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Irán

Irán condenó a muerte a cinco manifestantes por participar de las protestas contra el régimen

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El tribunal revolucionario de Teherán sentenció a muerte el domingo al primer detenido desde que comenzaron las manifestaciones, y entre martes y miércoles se anunció la condena de cuatro manifestantes más.

El Tribunal Revolucionario de Teherán ha condenado a muerte este domingo a un detenido por intentar quemar una sede gubernamental durante la ola de protestas que estalló en el país hace casi dos meses tras el asesinato de la joven kurda iraní Mahsa Amini el pasado 16 de septiembre, en lo que supone la primera sentencia de este calibre desde el inicio de las manifestaciones.

La agencia oficial de noticias IRNA, sin revelar la identidad del acusado, indica que la sentencia se ha dictado en relación con los cargos de “incendiar un edificio gubernamental, alterar el orden público, reunirse y conspirar para cometer un delito contra la seguridad nacional, y ser enemigo de Dios y de corrupción en la tierra”, castigando este último delito con la pena máxima.

Además, el Tribunal Revolucionario anunció entre el martes y el miércoles que otras cuatro personas han sido condenadas a muerte en relación con las protestas. Dos individuos fueron condenados por “usar un cuchillo en la calle para causar miedo y terror a la gente“, mientras que otro está acusado de atropellar y matar a un oficial de policía con un automóvil, y un cuarto está acusado de desempeñar el papel de “líder” en los disturbios callejeros y bloquear las calles.

Grupos de derechos humanos han advertido que las autoridades podrían estar planeando “ejecuciones precipitadas”, mientras que al menos 20 personas se enfrentan actualmente a posibles cargos que les podrían acarrear la muerte.

La comunidad internacional debe advertir con firmeza a la República de Irán de las consecuencias de ejecutar a manifestantes. Llamar a sus embajadores e implementar medidas de derechos humanos más efectivas contra funcionarios son algunas consecuencias a considerar”, señaló en un comunicado la organización Iran Human Rights.

Este hombre no es el único sentenciado. El tribunal también ha condenado a otras cinco personas a penas de entre 5 y 10 años de prisión por alteración del orden público. En todos los casos, los detenidos han sido acusados de cometer actos de violencia y asesinar a las fuerzas de seguridad iraníes con pocas o ninguna prueba.

En total más de 15.000 iraníes han sido detenidos según estimaciones de la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos (HRANA), y 326 personas han perdido la vida por la represión policial, incluidos decenas de niños, según Iran Human Rights. Las manifestaciones, que comenzaron en respuesta al asesinato policial de Amini por no usar el hijab, se han convertido en un amplio movimiento contra el régimen teocrático iraní.

Pero la represión viene respaldada por el poder político. Una gran mayoría (227) de los 290 diputados iraníes han pedido a la justicia que aplicase la ley de represalia lo antes posible contra los “moharebs” (enemigos de Dios) y los equipararon a los terroristas de Estado Islámico. “Al igual que el grupo Estado Islámico, (los manifestantes) dañaron la vida y la propiedad de las personas con armas blancas y armas de fuego“, afirmaron los parlamentarios.

La indignación y malestar que provocó el caso han desatado movilizaciones que se han extendido a 140 ciudades y pueblos y se han convertido en el desafío social más importante de la República Islámica en décadas.

Por décadas, Irán era un país moderno, occidentalizado y sin fanatismo, pero en el año 1980, los ayatolá tomaron el control del gobierno en un golpe de Estado y desde entonces, han sometido a la población a la Ley Sharia y a una doctrina islámica chiíta de las más exigentes del mundo.

Las autoridades han exigido duros castigos para los manifestantes, a los que llaman “alborotadores”, y han tratado de culpar de los disturbios a potencias extranjeras, fundamentalmente a Estados Unidos y a Israel.

Mujeres cortándose el pelo en símbolo de protesta.

Algunos de los detenidos son puestos en libertad luego del pago de una multa, y otros son juzgados en un tribunal penal. Pero los presos políticos suelen enfrentarse a estos temidos tribunales revolucionarios, un sistema paralelo creado para proteger a la república islámica.

Los tribunales revolucionarios son conocidos por sus “atroces violaciones de las garantías procesales”, dijo Tara Sepehri Far, de Human Rights Watch. “Utiliza los juicios como un elemento más para dar forma a su narrativa sobre las protestas” agregó.

