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México

México envía un buque con 200 mil barriles de petróleo a Cuba disfrazado de “ayuda humanitaria”

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El mandatario socialista López Obrador, se une a Nicaragua y Venezuela ayudando a Cuba a salir de su crisis económica y aplacar las protestas anticomunistas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador le arrojó un salvavidas al régimen comunista en Cuba: en una embarcación con alimentos y medicamentos, registrada oficialmente como “ayuda humanitaria“, también incluyó 200 mil barriles de petróleo, con 40 millones de litros de hidrocarburos.

El barco de Petróleos Mexicanos José María Morelos II, que abanderó el ex presidente Felipe Calderón en 2012, salió del Puerto de Coatzacoalcos con el cargamento el pasado viernes 23 de julio a las 17:47 horas, según información de Marine Traffic.

La carga desembarcó este lunes a las 18:00 horas, en el puerto de La Habana.

La Isla está actualmente bajo escasez absoluta de los insumos más básicos. Debido a la pandemia, los principales países que sostienen a Cuba entraron en recesión y no pudieron darle el nivel de asistencia que le venían dando: China, Irán y Venezuela.

El combustible ayudará al régimen a calmar las protestas que vienen sucediendo desde el 11 de julio, especialmente porque les permitirá volver a sacar a las calles los vehículos de las fuerzas represivas.

Este envío además demuestra definitivamente la mentira del “bloqueo” de Estados Unidos a Cuba. Y deja más claro que nunca que el embargo no aplica a alimentos y medicamentos, incluso cuando contiene otros productos que no son de necesidad básica.

México

Cartel de Sinaloa ordena atacar a la población civil con saqueos e incendios en protesta por el arresto de Ovidio Guzmán

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El arresto de El Ratón Guzmán el jueves provocó fuertes enfrentamientos entre sicarios del cártel en la ciudad de Culiacán y las Fuerzas Armadas de México.

Las autoridades mexicanas capturaron a Ovidio Guzmán, apodado “El Ratón“, hijo del narcotraficante encarcelado Joaquín “El Chapo” Guzmán. La reacción del Cartel de Sinaloa, dirigido por otro de los hijos del infame jefe narco fue ordenar una ola de ataques contra la población civil en la ciudad norteña de Culiacán.

Después de una noche de violencia, donde se vio a punteros narcos saqueando supermercados, incendiando casas y atacando autos en las carreteras, finalmente las Fuerzas de Seguridad de México ingresaron a la ciudad e intercambiaron disparos con los sicarios.

Las calles de la ciudad se convirtieron en un campo de batalla. Los narcos bloquearon los principales accesos a la ciudad y luego dispararon con lanzacohetes contra helicópteros del ejército y aviones de la policía que intentaban llevar refuerzos a la ciudad.

Según los informes, los miembros del cártel se apoderaron de una ambulancia de la Cruz Roja, se llevaron al personal médico de los hospitales para atender a sus compañeros heridos, amenazaron a los periodistas y se apoderaron de los vehículos de la prensa.

Todas las vías principales de acceso a la ciudad quedaron bloqueadas con vehículos en llamas y sicarios armados atacaron una base aérea militar y el aeropuerto internacional de Culiacán, donde incluso un avión con pasajeros civiles fue alcanzado por una ráfaga de balas cuando se preparaba para despegar, de la aerolínea Aeroméxico.

Por el momento, el gobierno del estado de Sinaloa dijo que 3 miembros de las fuerzas de seguridad habían muerto en los enfrentamientos, pero la ciudad sigue en estado de guerra civil y estos números sin duda aumentarán con el pasar de los días.

El Ministro de Defensa Nacional, Luís Cresencio Sandoval, dijo a periodistas que “El Ratón” Guzmán había sido trasladado a la capital mexicana tras su captura por miembros del Ejército y la Guardia Nacional. Describió el arresto como un “golpe decisivo contra el cártel del Pacífico”, el nombre oficial de la poderosa facción criminal.

No se han dado mayores detalles de cómo se ejecutó el arresto de más alto perfil desde la prisión de El Chapo: Sandoval dijo que hubo seis meses de vigilancia, pero también pareció sugerir que hubo un elemento de casualidad involucrado. “Cuando las fuerzas armadas montaron un retén para detener varios vehículos con blindaje improvisado, sicarios del cártel abrieron fuego. Las fuerzas de seguridad reconocieron a Ovidio Guzmán, a quien lograron detener”, dijo.

Ovidio Guzmán, de 32 años, había sido detenido brevemente en Culiacán en 2019, pero fue liberado pocas horas después por orden directa del presidente Andrés Manuel López Obrador para frenar la respuesta violenta de la red narco, muy similar a la que se está viviendo hoy en día nuevamente.

Ovidio “El Ratón” Guzmán.

Pero la situación hoy parece ser muy distinta. AMLO no tiene una elección en el horizonte, y esta detención ocurre a días de una cumbre de líderes norteamericanos en la Ciudad de México la próxima semana, a la que asistirá el presidente norteamericano Joe Biden y en la que el mexicano quiere mostrarse como un líder duro que combate el narcotráfico.

