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La gloria y la caída del ex juez y ex ministro Sergio Moro: ¿Traidor o Villano?

De ser un hombre clave en la administración de Jair Bolsonaro a ser odiado tanto por la izquierda como por la derecha. La ambición desmedida por el poder, las mentiras y los constantes ataques al Presidente provocaron la debacle de Sergio Moro.

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En marzo del 2014, se revelaría un mega escándalo de corrupción sin precedentes en la historia de Brasil: el Caso Lava Jato. Un escándalo que revelaría un complejo esquema de sobornos para pagar a diversos funcionarios de la región, entre ellos, el expresidente Lula Da Silva. 
El hombre clave detrás de la investigación fue Sergio Moro, en ese entonces Juez Federal de la 13° Sala Criminal Federal de Curitiba. 
El caso le permitiría ganar mayor relevancia entre la población, quien lo veía como un hombre clave para combatir la corrupción en el país. Es por eso que cuatro años después, luego del contundente triunfo de Jair Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, el Presidente lo invitó a formar parte de su gabinete como Ministro de Justicia y Seguridad Pública y, junto a Paulo Guedes, Ministro de Economía, se convertiría en los hombres más poderosos de la administración. 
A diferencia de su trabajo como juez Federal, su gestión al frente del Ministerio de Justicia fue deficiente. Moro no indagó sobre las causas que llevaron a un militante del PSOL a tratar de asesinar en plena campaña a Jair Bolsonaro, uno de los clamores populares más fuertes durante el inicio de su mandato. 
A pesar de que el asesino fue atrapado, y de los múltiples testimonios que indicaron que el sujeto no actuó en soledad, el Ministerio de Justicia no avanzó en ningún aspecto con la causa.

Adelio Bispo de Oliveira, militante del PSOL y responsable del atentado contra Jair Bolsonaro.

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Los conflictos entre Moro y Bolsonaro se incrementaron a mediados de este año, cuando los medios de izquierda iniciaron una agresiva campaña en contra del actual Gobierno, buscando tensar las relaciones entre el Presidente y sus principales ministros. Primero fueron por Mandetta, el entonces ministro de Salud, logrando su renuncia en plena pandemia; luego fueron por Paulo Guedes, a quien no pudieron abatir. Esto los dejó con un claro siguiente objetivo: el ministro Moro.

El pasado 23 de abril, diversos medios de izquierda lanzaron una campaña de desinformación, coordinada, a través de la cual publicaron una serie de noticias falsas, entre ellas, la supuesta renuncia de Moro, hecho que resultaría ser completamente falso. 

Pero el 24 de abril, tras enterarse de esta noticia, Sergio Moro cayó en la trampa y, luego de presionar al Presidente en algunas cuestiones que no le habían gustado en casi un año y medio de gestión, tuvo una fuerte discusión con él en la Casa de Gobierno y renunciaría a su cargo.
Entre las excusas que dio, acusó a Bolsonaro de despedir a Maurício Valeixo, Jefe de la Policía Federal, sin razón alguna. Pero rápidamente, en una entrevista que le concedió a TV Globo, el medio hegemónico y predilecto de la izquierda en Brasil, se revelaría lo contrario.
En los mensajes que Moro mostró al aire se ve claramente a un Bolsonaro dando razones contundentes acerca del despido de Valeixo quien, según el Presidente, estaba utilizando su cargo con fines partidarios, operando en contra suya y tratando de lanzar su carrera política. 

Inmediatamente se abriría una investigación para descubrir que tan ciertas eran las acusaciones de Moro contra el Presidente. A pesar de las altas expectativas de la izquierda brasileña respecto al testimonio que daría Moro en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba a principios de mayo, no habría ninguna sorpresa. 

Luego de testificar durante 9 horas, se reveló que Moro no acusó a Bolsonaro de ningún delito ante la Policía, que en toda su gestión no vio delitos y que si los hubiera visto los hubiera denunciado y renunciado antes. Aclaró que lo que vivió fueron irregularidades y mal manejo de la comunicación interna, y que no tenía dudas que la sentencia recaería en “instituciones competentes“. 

Ante el débil testimonio de Moro, Augusto Aras, Fiscal General que abrió la investigación, afirmó que no presentaría nuevas indagatorias y cerró el caso. 

La trama fortalecería la campaña de la extrema izquierda y sus aliados contra Jair Bolsonaro, provocando el repudio de los movimientos de derecha a Sergio Moro, desde ahora considerado como otro cómplice del Partido de los Trabajadores. 

