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Colombia

El plan de Petro para expropiar tierras bajo la excusa de la “democratización de terrenos improductivos”

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El comunista Gustavo Petro, que asumirá en agosto, ya trae consigo un modelo expropiador para aplicar desde el día uno que llegue a la Casa de Nariño.

Durante su campaña presidencial, el ex guerrillero Gustavo Petro promovió diferentes consignas de izquierda, pero una de las más populares contemplaba aumentar impuestos a las 4.000 personas más ricas del país.

Sin embargo, su asesor económico, Ricardo Bonilla, no tardó después de la victoria en afirmar que el aumento contemplaría a muchisimas personas más, y en vez del tan marketinero “1% más rico del país”, se buscará efectivamente gravar un porcentaje mayor de la población.

“Estamos hablando de los 4.000 más ricos, pero porque ese fue el dato que dio la misión canadiense, que dijo que el uno por 1.000 de los que declaran renta tienen esas dificultades, pero seguramente cuando se depuren activos vamos a llegar no al uno por mil, sino del 10 por 1.000, o sea que pasaríamos a 40.000” dijo Ricardo Bonilla en entrevista con Mañanas Blu.

No obstante, el plan económico sugiere entre líneas que esta cifra es un piso, dado que pretenden implementar nuevos impuestos no solamente a la renta, sino también al patrimonio. Ya se anunció que la DIAN (sistema fiscal colombiano) hará reformas para cambiar cargas y categorías.

Hay que señalar que el impuesto al patrimonio actualmente rige a partir de fortunas valuadas por 5.000 millones de pesos colombianos (aproximadamente 1,11 millones de dólares); y el objetivo es bajarlo a los 1000 millones (222 mil dólares).

Es importante resaltar en este punto que los montos estipulados se calculan en moneda local y ante la galopante depreciación de la moneda, agravada por el resultado electoral, la base imponible aumentaría más de lo esperado.

Pero la situación va más allá de un avance tributario sobre la clase media, y quienes más preocupados están son los miembros del sector agroproductivo. El nuevo gobierno quiere implementar un impuestazo a extensiones de más de 1.000 hectáreas de tierra, al mismo tiempo que quiere llevar la iniciativa para gravar considerablemente lo que el estado considere como “tierras improductivas”.

En consecuencia, habrá mayores costos marginales para todos los productores, generando así aumentos en la cadena de abastecimiento de los alimentos colombianos. Sin embargo, si se ponen controles de precios, un gran porcentaje de productores eventualmente caerán en la quiebra y sus tierras serán rematadas por el estado.

El nuevo gobierno hará un catastro multipropósito, ya que Petro no esconde que quiere la “democratización” de la posesión de la tierra, para que los exguerrilleros se conviertan en capitalistas y empresarios del campo debido a que siempre los consideró como representantes de la ruralidad. Los medios locales anticipan que quienes firmaron el acuerdo de paz podrían estar dentro de la lista para recibir las tierras improductivas.

Posteriormente al catastro, no solo se fijará la metodología fiscal para la tierra, sino que se impondrá un cambio del uso de la misma, donde se buscará una conversión de ganadería por agricultura, permitiendo revertir aquello a lo que el gobierno-electo define como la inaceptable repartición del suelo colombiano.

Tal como afirmó la nueva ministra de agricultura Cecilia López: “Un millón de familias campesinas tienen menos tierra que una vaca”, queriendo aludir a una supuesta injusta posesión de la tierra y la improductividad que acompañaría.

Buena parte de las tierras dedicadas actualmente a la ganadería serán utilizadas para producción agrícola. Al que tiene una cabeza de ganado en una tierra muy fértil le caerá un impuesto muy alto. Si le dedica una parte a agricultura y otra a una ganadería productiva, eso le da una rentabilidad mucho más alta con la que puede pagar el catastro y, además, tener beneficios”, dijo.

Aunque los proyectos del gobierno entrante requerirán aprobación del Congreso, en los últimos días se vio como Petro sostuvo conversaciones con el fallido candidato presidencial Rodolfo Hernández, con el ex presidente Álvaro Uribe y repartió cargos al histórico y mal llamado “Partido Liberal”, agrupación perteneciente a la internacional-socialista. De esta forma, existen grandes probabilidades de que las iniciativas tengan éxito.

A pesar de haber acogido a más de dos millones de venezolanos (los cuales escapaban de un infierno comunista), el pueblo colombiano lamentablemente no ha comprendido las consecuencias sobre las decisiones de aquellos líderes que responden al Foro de San Pablo.

Así es como la historia vuelve a repetirse: gobiernos socialistas llegan al poder para destruir aquellos nichos que generan riqueza, expropiar tierras y crear hambre y miseria para el pueblo.