Estados Unidos había ofrecido una recompensa de US$ 5 millones de dólares por información que condujera al arresto o condena de Ovidio Guzmán, un pedido que había sido extendido al gobierno de México tras el estallido de la crisis del fentanilo en el país.

El gobierno local instó a la gente a quedarse en casa y dijo que las escuelas y las oficinas administrativas estaban cerradas debido a la violencia. Videos en las redes sociales parecían mostrar fuertes enfrentamientos armados, incluso desde helicópteros durante la noche, atacando supuestamente las residencias de los líderes narcos en la ciudad.

Pedimos a los ciudadanos de Culiacán que no salgan de casa por la violencia que se ha registradoen diferentes puntos de la ciudad”, escribió en Twitter el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez.

Algo similar había ocurrido cuando en 2014 se detuvo por tercera (y esperemos que sea la última) vez a El Chapo Guzmán, de 65 años, quien fue condenado en Nueva York en 2019 por tráfico de miles de millones de dólares en drogas a Estados Unidos y conspiración para cientos de asesinatos. Cumple cadena perpetua en Supermax de Colorado, la prisión federal más segura de los Estados Unidos.

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Economía

El ingreso por habitante de México se derrumbó desde que el socialista López Obrador asumió la presidencia

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La política económica del Presidente provocó un importante derrumbe sobre la inversión privada. La economía de México abandonó su tendencia de crecimiento de largo plazo, y entró en una dramática situación de estanflación. 

Tras cuatro años de administración socialista en México, los resultados de la política económica son cada vez más decepcionantes. El ingreso por habitante de México, medido por el índice IGAE ajustado por el crecimiento poblacional, registró un derrumbe del 3,1% desde la asunción de Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2018.

Se  abandonó completamente la tendencia de crecimiento que tenía antes de la pandemia, durante el mandato de Peña Nieto, y de hecho no logró siquiera recuperarse del impacto provocado por la pandemia en 2020. El ingreso per cápita de octubre de 2022 aún acumula una caída del 1,25% en comparación al nivel que tenía en febrero de 2020. 

La economía de México se perfila como una de las contadas excepciones en América que aún no logra recuperarse del impacto provocado por la pandemia. Al mismo tiempo, la inflación interanual alcanzó un récord de hasta el 8,7% en septiembre, y retrocedió ligeramente al 7,8% en noviembre. Se observa una evidente situación de estanflación: estancamiento de la actividad económica junto con elevadas tasas de aumento de precios.

Evolución del ingreso por habitante en México desde 2010.

Cuando se analizan los componentes de la economía mexicana, existen dos factores que explican en gran medida el estancamiento económico y caída del ingreso per cápita: el derrumbe del nivel de inversión privada y la caída de las exportaciones no petroleras

El sexenio de Lopéz Obrador podría pasar a la posteridad como el primero en décadas que registra un nulo crecimiento sobre el nivel general de vida. El Presidente, disconforme con los resultados de sus propias políticas, decidió desestimar la legitimidad de los indicadores económicos (como por ejemplo el PBI) a la hora de explicar las condiciones de vida del país. 

De hecho, la mayor parte de los analistas descuentan casi completamente que el sexenio de López Obrador terminará con la tasa de crecimiento per cápita más baja de los últimos 100 años. Esto es casi un hecho, dada la dinámica observada hasta ahora y la resiliencia por revertir esta tendencia hasta 2024. 

El nivel de ventas minoristas (la mayor proporción del consumo) logró recuperarse del shock por la pandemia, pero enfrenta una situación de estancamiento desde el mes de mayo. La industria manufacturera logró sortear el efecto recesivo, pero a partir de agosto comenzó a disminuir su ritmo de crecimiento interanual.

Las decisiones de López Obrador que condujeron al estancamiento

La llegada de la izquierda al poder supuso un fin, al menos temporal, sobre el proceso reformista de la economía mexicana. Un importante retroceso para la inversión privada aconteció con la reforma energética del presidente López Obrador

El Gobierno determinó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), un ente estatal que se encarga de la provisión de energía eléctrica, mantiene garantías legales para conservar la participación mayoritaria sobre todos los proyectos energéticos del país.  

La inversión privada queda relegada a un simple “apoyo a las empresas estatales” en palabras del propio oficialismo. Los inversores quedan obligados a realizar contratos sólo a través de la CFE y de la petrolera estatal PEMEX, lo cual limita dramáticamente el rol de la iniciativa privada en el sector más dinámico de la economía del país. 

Los problemas sobre la seguridad jurídica en México también funcionan como un factor disuasivo que desalienta la inversión, tanto la doméstica como la extranjera. En este sentido, el mandatario prometió una polémica reforma agraria para expropiar tierras a cambio de indemnizaciones con valores arbitrarios. 

En segundo término, el deterioro de la disciplina fiscal contribuyó al aumento de las expectativas inflacionarias a largo plazo, y con ello la pérdida de la previsibilidad necesaria para fomentar un clima sano de inversiones. 