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Las verdaderas intenciones de Moro

Luego de renunciar como Ministro de Salud ante una gestión en declive y con una fuerte politización de la crisis del coronavirus, Luiz Henrique Mandetta, del Partido Demócratas (DEM), ahora anuncia sus aspiraciones a la presidencia de Brasil, afirmando que su candidatura representará los intereses “centristas” y que combatirá tanto a Bolsonaro como a Lula.
Mandetta aseguró que el periodo comprendido entre 2010-2020 es una “década perdida“, pese a que la actual gestión de Jair Bolsonaro se ha encargado de inaugurar obras abandonadas por los gobiernos socialistas, así como también la disminución de la pobreza extrema, gracias a las políticas económicas promovidas desde el Ejecutivo. 

“En 2022, estaré en la plaza pública luchando por algo en lo que creo. Si los demócratas creen lo mismo, yo lo haré. Si él cree que quiere algo más, buscaré mi camino. Encontraré el camino, como candidato o portando el buque insignia del candidato en el que creo. […] como candidato a presidente, vicepresidente, en mi estado habrá elecciones para gobernador. Una cosa es cierta: como diputado federal ya he dado mi aporte “

Mandetta no ha descartado una posible dupla con Sergio Moro. De hecho, el ex ministro de Salud había elogiado a Sergio Moro durante su gestión al frente del Ministerio de Justicia, y le expresó sus muestras de solidaridad luego de su renuncia. 
A su vez, la esposa de Moro, Rosangela Moro, criticó al Presidente luego del cese de Mandetta, y publicó en su cuenta de Instagram: “Entre la ciencia y las conjeturas me quedo con la ciencia. Si te enfermas con un médico, si tienes una enfermedad rara, ¿no quieres saber de un técnico? En Mandetta confío“. Minutos después, el mensaje sería eliminado, pero confirma el nivel de cercanía entre ambos, pensando en una posible dupla.
Se cree que esta movida, coordinada con el PT luego de las renuncias de los ministros, tendría el objetivo de dividir los votos de la derecha en 2022 y evitar así que Bolsonaro gane la reelección.

Sergio Moro, ex ministro de Justicia, junto a Luiz Henrique Mandetta, ex ministro de salud y candidato presidencial. 

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Por ahora, Sergio Moro ha rechazado en los medios sus intenciones de volver a la política. Afirmó que las elecciones están muy distantes para él, y que no es su principal prioridad. El tema de la candidatura es algo que se comentaba cuando era juez. Era algo de quienes querían buscar el lado político. Y todos los procesos que he elegido han sido con base en la ley y en las pruebas”.

A principios de junio, Moro comenzó a trabajar como columnista en el diario O Globo, parte del conglomerado de medios de la izquierda brasileña, Grupo Globo. Hasta tan solo un año Moro era criticado constantemente por Globo, quienes defendían a Lula y explicaban con mentiras por qué en realidad la Justicia no tenía con qué condenar al ex-Presidente.

Hoy, parece que ese conflicto quedó en el pasado. Sin dudas, desde la salida de Lula de la cárcel, las asperezas se han limado y hoy el ex juez puede llegar a servir como la herramienta que el Partido de los Trabajadores utilice para volver al Gobierno.

Moro ha elogiado en el pasado al ex presidente Lula Da Silva y a Dilma Rouseff, asegurando que a pesar de las denuncias de corrupción en contra de sus administraciones, ambos “respetaron la independencia del Ministerio Público y de la Policía Federal“. Parecería que un ex-Presidente doblemente condenado por la Justicia y una ex-Presidente removida de su cargo no son peores que una abultada cantidad de dinero por parte de un monopolio mediático de izquierda.

A pesar de todo este entramado político, los niveles de popularidad de Moro han disminuido significativamente desde que dejó su cargo y la estrategia del PT para dividir los votos de la derecha no presentaría mayores dificultades para el bolsonarismo.
La encuestadora PoderData, en un sondeo realizado entre el 3 y 5 de agosto, ha ubicado a Moro en tercer lugar entre las intenciones de voto, pero con un magro 10%, detrás de Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores con 14%. Bolsonaro tiene la delantera con un 36% de intención de voto.
Sin lugar a dudas, los tiempos de elogios y respaldo popular han terminado para Moro. Su ambición desmedida por el poder provocó su caída, pasando a formar parte de la oposición de extrema izquierda, que junto a los medios de comunicación han creado una guerra sin precedentes ante las acciones de Bolsonaro para acabar con el socialismo en el país.

Por Miguel Barahona, para La Derecha Diario.

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Brasil

El IPEA estima que el libre comercio con EEUU generaría un aumento del 90% en las exportaciones de Brasil

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Un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas de Brasil analizó el impacto de un acuerdo de libre comercio entre EE.UU y Brasil, el cuál se mantiene en negociación desde 2019. Los beneficios del libre comercio generarían un mayor crecimiento económico para ambas economías.

En julio de 2019 Brasil y Estados Unidos, bajo los liderazgos de Jair Bolsonaro y Donald Trump respectivamente, iniciaron una rueda de negociaciones para establecer un acuerdo de libre comercio entre ambos países. Las negociaciones siguen vigentes entre las partes pero ahora con el liderazgo de Joe Biden se han estancado.