Se palpitan tiempos muy oscuros para aquellos países que han optado por elegir presidentes izquierdistas. La situación en casi toda Latino América es pesimista, por ello la reelección de Jair Bolsonaro en octubre de este año es crucial para equilibrar la balanza ideológica de la región.


Por Candela Sol Silva, para La Derecha Diario.

Colombia

Hoy los colombianos son un 25% más pobres desde que Petro llegó a la Presidencia

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La cotización del dólar saltó 1300 pesos desde que la izquierda obtuvo la victoria electoral definitiva en junio. La devaluación colombiana se encuentra entre las más pronunciadas de la región, solo por detrás de Argentina y Venezuela. 

La victoria del presidente Gustavo Petro en Colombia desató el pánico inversor y el escepticismo acerca del rumbo futuro de la economía. Frente a un discurso anti-empresa y anti-exportador, la principal vía de reaseguro para los mercados fue el refugio en divisas y activos confiables. 

Desde el pasado mes de junio el peso colombiano acumuló una drástica devaluación de hasta el 25%, la cotización del dólar escaló de los 3.700 a los 5000 pesos colombianos. El ingreso promedio de los colombianos es cada vez menor en relación a la cantidad de dólares que pueden comprar, lo que implica que el país se vuelve relativamente pobre contra las economías desarrolladas y Estados Unidos en particular. 

Junto con otros países en la región, Colombia se caracterizó por haber mantenido instituciones sólidas a lo largo de las últimas décadas, un hecho que dio paso a la estabilidad monetaria. La devaluación del 25% en solo 6 meses resulta inédita para un país estable

Colombia registró uno de los saltos cambiarios más violentos del hemisferio occidental desde el pasado 19 de junio, solo por detrás de Argentina y Venezuela (estos últimos medidos a partir del cambio estrictamente oficial). 

Los mercados reaccionan al pánico por dos hechos fundamentales: el ataque sistemático del nuevo Gobierno al sistema previsional de capitalización, y el deterioro de los derechos de propiedad en el país. 

El sistema de capitalización colombiano constituye la fuente necesaria entre el ahorro doméstico (en moneda local) y el crédito a empresas y familias. La reforma previsional de Petro atenta contra el sistema de ahorro privado, y deteriora los incentivos para la demanda de pesos colombianos. 

Por otra parte, el discurso “anti-extractivista” cuestiona los derechos de propiedad en el país y sugiere un revés para los principales productos de exportación de Colombia, principalmente commodities.

La desconfianza también puede ser observada desde el punto de vista de la sostenibilidad de la deuda pública de Colombia. El índice de Riesgo País de JP Morgan subió de los 725 puntos básicos el 18 de junio hasta los 1.141 puntos en la actualidad, llegando a registrar un máximo de hasta 1.280 puntos el 20 de octubre. 

El “efecto Petro” sobre los colombianos implica que el país se ve forzado a pagar un aumento del 4% sobre el recargo debe pagar por encima de la tasa de interés internacional en concepto de servicios de deuda, llegando así a un recargo total del 11,4% actualmente. 

Aunque con un orden de magnitud drásticamente menor, el efecto Petro fue similar al que provocó la victoria kirchnerista en Argentina durante el mes de agosto de 2019.

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Colombia

Petro visita a su jefe Nicolás Maduro en Caracas, y anunció una alianza de Colombia con el régimen castrochavista

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Maduro se reunió con su esbirro en Colombia para hablar sobre migración, acuerdos comerciales, derechos humanos y el Amazonas.

El sanguinario dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, recibió este martes en Caracas a Gustavo Petro, su siervo político en la presidencia de Colombia, en el primer viaje a Venezuela de un presidente colombiano desde la llegada del chavismo al país.

El jefe de Estado colombiano fue recibido con honores en el palacio presidencial de Miraflores, cabeza de la peor dictadura de la historia del país. Fue recibido minutos después de aterrizar en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar por la vicedictadora Delcy Rodríguez, y el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Faría.

El encuentro hace parte del liderazgo del presidente Gustavo Petro para impulsar la economía de la región y socializar su agenda a favor de los intereses del bloque latinoamericano y la protección de la Amazonía, y como parte de las reuniones preliminares a la COP 27“, dice un comunicado de la Presidencia de Colombia al anunciar la lamentable reunión.

La reunión llega en un momento clave en la restauración de relaciones bilaterales entre el gobierno colombiano y el régimen chavista, una de las apuestas principales del ex guerrillero Petro, quien nombró recientemente un embajador en el país luego de abrir nuevamente la frontera con Venezuela.

El presidente socialista mete debajo de la alfombra los miles de muertos asesinados en manos de las fuerzas de seguridad del régimen, e ignora el reclamo de todos los refugiados venezolanos en Colombia pidiendo que no se legitime la dictadura de Maduro.