El déficit fiscal del Gobierno federal aumentó del 1,4% del PBI en el primer trimestre de 2020 al 2,83% en el tercer trimestre de 2022. El resultado fiscal consolidado de México (sumando Gobiernos locales) representó el 3,7% del PBI en 2022, y el Fondo Monetario Internacional espera que aumente por lo menos hasta el 4,1% del PBI en 2023.

Para las proyecciones del FMI, México demorará hasta 5 años en retornar al desequilibrio fiscal que había antes de la pandemia, incluso a pesar de las expectativas por una mayor contribución de los ingresos federales.

La inversión privada acumuló una caída del 7,2% desde el primer trimestre de 2018, y como resultado de las políticas de López Obrador se acumuló una brecha equivalente al 19,8% con respecto a la tendencia de crecimiento pasada.

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México

Infierno en México: Ejército militariza Juárez y Tijuana para frenar una guerra narco

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Tras un enfrentamiento entre Los Chapos y Los Mexicles, la violencia se extendió hacia las calles de las ciudades fronterizas de Chihuahua y Baja California, dejando una decena de civiles muertos.

Cientos de soldados mexicanos fueron enviados el viernes a Juárez y a Tijuana después de que estallara una guerra narco en las calles de las ciudades fronteriza, que dejó una docena de civiles muertos, daños a la propiedad privada y una sociedad rehén de un grupo de criminales cómplices del gobierno.

La guerra comenzó en Juárez luego de un enfrentamiento en una prisión entre miembros de dos cárteles rivales. El choque entre los reclusos resultó en un masivo motín, que se extendió a las calles de la ciudad con tiroteos en los que murieron 11 personas, la mayoría civiles.

Los Chapos, miembros del infame Cártel de Sinaloa anteriormente dirigido por Joaquín “El Chapo” Guzmán, y el grupo local Los Mexicles se enfrentaron en una prisión el jueves por la tarde, dijo el viceministro de Seguridad, Ricardo Mejía.

Luego estalló un motín, que dejó 2 reclusos muertos a tiros y 4 heridos de bala, dijo Mejía, hablando junto al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en una conferencia de prensa habitual. Otros 16 narcos resultaron heridos en los combates, dijo.

Desde su llegada al poder, el socialista López Obrador ha permitido la convivencia de los grupos narcos con las fuerzas de seguridad gubernamentales, incluso llegando a intervenir personalmente para reducir penas o frenar investigaciones a estos grupos.

La sangre derramada en Juarez y en todo el país, y el nivel de violencia que no se veía hace décadas en México tiene un solo responsable: López Obrador. En gobiernos anteriores se encabezaron guerras contra el narco, donde los casos de complicidad con los carteles eran esporádicos y considerados de alta corrupción. Hoy esto es la norma y dentro del gobierno de izquierda hasta parece que hay incentivos para trabajar con el narco.

Esto ha llevado a que exista un nivel de impunidad sin precedentes, y los grupos narcos usan a las ciudades mexicanas como campo de batalla, sin importar la vida humana.

Después del motín, donde los Mexicles habrían salido victoriosos, sus miembros arrasaron la ciudad, dijeron las autoridades, y mataron a 9 civiles. Entre ellos había cuatro empleados de una estación de radio, incluido un locutor, dijeron las autoridades.

Los Mexicles intentaron tomar control de toda la ciudad, miles de comercios fueron baleados e incendiados. FEMSA, la empresa matriz de la cadena de supermercados Oxxo, dijo en un comunicado que uno de sus empleados y una mujer que estaba en una entrevista de trabajo murieron en la violencia.

La violencia continuó hasta bien entrada la madrugada del viernes, y se extendió a Tijuana, en el estado de Baja California, donde la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda pidió a la Guardia Nacional que interviniera.

Así, el Ejército ingresó a las ciudades y después de varias horas de combate en las calles pudo poner fin a la violencia. Incluso pudieron apresar a Jorge Antonio “N”, uno de los líderes narcos del motín que fue registrado tirando bombas molotov a vehiculos civiles.

Los alcaldes de estas dos ciudades, ambos del partido Morena de López Obrador, han sido extensamente acusados por sus vínculos al narcotráfico. La alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, en vez de organizar una defensa de la ciudad, se paró frente a un estrado y le pidió a los narcos que “cobren factura a quienes no les pagan” pero que “no se metan con los civiles”.

Por su parte, el alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, delfín político del convicto ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, falló en garantizar la seguridad en sus cárceles, y se lo acusa de complicidad con los grupos narcos, una complicidad que ciertamente se le fue de control.

Por su culpa, los ataques del jueves provocaron el incendio de taxis, autobuses, comercios y unas 20 tiendas Oxxo. Según especialistas, la única manera de que el narco llegue a estos niveles de violencia e impunidad, es por la relación con el poder. Ningún alcalde que se oponga al narcotráfico pasará por estas situaciones.

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