Hoy se cumplen 31 años del atentado más brutal cometido en suelo argentino: la voladura de la sede de la AMIA, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos. Tres décadas después, la Justicia argentina ha señalado con claridad al régimen iraní como autor intelectual del ataque, ejecutado a través del grupo terrorista Hezbollah. Pero mientras las víctimas reclaman justicia, Teherán no solo sigue negando su responsabilidad: continúa ampliando sus redes en la región.
Un informe reciente del Ministerio de la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo del Estado de Israel titulado “Los tentáculos de Irán en América Latina” documenta la preocupante influencia del régimen de los ayatolás en Argentina.