En 2018, la última vez donde se pudieron hacer registros transparentes de la cantidad de disidentes asesinados por el Estado, hubo 5.287 venezolanos muertos en manos del régimen. Se estima que en los 20 años de dictadura chavista, murieron por mano de las agencias de Chávez y Maduro más de 50.000 personas, y esto no cuenta la gente que ha muerto por la falta de comida o medicamentos gracias a la economía socialista.

Esta es la primera reunión entre presidentes de Colombia y Venezuela en casi 7 años. La última vez que los presidentes de los dos países se reunieron fue en agosto de 2016, cuando Maduro y el entonces presidente Juan Manuel Santos se reunieron en Puerto Ordaz, Venezuela, en una reunión privada con sus respectivas cancilleres, María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez.

Para ese momento de la reunión de Santos y Maduro, ya había pasado un año del cierre de fronteras, en una decisión de Venezuela tras un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad venezolanas y civiles, que Maduro atribuyó al “paramilitarismo” en Colombia y por el cual culpó al expresidente Uribe, que en su momento negó las acusaciones.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el de Venezuela, Nicolás Maduro, se reunieron por última vez en una reunión privada en Puerto Ordaz, Venezuela, en agosto de 2016.

Venezuela también deportó a más de mil de ciudadanos colombianos que vivían en territorio venezolano en el marco de esta crisis. En ese momento, Santos trató de volver a reanudar las relaciones bilaterales con el régimen socialista, pero sin éxito.

Luego, Iván Duque decidió militarizar la frontera, dado que a pesar de estar cerrada, todavía se registraban operaciones de guerrilleros y narcotraficantes en la zona.

Ahora, Maduro tiene a su esbirro en el poder de Colombia, una jugada política que marinó por años, y emula al ex dictador fallecido, Hugo Chávez, quien utilizó la plata de los venezolanos para financiar políticos en todo el mundo, como reveló su ex jefe de espías, Hugo Carvajal.

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Colombia

En plena corrida, Petro pidió que no retiren el dinero de los bancos mientras el peso cae a mínimos históricos

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El presidente colombiano llamó a los inversores a no retirar su dinero de los bancos colombianos, pero la corrida contra la moneda se profundiza. La cotización del dólar llegó a la paridad más alta de la historia.

La moneda colombiana no encuentra un piso desde la llegada de Gustavo Petro y la izquierda al poder. El valor del dólar alcanzó los $4.897 en la jornada del día jueves, y constituye el valor nominal más alto en la historia de Colombia. 

Solamente hasta el mes de octubre, el peso colombiano registró la desvalorización más drástica del mundo, acumulando una caída superior al 23% desde el pasado mes de junio. La devaluación colombiana supera incluso a la que registra Argentina sobre la partida del dólar oficial, aunque es inferior a la devaluación del dólar informal. 

El presidente Petro llamó a los inversores a no abandonar el país y no retirar dinero para convertirlo en divisas, aunque el llamado del mandatario no inspiró ni la más mínima confianza para detener la corrida. “No envíen dinero al extranjero en masa, porque en Colombia hay oportunidades”, dijo Petro el miércoles durante un discurso en Urabá. 

El precio de los bonos colombianos en el exterior también sufrieron la embestida de la desconfianza de los mercados, y registraron un aumento de 25 puntos básicos sobre su rendimiento que elevó el interés por encima del 14%. 

El Presidente colombiano culpó al alza de las tasas de interés de la Reserva Federal por la profunda corrida contra el peso. Si bien el aumento de los rendimientos en dólares genera un incentivo adicional para los inversores, lo cierto es que otros países en la región como Uruguay, Chile, Brasil o Paraguay se encuentran afectados por el mismo shock y sin embargo no sufren una corrida contra sus monedas como sí lo hace Colombina. 

El ministro de Hacienda de Petro, José Antonio Ocampo, intentó llevar tranquilidad a los inversores y afirmó que el Gobierno no estudia la imposición de controles de cambios similares a los que hoy operan en Argentina y Venezuela. Pero los anuncios fueron insuficientes.

El Gobierno admitió que una gran parte de la fuga de capitales al exterior se ve explicada por el abandono de inversiones en el sector petrolero y de carbón. El propio presidente Petro afirmó en campaña el cese de la explotación de nuevos yacimientos de petróleo en el país, lo cual socava definitivamente la confianza de los inversores en este rubro. 

Por otra parte, el Gobierno de izquierda afirmó estudiar la posibilidad de introducir controles al “ingreso de capital especulativo”, es decir, controles sobre la cuenta capital del país como los que instaló el Gobierno de Alberto Fernández desde 2019 en Argentina, o los que practica Venezuela desde hace años. Nuevamente, esta constituye una pésima señal para los inversores. 

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