El Ejército israelí (IDF) y el Shin Bet confirmaron este martes la ejecución de un ataque selectivo en Doha, Catar, dirigido contra la cúpula de Hamás, incluidos líderes señalados como responsables directos de la masacre del 7 de octubre de 2023, en la que murieron unas 1,200 personas en el sur de Israel.
Según fuentes oficiales, uno de los principales blancos fue Khalil al-Hayya, alto dirigente de Hamás. Aunque su eliminación aún no ha sido confirmada, Israel sostiene que la operación se llevó a cabo con información de inteligencia precisa y municiones diseñadas para minimizar daños colaterales.
Un funcionario israelí aseguró que Estados Unidos estaba al tanto de la operación y que dio luz verde a la acción. De hecho, la embajada estadounidense en Doha emitió una orden de confinamiento para sus ciudadanos tras conocerse el ataque.

La respuesta de Doha fue inmediata. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Majed al-Ansari, calificó el ataque como “cobarde” y una “violación flagrante del derecho internacional”, advirtiendo que supone “una seria amenaza a la seguridad de Catar y sus residentes”.