En diálogo con The Washington Post, Hossein Raisi, ex abogado en Irán y ahora profesor de derechos humanos en la Universidad de Carleton en Ottawa, explicó que el sistema jurídico de Irán se basa en una interpretación fundamentalista de la ley islámica. “El sistema judicial iraní es el sistema judicial que quiera el líder supremo”, dijo, en referencia al ayatolá Alí Jamenei.

El líder supremo de Irán, Alí Jamenei.

Tribunales revolucionarios

El primer líder supremo de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, creó los tribunales revolucionarios como sistema provisional para purgar a los opositores tras la Revolución islámica de 1979.

Desde entonces se han convertido en un elemento clave de la república islámica, permitiendo a los leales al régimen controlar los resortes de la justicia. Los tribunales revolucionarios colaboran estrechamente con el ala de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la fuerza de seguridad paralela del Líder Supremo encargada de preservar y expandir los valores de la revolución.

Los tribunales revolucionarios dependen de un solo juez, en lugar del panel de jueces utilizado en los tribunales penales. Los jueces suelen ser clérigos formados en una universidad estatal. Los presos políticos tienen un acceso limitado o nulo a sus abogados y no pueden ver las supuestas pruebas contra ellos.

El Ministerio de Inteligencia y el ala de inteligencia de la CGRI participan a menudo en los interrogatorios y en la recogida de pruebas, en violación de la ley iraní, que excluye a lo que vendría a ser el Poder Ejecutivo de asuntos del Poder Judicial, una división que Irán trata de mantener públicamente, pero que en la práctica nunca existió.

Irán

Más de 1.200 estudiantes iraníes fueron envenenados para evitar las masivas protestas universitarias

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Miles de estudiantes fueron víctimas de una intoxicación alimentaria justo antes de que una demostración nacional masiva en el país para protestar contra el régimen por el asesinato de Mahsa Amini el pasado 16 de septiembre.

Un grupo de 1.200 estudiantes universitarios en Irán se han visto afectados por intoxicación alimentaria poco tiempo antes de que comenzara una masiva demostración y manifestación en contra del régimen, que estaban planificadas a expandirse por todo el país, informó el Daily Telegraph.

Los estudiantes de las universidades de Kharazmi y Arak, y de otras cuatro instituciones, arrojaron sus alimentos en las calles en signo de protesta después de que se registrara la intoxicación, luego de que el sindicato nacional de estudiantes acusara a las autoridades de envenenar deliberadamente a las personas para frenar las manifestaciones.

Los estudiantes experimentaron vómitos, fuertes dolores corporales y alucinaciones, afirmó el jueves el sindicato. Según los informes, los estudiantes no infectados están boicoteando las cafeterías en respuesta a las intoxicaciones.

Los funcionarios del régimen alegan que la causa principal de la intoxicación fue la ingesta de bacterias en el agua, pero el sindicato de estudiantes postuló que la población fue envenenada intencionalmente. Cabe recordar que este hecho se produce justo antes de que comience una manifestación nacional de tres días convocada por los estudiantes.

En un comunicado oficial, el sindicato dijo que “nuestras experiencias pasadas de incidentes similares en la universidad de Isfahan niegan la razón de las autoridades para esta intoxicación alimentaria masiva”.

Tras el incidente, los estudiantes de la Universidad de Isfahan exigieron la renuncia de los funcionarios de la universidad. “¡No queremos comida podrida, no queremos autoridades asesinas!“, corearon en la entrada del complejo educativo, informó Iran International TV.

“Mujer, Vida y Libertad”, el canto que se repite en las calles de Irán.

Los estudiantes también denunciaron que las clínicas lindantes a las universidades afectadas han sido cerradas o se han quedado sin suministros para tratar la deshidratación y otros síntomas asociados de intoxicación alimentaria, en otra señal más de que el brote puede haber sido una estrategia deliberada para frustrar el movimiento nacional de protesta.

A pesar de las respuestas de las autoridades iraníes, los reclamos en las calles se mantienen. Según Kasra Aarabi, líder del programa de Irán dentro del Tony Blair Institute for Global Chang, “el ánimo en las calles es revolucionario”.

Si bien pueden tratar de reprimir a los manifestantes, no pueden reprimir el ambiente revolucionario“, declaró a la agencia AFP. Mientras tanto, el ex presidente iraní, Mohammad Khatami, salió en apoyo de los manifestantes e instó a los funcionarios a considerar sus demandas “antes de que sea demasiado tarde”.

