La taqiyya puede utilizarse para ocultar las verdaderas creencias y engañar a quienes no conocen sus reglas; sus interpretaciones y usos varían entre las tradiciones islámicas.
Identificaron a los dos musulmanes denunciados por amenazar a nenas en un colegio de Canning
El Imam Abu Hanifah dictaminó la permisibilidad de abandonar oraciones y romper el ayuno de Ramadán bajo persecución.
El Imam Malik apeló a la Sura 3:28 para justificar el uso de diplomacia y disimulo ante las dinastías Omeya y Abbasí.
El Imam Shafi`i eximió del pago de la sanción de la Kaffarah a quien jurara en vano bajo coerción.
El Imam Al-Ghazzali sentenció formalmente que era obligatorio proteger la sangre de un musulmán aunque hubiera que mentir.
Asimismo, durante el siglo XVI en España, los moriscos recurrieron de forma masiva a la amonestanza para simular su conversión al cristianismo ante las autoridades mientras mantenían en secreto sus costumbres islámicas.
La taqiyya —conocida también como kitman en el ámbito chií o amonestanza en la literatura hispanomusulmana— es un principio fundamental de la jurisprudencia islámicaque permite a los creyentes disimular u ocultar su fe, llegando incluso a negar verbalmente el islam, como una forma de "protección". Este principio de disimulo autoriza a cometer actos pecaminosos o fingir incredulidad bajo el pretexto de salvaguardar la vida, la propiedad y la religión. No obstante, desde un análisis político en defensa de la identidad occidental, se advierte con severidad sobre las implicaciones de esta doctrina: diversos colectivos radicales son acusados de recurrir a la taqiyya mediante el engaño deliberado y el proselitismo encubierto para ganar credibilidad, infiltrar instituciones y acelerar el control sobre comunidades no islámicas con el fin de implantar la sharía.
El sustento teológico de la taqiyya está profundamente arraigado en los textos sagrados y en la historia del islam. En el Corán, el principio de la taqiyya y el disimulo se justifica expresamente en tres ocasiones: En la Sura 3:28, se instruye tajantemente a los fieles: “¡Que los creyentes no tomen por amigos a los que no creen en lugar de los que creen! Dios no tendrá nada con quien haga eso, Excepto que disimule por temor a ellos...”.
Islam
En la Sura 16:106 (Sura de la abeja), se exime de la ira divina a quien reniega formalmente de su doctrina: “Quienes renieguen de Dios después de haber creído- excepto quien se vea obligado a ello pero su corazón permanezca seguro en la fé”. En la Sura 40:28, se valida el encubrimiento al resaltar: “Y dijo un hombre creyente de la gente del Faraón que ocultaba su fe”.
Históricamente, la primera persona en practicar la taqiyya fue el propio Profeta Mahoma, quien durante 3 años mantuvo su misión totalmente oculta a la tribu de Quraish para proteger su mensaje, hasta que la Sura 15:94 le ordenó revelar su fe proclamando: “Comunica, pues, claramente aquello que se te ha ordenado y apártate de los idólatras”. Del mismo modo, cuando su prominente compañero ´Ammar Ibn Iâsir fue torturado en la Meca por Abu Sufyan y fingió ser incrédulo, el Profeta Mahoma lo absolvió tildándolo de ferviente creyente al exclamar: “No, en realidad ´Ammar está lleno de fe desde la cabeza a los pies”, indicándole que si sus enemigos lo torturaban de nuevo, debía negar otra vez su fe en público.
Terroristas islámicos
Esta dispensa para mentir fue ratificada por los máximos juristas de las distintas escuelas dogmáticas:
En el escenario político contemporáneo, destacados referentes de la derecha en Estados Unidos y Canadá han denunciado que este concepto se utiliza como una estrategia deliberada de infiltración. El ex candidato presidencial y actual secretario del Departamento de Vivienda y Urbanismo, Ben Carson, fue contundente al afirmar: “La taqiyya es un componente de la sharía que te permite e incluso te anima a mentir para lograr tus objetivos”.
Terroristas islámicos
En esa misma línea, el comentarista Gavin McInnes advirtió que “Se llama al-taqiyya... Esa burla, ese engaño es parte integral del yihad”. Igualmente, el fundador de Rebel Media, Ezra Levant, denunció: “Hay una palabra musulmana para esto: taqiyya. Significa el engaño deliberado de infieles para promover un objetivo islámico”. Por su parte, Frank Gaffney Jr., del Southern Poverty Law Center, acusó a activistas como Khizr Khan de estar “mintiendo por su fe”.
DIVERSOS EPISODIOS RECIENTES ILUSTRAN ESTE DEBATE:
En Toronto (Canadá), el sonado incidente de 2018 involucró a una niña de 11 años que mintió sobre un supuesto ataque a su hiyab, provocando la reacción inmediata del primer ministro Justin Trudeau antes de que la investigación policial confirmara que la agresión jamás ocurrió.
En Texas, el arresto en 2015 del joven de 15 añosAhmed Mohammed por llevar un reloj casero que simulaba una bomba desató alertas sobre manipulación mediática.
Mientras académicos como Mohammad Fadel de la Universidad de Toronto intentan catalogar la taqiyya como una doctrina de disimulo prudencial, Imraan Siddiqi alega que el 99,99% de los creyentes desconocen el término, y el Imam Omar Suleiman del Yaqeen Institute for Islamic Research exige a Google modificar los algoritmos de búsqueda para neutralizar resultados sobre la sharía, la yihad y la taqiyya, las estadísticas de seguridad reflejan un clima de alta tensión. Datos del FBI señalan que los delitos de odio reportados aumentaron un 20% entre 2015 y 2016.