A raíz de esto, un nuevo informe del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) de Brasil, analizó y estimó el impacto positivo de un futuro acuerdo de apertura de la economía brasileña, con resultados sorprendentes.

De concretarse el libre comercio, Brasil podría aspirar sin mayores dificultades a generar un crecimiento adicional del 0,41% en el PBI cada año (unos 7.500 millones de dólares adicionales al año), además de la variación positiva producida por el resto de los factores relevantes.

Un mayor crecimiento económico podría mitigar progresivamente los efectos negativos causados por la pandemia en el 2020 y, teniendo en cuenta que Brasil ya recuperó el nivel de actividad que tenía en febrero de ese año, un mayor dinamismo económico podría ayudar a sortear el efecto recesivo heredado de la última gran crisis del Gobierno del PT entre 2015 y 2016.

El estímulo para el PBI viene explicado por la expectativa de un importante aumento del 90% en las exportaciones, concretamente en seis sectores estratégicos: productos metálicos, equipos de transporte, alimentos y bebidas, servicios financieros e informáticos, y petróleo y gas natural. En todos estos sectores Brasil cuenta con una ventaja competitiva que podría explotar a través del comercio internacional.

Actualmente y dada la estructura económica de Brasil, China se convirtió en su principal socio comercial, según las estadísticas correspondientes al primer semestre de 2021, seguido por la Unión Europea y recién en tercer lugar los Estados Unidos.

Un nuevo acuerdo comercial podría profundizar las relaciones entre ambos países, generando que Estados Unidos vuelva a tener una posición más relevante en la economía más grande del Sudamérica, una idea proyectada por Donald Trump en 2019, y que a su vez lastimaría a China beneficiando a los brasileños en el medio.

La economía norteamericana también se vería ampliamente beneficiada por la afluencia de competencia a nivel local, pero también por un mayor estímulo para sus exportaciones. Concretamente, las exportaciones norteamericanas podrían colocarse fácilmente en el mercado brasileño en rubros como dispositivos electrónicos, maquinaria, vehículos y productos minerales.

Pero pese a los numerosos beneficios y a la impronta comercial aperturista de Donald Trump, la gestión del presidente Biden se muestra mucho más escéptica del tratado y podría adoptar incluso una posición más proteccionista.

En palabras del propio representante asistente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Daniel Watson, la administración de Biden no buscará hacer nuevos acuerdos comerciales en el corto plazo, y no será una mayor prioridad en la agenda de los demócratas.

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Brasil

Histórica desregulación del mercado laboral en Brasil: Bolsonaro impulsa nuevas modalidades de empleo

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El Congreso le dio media sanción a un ambicioso paquete de medidas que crearán nuevos programas para incentivar la creación de trabajo en el sector privado formal, especialmente para jóvenes, que fue enviado por Jair Bolsonaro.

Después de un primer intento por flexibilizar las regulaciones laborales en Brasil durante el 2017, el Gobierno de Bolsonaro cumple con lo prometido y se prepara para lanzar un ambicioso paquete de medidas para desregular el mercado y generar trabajo formal.

El día de hoy, la Cámara de Diputados brasileña dio media sanción para la reforma laboral que impulsó Bolsonaro, en la cual se incluyen una serie de programas ampliamente ambiciosos para permitir nuevas modalidades de empleo sin ataduras por las regulaciones anteriores.

La iniciativa de Bolsonaro se propone lanzar el REQUIP (Régimen Especial de Calificación e Inclusión Productiva) y el PRIORE (Programa Primera Oportunidad y de Reinserción en el Empleo), que garantizarán la apertura de nuevas modalidades flexibles que ayudarán a reducir el desempleo, especialmente entre los jovenes.

El programa REQUIP crea una nueva modalidad de trabajo en la cual el Estado no regulará el período de vacaciones pagas remuneradas, se elimina la obligatoriedad del aguinaldo y el aporte obligatorio al seguro de desempleo. Los contratos bajo esta modalidad se verán libres de estas regulaciones y tendrán una duración máxima de 18 meses, pensada para jóvenes de entre 18 y 29 años.

REQUIP solamente mantendrá ciertas restricciones sobre el pago de salarios, pues se mantiene vigente la exigencia de un salario mínimo, pero el alivio regulatorio apunta a combatir el alto nivel de desocupación en el segmento etario más joven de la población.

Los empleadores bajo esta modalidad no deberán cargar con impuestos al trabajo (aportes patronales), con lo cual el incentivo para la creación de empleo formal es contundente. El llamado “costo laboral” se ve virtualmente reducido a su mínima expresión, sin afectar en absoluto los salarios y en beneficio de los trabadores.