La organización Iran Human Rights reportó al 29 de noviembre 448 personas asesinadas, incluidos 60 niños y 29 mujeres, brutalizados por las fuerzas de seguridad en las represiones de las protestas. Además, la ONU contabiliza al menos 14.000 detenidos.

Protestas antigubernamentales por la muerte de Mahsa Amini

Mientras tanto, las autoridades iraníes dieron marcha atrás con la decisión de disolver la Policía Moral del país. Formalmente conocida como Gasht-e Ershad, la Policía de la Moral se estableció en 2006 para hacer cumplir el estricto código de vestimenta para las mujeres, el cual requiere que todas las mujeres utilicen el hiyab en público para cubrirse la cabeza.

Una emisora estatal dijo que “ningún funcionario de la República Islámica de Irán ha confirmado el cierre de la policía moral” y minimizó las palabras de su Fiscal General. “Algunos medios extranjeros han tratado de caracterizar la declaración del fiscal general como la retirada de la República Islámica de su hijab (leyes) e influenciada por los recientes disturbios“, agregó la emisora.

El grupo policial fue severamente apuntado y atacado después de la muerte de la estudiante de 22 años Mahsa Amini bajo su custodia el 16 de Septiembre. Amini, una kurda aspirante a abogada, fue arrestada porque no estaba usando su hijab sobre su cabello, con lo cual habría incumplido el estricto código de vestimenta que impone la dictadura islámica.

Ante la aparición de nuevas figuras públicas iraníes que muestran su apoyo a las protestas, las autoridades han decido atacarlos directamente. Entre ellos, se encuentra la ex estrella de la Selección Nacional de fútbol del país, Ali Daei. El ex delantero, que anotó 109 goles representando a su país en partidos internacionales, dijo la semana pasada que había enfrentado amenazas después de mostrar apoyo público al movimiento contra el régimen.

Una joyería y un restaurante perteneciente a Daei fueron cerrados durante el traslado por las autoridades. Una agencia estatal de noticias dijo: “Tras la cooperación con grupos antirrevolucionarios en el ciberespacio para interrumpir la paz y los negocios del mercado, se emitió una orden judicial para sellar Noor Jewelry Gallery“.

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Irán

Irán ejecuta a dos hombres acusados de ser espías israelíes trabajando para “generar protestas” en el país

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Mientras Ebrahim Raisi elogia a la República Islámica de Irán como garante de derechos y libertades, un alto organismo de seguridad del Estado iraní reconoce la muerte de 200 personas durante las protestas y dos hombres acusados de ser espías son ejecutados.

Un alto organismo de seguridad del Estado blanqueó que 200 personas, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, habían perdido la vida en los “disturbios” de los últimos meses, una cifra significativamente inferior a la dada por el organismo mundial y los grupos de derechos humanos.

Mientras tanto, Irán está a una semana de cumplir tres meses de protestas, y el país está envuelto en la peor crisis social desde el golpe de Estado islámico en 1980. Sin importarle quedar como un hipócrito, este sábado el presidente iraní Ebrahim Raisi elogió a la República Islámica de Irán como una “garante de derechos y libertades”.

Irán tiene la constitución más progresista del mundo” porque combina “ideales con democracia”, dijo Raisi en un delirante discurso en el Parlamento. “La constitución garantiza la existencia del sistema islámico”, dijo, y agregó que también “garantiza los derechos fundamentales y las libertades legítimas”.

En un comunicado publicado el sábado, el Consejo de Seguridad estatal del Ministerio del Interior iraní proporcionó el primer número oficial de muertos desde que empezaron las protestas en todo el país por el brutal asesinato de una mujer kurda molida a golpes por la Policía Moral por no usar el hijab.

El organismo utilizó la palabra “disturbios” para describir las protestas que ya han alcanzado todo el país y han llevado a sanguinarios enfrentamientos con la policía. Según dijo el organismo, en ese número se incluyen fuerzas de seguridad, muertos en “actos terroristas”, asesinados por grupos afiliados al extranjero y enmarcados como víctimas del Estado, “alborotadores” y “elementos armados antirrevolucionarios que eran miembros de grupos secesionistas”.

