, Mamdani solo citó un ejemplo específico de posible ahorro: un chatbot de inteligencia artificial lanzado por la administración Adams que habría costado entre 500.000 y 600.000 dólares y que calificó como ''prácticamente inutilizable''. Analistas y críticos señalaron que ese monto representa una fracción insignificante del déficit total.
Mamdani intentó culpar a la administración de Adams por la herencia deficitaria
Ante la falta de anuncios sobre recortes sustanciales o reformas estructurales, Mamdani reiteró su propuesta central de campaña: aumentar los impuestos a los sectores de mayores ingresos.
El alcalde impulsa elevar el impuesto corporativo de la ciudad al 11,5% y crear un impuesto plano del 2% para residentes que ganen más de un millón de dólares al año. Según Mamdani, estos recursos permitirían fortalecer los servicios públicos y garantizar una recuperación sostenida de la ciudad.
El planteo, sin embargo, ha generado preocupación entre líderes empresariales y financieros, que advierten sobre una posible fuga de capitales y contribuyentes de altos ingresos. Mamdani rechazó esos temores, señalando que el número de millonarios en Nueva York aumentó tras las subas impositivas estatales de 2021.
Aun así, su estrategia depende en gran medida del aval del gobierno estatal, y la gobernadora demócrata Kathy Hochul ya dejó en claro que se opone a nuevos aumentos de impuestos, anticipando un posible conflicto político.
La gobernadora demócrata de Nueva York le negó a Mamdani cualquier intento de suba de impuestos
Las respuestas de las administraciones anteriores no se hicieron esperar. Portavoces de Cuomo y Adams acusaron a Mamdani de distorsionar los hechos y de ignorar factores determinantes como la pandemia, el aumento del gasto en Medicaid, la crisis migratoria y la deuda heredada de gobiernos previos.
Desde esos sectores sostienen que el actual alcalde está utilizando el déficit como justificación para avanzar con una agenda ideológica de corte socialista.
También se cuestionó el tono confrontacional adoptado por Mamdani. Críticos señalan que su discurso se asemeja más al de un activista que al de un administrador ejecutivo, especialmente considerando que Nueva York maneja un presupuesto anual cercano a los 116.000 millones de dólares.
El exgobernador neoyorquino lanzó fuertes críticas contra el yihadista