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Cuba

“Marcha por el Cambio”: Cuba sale a las calles nuevamente para protestar contra la dictadura comunista

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Sacudir una isla: las claves de la Marcha por el cambio en Cuba del 15 de noviembre.

La llamada “Marcha por el Cambio” fue convocada para este lunes 15 de noviembre en La Habana y otras ciudades cubanas. Después de que los impulsores, la plataforma opositora Archipiélago, anunciara la fecha, el régimen castrista declaró que la manifestación era ilegal y la consideró una “provocación desestabilizadora”. 

La movilización fue establecida para este lunes dado que hoy la dictadura comunista decidió abrir sus puertas al turismo internacional. Los extranjeros se encontrarán con una Cuba de protesta y rechazo al régimen, y no la Cuba turística que el dictador Díaz-Canel quería mostrar.

No se puede entender la marcha del 15-N sin las fechas del 27-N y del 11-J. La protesta de 300 jóvenes a las puertas del Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020, en demanda de libertad de expresión y el cese del hostigamiento contra los críticos con el Gobierno, se produjo tras la detención de varios miembros del disidente Movimiento San Isidro.

Aquella vez, la dictadura respondió con represión, y una petición de un diálogo que nunca se produjo, lo que sacudió el debate de la necesidad de cambios políticos en la isla. Esto se materializó en más de cincuenta ciudades de Cuba el 11 de julio de este año, motivadas por las profundización de la crisis económica, los cubanos salieron masivamente a las calles.

Las imágenes de la violencia policial y la detención de cientos de personas de manera arbritraria frenaron las movilizaciones, pero generaron un descontento más profundo que promete materializarse este 15-N.

Como nos contaban unos cubanos que entrevistamos en La Derecha Diario, la semilla de todas estas movilizaciones es el internet. En 2015, el régimen cometió el “error” de permitir que los cubanos puedan acceder a internet en sus casas.

Rápidamente, los cubanos consiguieron cambiar su dirección IP y accedieron al mundo de las redes sociales, a libros online prohibidos en la isla, y demás cosas que le abrieron la cabeza a los más jóvenes. De esto, no hay retorno, una generación entera ya tuvo la revelación de que existe algo llamado libertad.

Cuba

Agoniza el régimen marxista en Cuba: La actividad no se recupera mientras estalla una brutal inflación en la isla

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La economía cubana permanece estancada desde los últimos 38 años, mientras que la inflación oficial superó el 400% en 2021 y siguió subiendo en 2022. La dictadura de Díaz-Canel no encuentra respuesta al marcado derrumbe del nivel de vida en la isla.

El régimen marxista cubano confirmó oficialmente que el país registró un crecimiento de tan solo el 2% sobre el término del año 2022, después de haber remontando un 1,3% el año anterior. Para un país con el nivel de pobreza de Cuba, estos resultados son extremadamente magros, y son números que no fueron capaces de compensar el brutal colapso de la actividad del 10,9% en 2020 y la incipiente caída del 0,2% en 2019.

Cuba volvió a perder la tendencia de crecimiento de largo plazo para su economía, después de haberlo hecho varias veces desde el comienzo del llamado “período especial” en la década del 90. 

El país no logró acumular prácticamente nada de crecimiento en los últimos 38 años. El ingreso por habitante en Cuba no sólo permanece en niveles postergados en comparación a muchos países de la región, sino que está estancado al nivel que tenía en la década de 1980

Como si todo esto fuera poco, el colapso del nivel de actividad se produjo al mismo tiempo en que los precios fueron protagonistas del estallido más violento de la historia de Cuba.

La dictadura reconoce que el deflactor del PBI ascendió al 401,6% en el año 2021, una métrica que recaba la evolución del nivel general de precios para la totalidad de la economía (y no tan solo una canasta como el IPC). 