El Consejo también citó a “personas inocentes que han muerto en condiciones de desorden de seguridad”, pero no reveló cómo fueron asesinadas. A su vez, la declaración también enfatizó el papel de la intervención extranjera en las protestas, diciendo que el país ha estado lidiando con una “guerra híbrida” desatada por estados adversarios y grupos de medios “terroristas”.

El anuncio se produce días después de que Amir Ali Hajizadeh, un alto general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), dijera que más de 300 personas han sido “martirizadas y asesinadas” durante los disturbios.

Protestas en las calles de Teherán

Los números que manejan analistas privadas están más cerca de esa cifra. Javaid Rehman, un experto independiente designado por la ONU como veedor en Irán, dijo el martes que más de 300 personas han muerto en las protestas, incluidos más de 40 niños, un hecho lamentable que se desprende del alto número de manifestantes mujeres, que llevan a su hijos a las protestas.

El grupo de derechos humanos HRANA dijo que hasta el viernes de la semana pasada, 469 manifestantes habían sido asesinados, incluidos 64 menores, y que 61 miembros de las fuerzas de seguridad del gobierno también habían muerto. Por su parte, se cree que hasta 18.210 manifestantes han sido arrestados.

A su vez, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha votado a favor de lanzar una misión de investigación, pero Teherán lo condenó como un esfuerzo “político” y aseguró que los dejarán entrar al país pero que no cooperarán.

Las protestas, que están cerca de cumplir su tercer mes, estallaron tras el asesinato de la mujer kurda de 22 años Mahsa Amini el 16 de septiembre bajo custodia de la Policía Moral, luego de ser arrestada por “incumplir” las estrictas reglas del uso del hijab.

Los manifestantes han levantado consignas contra el Líder Supremo, el líder religioso Ali Jamenei, y han exigido repetidamente el fin del régimen islámico. Por su parte, las autoridades culpan de la revuelta a enemigos extranjeros, incluidos Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel.

En este sentido, Irán ha ejecutado a dos personas el viernes acusadas de cooperar con Israel para incentivar los disturbios, con prácticamente nula evidencia presentada para respaldar la acusación. Se trata de Milad Ashrafi Atbatan y Manouchehr Shahbandi, quienes fueron condenados a muerte tras ser detenidos en junio por presuntamente trabajar con Israel.

Según las autoridades chiítas, estas dos personas habían estado preparando las protestas cuando fueron arrestados, y por ello fueron ejecutados esta semana en una prisión en la ciudad de Karaj, informó el grupo de derechos humanos HRANA.

Milad Ashrafi Atbatan y Manouchehr Shahbandi

“Con la orientación del servicio de inteligencia sionista, esta red de matones estaba robando y destruyendo propiedad privada y pública, secuestrando personas y obteniendo confesiones falsas”, dijo la agencia de noticias oficial Mehr hace un tiempo.

Un prominente clérigo musulmán suní baluchi, Molavi Abdolhamid, ha pedido el fin de la represión de las protestas a través de arrestos y asesinatos, y un referéndum sobre el cambio del sistema de gobierno de Irán. “La protesta popular ha demostrado que las políticas de los últimos 43 años han llegado a un callejón sin salida”, dijo a fines de noviembre.

Recordemos que, en Irán, por encima de la estructura republicana, comprendida por un Presidente, el Parlamento y un Poder Judicial, existe una estructura curial que está liderada por el Líder Supremo, el Ayatolá Alí Jamenei.

Esta estructura religiosa se compone de varias instituciones, pero principalmente por el Velayat e-Faqih (Líder Supremo), que se encuentra por encima del Poder Ejecutivo, y funciona en la práctica tanto como un líder religioso como un dictador. Además, está el Consejo de los Guardianes, un cuerpo de legisladores que están por encima del Parlamento y un Tribunal Revolucionario, una instancia judicial islámica por encima del Poder Judicial tradicionalmente republicano.

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Irán

Las protestas logran su objetivo: El régimen de Irán anuncia la disolución de la Policía de la Moral

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El fiscal general de Irán anunció que el Poder Judicial empezará a trabajar por la abolición de la Policía de la Moral tras casi tres meses de protestas desencadenadas por el asesinato de Mahsa Amini.