Bolsonaro junto a Paulo Guedes, el ministro de Economía que ideó esta reforma laboral.

Por otra parte, el programa PRIORE enfatiza la situación del primer empleo para jóvenes y las personas mayores de 55 años que durante un año no hayan podido encontrar trabajo. Para estas situaciones problemáticas, la reforma laboral crea una nueva modalidad legal en la cual el empleador estará eximido de realizar aportes patronales, y si bien se realiza el pago por el seguro de desempleo, la carga que esto supone queda reducida para estos contratos.

Los nuevos contratos flexibles estarán disponibles para cubrir hasta el 25% de la dotación de una empresa promedio. Para el caso de las empresas de hasta 10 empleados, la dotación máxima aumenta hasta el 30%.

La carga por seguros de desempleo quedará reducida para sectores específicos. La contribución actual para cualquier empleador al Fondo de Desempleo es del 8% del salario, pero la reforma laboral permitirá que las microempresas abonen un 2%, las pequeñas empresas pagarán un 4%, y todas las demás sin excepción pagarán hasta un 6%.

Bajo los lineamientos del programa PRIORE, todas las empresas gozarán de una rebaja tributaria en la carga de aportes patronales en torno al 15% con respecto a lo que abonan actualmente. Esto constituye un fuerte incentivo para expandir la contratación formal.

La reforma laboral contempla, además, nuevos cambios en las regulaciones sobre la cantidad de horas máximas para los distintos contratos. Para el caso de la minería, y en una clara señal para impulsar el dinamismo del sector, se resuelve una extensión de la jornada laboral desde las 6 horas actuales hasta un máximo de 12 horas, con un límite de 36 horas semanales. Esto se traducirá a mejoras productivas y salarios más altos.

Bolsonaro en el pleno de la Cámara.

El proyecto con media sanción en el Congreso de Brasil además propone recortar las regulaciones para el pago de horas extras. Este será el caso para los contratos en categorías profesionales como el sector bancario y el periodismo, entre otros. Legalmente las remuneraciones “adicionales” bajarán del 50% al 20% en relación a las horas remuneradas ordinarias.

Para afianzar los derechos de propiedad y fomentar la inversión en capital humano, la reforma plantea la prohibición para anular cualquier tipo de acuerdo extrajudicial, libre y voluntario, entre los trabajadores y las empresas. La justicia de Brasil ya no tendrá la potestad para intervenir en las negociaciones libres entre partes, una reforma muy parecida a la que está impulsando el liberal Guillermo Lasso en Ecuador.

Este último punto busca garantizar mayores acuerdos y evitar conflictos innecesarios que obstaculicen el normal funcionamiento del proceso productivo en Brasil.

Las regulaciones anteriores suponían una gran injusticia, pues independientemente de la voluntad de las partes, el Estado estaba habilitado para imponer una solución no querida ni buscada por trabajadores y empresarios.

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Carlos Bolsonaro demanda ante el Ministerio Público el pasaporte de vacunación en Río de Janeiro

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El hijo del presidente y concejal fluminense demandó al gobierno de Río por la inconstitucionalidad de su medida para implementar un pasaporte de vacunación.

El concejal Carlos Bolsonaro, afiliado al partido centroderechista Republicanos y miembro de la Asamblea de Rio de Janeiro (Alerj), informó el martes pasado que presentaría una demanda ante el Ministerio Público de Río de Janeiro (MPRJ) para frenar el “pasaporte de vacunación” que se quiere introducir en la capital fluminense.

La medida fue anunciada por el Ayuntamiento de Río de Janeiro, tras un decreto del alcalde centroizquierdista Eduardo Paes (PSD), y prevé la exigencia de presentar una prueba de vacunación contra el Covid-19 para entrar a cualquier establecimiento cerrado.

El pasaporte de vacunación iba a comenzar a implementarse el miércoles 1ro de septiembre, pero la administración municipal lo pospuso para el día 15 de septiembre, supuestamente porque la aplicación móvil del Sistema Único de Salud “ConecetSUS”, según el organismo, presenta inestabilidad para el retiro de los certificados de inmunización.

Pero muchos creen que gracias a la demanda que presentó el hijo de Jair Bolsonaro el pasaporte podría ser bajado por la justicia, por una clara inconstitucionalidad, ya que viola el artículo r de la Constitución Nacional, ya que exige estar vacunado para ejercer con plenitud los derechos garantizados.

Bolsonaro comentó la carta en la red social. “En una reunión con el MPERJ, presenté con mi abogado, Antônio Carlos Fonseca, carta que demuestra las irregularidades de la exigencia del pasaporte vacunal, para que el órgano competente pueda adoptar las medidas adecuadas preservando los derechos y garantías previstos en la Constitución”, dijo.


Por Guilherme Ramos, para La Derecha Diario.

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