Para el año 2022, la inflación “oficial” sobre los precios celosamente controlados por el régimen superó el 40% en noviembre del año pasado, pero los episodios de desabastecimiento provocaron que los precios oficiales terminaran por desaparecer junto con los bienes en las góndolas de comercios estatales, por lo que la inflación efectiva en los mercados paralelos fue mucho más alta.

El economista Steve Hanke estima que los precios se habrían disparado hasta un 130% solamente en 2022, y se estima que el índice deflactor del PBI arrojará una métrica similar sobre el acumulado de ese año. 

Evolución histórica del PBI y la inflación en Cuba.

El sistema socialista entró en crisis cuando el Gobierno debió Miguel Díaz-Canel incurrió en importantes desequilibrios fiscales en 2020 (un déficit de casi 18 puntos del PBI), en adición a los altos déficits que se mantenían en los años anteriores. Cuba registró un desequilibrio que promedió el 5% del PBI entre 2008 y 2019, y para 2021 se elevó al 11,7% del producto.

La única alternativa factible para financiar los desequilibrios fue la monetización. El Gobierno unificó el mercado cambiario (con fuertes controles al acceso de divisas), eliminó el peso convertible (CUC) vinculado a servicios turísticos y generalizó el peso corriente para el grueso de las transacciones del país, una moneda carente de valor y respaldo.

El resultado fue una violenta explosión inflacionaria, seguida por desabastecimiento luego del afianzamiento de numerosos controles de precios y cantidades a lo largo y ancho de la isla. Ninguno de estos métodos policíacos logró dar resultados concretos para la estabilización del país.

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Cuba

La economía socialista se cae a pedazos en Cuba: Los precios se dispararon un 130% y se agudiza el desabastecimiento

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La dictadura comunista enfrenta un importante deterioro de su poder político tras el estallido de la crisis económica más fuerte en 30 años. La economía planificada entró nuevamente en crisis.

El régimen de Miguel Díaz-Canel no encuentra soluciones concretas al segundo colapso de la economía planificada en Cuba, luego del ya producido en la década de 1990 bajo el llamado “período especial”.

La dictadura debió abandonar la convertibilidad del peso cubano para ciertas actividades orientadas al comercio exterior, y adoptar una agresiva política de expansión monetaria para financiar los desequilibrios siderales incurridos. Este proceso provocó un violento rebrote inflacionario que repercutió a lo largo y ancho de la isla. 

Las estadísticas oficiales de la dictadura reconocen que la inflación minorista superó el 40% interanual al término de noviembre del año pasado, un relevamiento sobre una canasta cuidadosamente seleccionada y controlada por las autoridades. 

Asimismo, los precios oficiales ya habían alcanzado un aumento interanual del 77,3% en diciembre de 2021, y los aumentos mensuales correspondientes a los últimos dos registros disponibles fueron superiores al 4%. 

Pero así como ocurrió en otras economías centralizadas, la medición de la inflación por precios oficiales no representa la realidad porque los faltantes en las góndolas impiden el acceso normal a los bienes. Las mediciones alternativas sugieren que el proceso inflacionario es, de hecho, mucho más brutal de lo que admite el régimen.

El economista Steve Hanke estima que la inflación de Cuba escaló al 130% interanual al término del año 2022, una medición que toma en cuenta el valor del tipo de cambio paralelo en la isla. En la práctica, el acceso a los bienes y servicios básicos para la subsistencia se determina en mercados paralelos y con precios libres (holgadamente superiores a los que establece la dictadura).

Los relevamientos de Hanke sugieren que Cuba se encuentra entre los países con la mayor tasa de inflación minorista a nivel mundial, por detrás de Venezuela (con otro régimen socialista) y Zimbabwe (que enfrenta severos conflictos internos armados). 

El establecimiento de un sistema generalizado de controles de precios y salarios provocó dos importantes consecuencias: el desabastecimiento general de bienes, y la escasez de oferta laboral calificada en áreas indispensables para la actividad productiva. 