Irán está sumido en una ola de protestas sin precedentes desde hace casi tres meses luego del asesinato de Mahsa Amini, una joven kurda iraní de 22 años quien falleció tras ser detenida por no utilizar correctamente el hiyab y ser brutalmente golpeada por la Policía de la Moral, que se encarga de aplicar la ley islámica, mientras que los policías convencionales se encargan de aplicar la ley convencional.

Desde entonces, las mujeres han encabezado las protestas, gritan consignas antigubernamentales, se quitan y queman sus velos. Uno de los lemas que más se ha escuchado es “Mujer, vida, libertad”.

Si bien las autoridades iraníes han acusado a Estados Unidos, Israel, las potencias europeas y Arabia Saudita de estar detrás de las protestas, todo indica que las manifestaciones finalmente han logrado, al menos en parte, su cometido.

“La Policía de la Moral no tiene nada que ver con el poder judicial y fue disuelta por el mismo lugar desde el que se había lanzado en el pasado”, afirmó este sábado por la noche el fiscal general de Irán, Mohammad Jafar Montazeri, lo que desencadenó en la disolución de dicho cuerpo este lunes, según informó la agencia de noticias ISNA.

El fiscal afirmó que el sistema judicial nunca pensó en el cierre de esta unidad de la Policía, pero que recientes “incidentes” habían llevado al estamento de seguridad a buscar “una solución prudente a este problema”.

El fiscal Montazeri también anunció el sábado, tras una ceremonia religiosa en la ciudad santa de Qom, que “el Parlamento y el Poder Judicial” estaban examinando el asunto de la obligatoriedad del velo, aunque no precisaron si la ley iba ser modificada.

Fiscal General de Irán, Mohammad Jafar Montazeri.

Ambos anuncios son considerados como un gesto hacia los manifestantes, después de casi tres meses de brutales represiones por parte de las fuerzas de seguridad del régimen, que desencadenaron en casi mil presos políticos, de los cuales por lo menos cinco han sido ejecutados.

Las autoridades aseguran que están revisando la ley sobre la obligatoriedad del uso del hiyab, norma que fue adoptada cuatro años después de la Revolución Islámica de 1979. La legislación establece que tanto las mujeres iraníes como las extranjeras, independientemente de su religión, tienen que cubrirse el pelo con un velo y llevar ropa holgada en público.

Ante esto, la obligatoriedad del uso del velo se ha convertido en un tema muy delicado en la República Islámica. Por un lado, los conservadores, actualmente en el oficialismo, defienden la ley de 1983. Por el otro, los reformistas desean que las mujeres puedan decidir libremente si llevarlo o no.

Después de 1979, los “Comités de la Revolución Islámica”, dependientes de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), eran los que patrullaban las calles para hacer cumplir los códigos de vestimenta y la moral en Irán. Sin embargo, con los años, se decidió crear una fuerza que oficialmente tuviera esta tarea, y así nació la Policía de la Moral, conocida como Gasht-e Ershad (patrullas de orientación), en 2006, bajo el mandato del ex presidente conservador Mahmud Ahmadinejad, con el objetivo de “difundir la cultura de la decencia y el hiyab”.

Policía de la Moral iraní arrestando a una mujer por violar el código de vestimenta

La Policía de la Moral comenzó a patrullar en 2006 para hacer cumplir el código de vestimenta, que también requiere que las mujeres usen ropa larga y prohíbe los pantalones cortos, los jeans rotos y otras prendas consideradas inmodestas.

Las unidades del cuerpo policial, creado con el apoyo del Consejo Supremo de la Revolución Cultural, ahora dirigido por el presidente iraní, Ebrahim Raisi, están formadas por oficiales vestidos con un característico traje verde, acompañados por mujeres que llevan un chador negro, usadas como “ejemplo de conducta” para mostrarle a los detenidos.

En julio de este año, Raisi pidió la movilización de “todas las instituciones para reforzar la ley sobre el velo”, afirmando que “los enemigos de Irán y del Islam quieren socavar los valores culturales y religiosos de la sociedad”. Por lo tanto, las mujeres que infringían este estricto código de vestimenta se arriesgaban a ser detenidas por la unidad policial.

Por el contrario, en septiembre, el Partido de la Unión Islámica del Pueblo de Irán, el principal partido reformista del país, pidió que se derogara la ley del hiyab. El partido, creado por familiares del ex presidente Mohammad Khatami, exige a las autoridades “preparar los elementos legales que allanan el camino para la cancelación de la ley obligatoria del hiyab“.

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