La economía cubana sufre importantes episodios de escasez en productos básicos como el pollo, carne de res, huevos, leche, harina y papel higiénico sobre todas los establecimientos autorizados y controlados por el Estado. Todos estos bienes se comercializan en los mercados paralelos y con precios atados a paridades cambiarias alternativas a la oficial. 

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Cuba

Un país frenado en el tiempo: El socialismo condenó a Cuba a un estancamiento que ya lleva 30 años

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La renta per cápita del país caribeño no crece desde el año 1988. El colapso económico del “período especial” y la posterior recuperación insuficiente condenaron al país al atraso y la marginalidad social. 

El socialismo cubano condenó cualquier tipo de progreso económico para el pueblo que lo sufre año tras año en la isla. Según datos publicados por la propia dictadura castrista a través de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, el ingreso por habitante en términos reales no creció prácticamente nada entre 1988 y 2021.

En 33 años la calidad de vida promedio de los cubanos, medida por el poder de compra del ingreso promedio nacional, sólo mejoró un irrisorio 0,24%. Se trata de uno de los fracasos económicos más drásticos y violentos registrados para la región en el período descripto, sólo por detrás del catastrófico desempeño que vivió Haití, azotada por múltiples desastres naturales y guerrilla.

Si bien Cuba prácticamente se quedó paralizada en el tiempo tras el golpe de Estado de 1952, y todo el desarrollo económico que disfrutaron los países capitalistas en mayor o menor medida permanece ausente de la isla, entre la década del ’50 y los ’80, gracias a la ayuda económica y tecnológica de la Unión Soviética, los cubanos experimentaron cierto nivel de crecimiento.

Estancamiento económico de Cuba entre 1988 y 2021.

Sin embargo, con el colapso de la Unión Soviética hacia fines de la década del ’80, el desarrollo del país se frenó completamente. Cuba perdió el apoyo del régimen soviético, que además de ser su respaldo geopolítico en la región, les brindaba constantemente asistencia financiera, era la única afluencia comercial real que tenía la isla cubana, y la URSS funcionaba como el principal prestamista para financiar los abultados desequilibrios fiscales que Cuba mantuvo a lo largo de las décadas de 1970 y 1980

Todo esto se frenó de un día para el otro cuando cae el Muro de Berlín, lo que llevó a Cuba a un profundo colapso económico que fue descrito por las autoridades de la dictadura como el “período especial”, donde “el modelo comunista fue puesto a prueba“.

El auto-bloqueo impuesto por el Partido Comunista Cubano, que había ilegalizado el comercio privado, impedía reemplazar a la URSS con Rusia como socio comercial. Además, la pésima organización económica obligaba al gobierno a monetizar los desequilibrios que ya no podía solventar con endeudamiento externo. 

A su vez, la recuperación cíclica que debía experimentar después de la crisis, demostró ser mucho menos pronunciada de lo esperable, y el país nunca recuperó la ya muy pobre tendencia de crecimiento de largo plazo que registraba en la segunda mitad del siglo XX. 

A partir del año 2015, Cuba volvió a enfrentarse a una situación de estancamiento, y el shock provocado por la pandemia de 2020 significó el golpe de gracia para precipitar un nuevo colapso económico en la isla.

Las reformas actuales sobre el sistema cambiario, monetario y comercial del país no modifican la estructura burocrática y estatista que se mantiene inalterada desde hace décadas. El tamaño del Estado cubano promedió el 65% del PBI en los últimos 30 años, alcanzó el 69,2% del producto en medio de la pandemia y retrocedió al 58,8% tras el ajuste y el shock inflacionario de 2021

Los cubanos siguen siendo prisioneros en la isla, no solo porque sus derechos políticos jamás han sido reconocidos por el Partido Comunista, si no porque están condenados a la miseria más absoluta: la de no crecer, y quedarse virtualmente estancados en el tiempo hace por lo menos tres décadas.

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