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Turquía

Crisis cambiaria en Turquía: La lira se derrumba y Erdogan lanza medidas para contener la mega-devaluación

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Después de un violento episodio cambiario, la lira turca perdió 45% de su valor en un mes y medio. Ahora, el gobierno turco anunció medidas extravagantes para incentivar los plazos fijos, que a pesar de su éxito tienen los días contados.

La gran volatilidad en Turquía sigue dando de qué hablar en la órbita de los países emergentes. La nación turca enfrenta una fuerte corrida contra la lira en el último mes, y el tipo de cambio nominal contra el dólar aumentó un 45% desde el pasado 1ro de noviembre.

La fuerte devaluación responde directamente a la política monetaria extremadamente expansiva que llevó adelante el Gobierno turco en el último año, en un afán del presidente Recep Tayyip Erdogan de reactivar la economía a través del gasto público, mientras su imagen se derrumba en las encuestas.

Erdogan gobierna de manera autoritaria el país, pero en 2023 tiene que mantener la fachada de democracia en el país e irá a elecciones. Hasta el año pasado no había dudas que las ganaría, pero ahora todo indica que perdería contra la oposición, y eso pone contra las cuerdas a un mandatario que no tiene ninguna intención de dejar el poder.

El gobierno se niega a producir un mayor aumento en las tasas de interés de referencia. Aún con toda la literatura económica en su contra, Erdogan cree extrañamente que un aumento en las tasas de interés fomentará incluso más inflación, y la tasa de política monetaria se mantuvo estancada en el 19% entre abril y septiembre. Esta estrategia guarda una similitud importante con la que emprende el Banco Central de Argentina.

La falta de independencia del Banco Central de Turquía impidió una corrección simple y ordenada de los aumentos de precios. Presionado por el poder ejecutivo, el Banco Central turco tuvo que rebajar el tipo de interés del 19% al 14% actualmente, cuando la inflación ya supera el 20% y sigue subiendo.

Erdogan justificó su extraña visión sobre la economía con las siguientes palabras: “Desde que estoy en el cargo de presidente, siempre he dicho que estoy en contra de los intereses. Porque los intereses hacen a los ricos más ricos y a los pobres más pobres”.

Sin embargo, en lugar de aplicar controles de cambios u otras recetas convencionales en los gobiernos de corte socialista cuando enfrentan crisis, el mandatario turco anunció que el Estado se hará responsable de cubrir cualquier diferencial entre la ganancia por comprar divisas extranjeras y el rendimiento de los plazos fijos. Esto fue catalogado como un “alza indirecta” de las tasas de interés, pues el rendimiento real de los plazos fijos ahora es al menos equiparable a la devaluación y la inflación.

El Ministerio de Finanzas turco explicó que este mecanismo solamente será válido para los depósitos superiores a los tres meses, y busca llevar cierta tranquilidad a la población para que confíe en el sistema financiero en moneda local.

Los anuncios del Gobierno terminaron siendo creíbles y la lira volvió a apreciarse fuertemente. El tipo de cambio con el dólar cayó de las 18,14 liras a 12,82 unidades por dólar. La estabilización fue notoria, aunque la lira aún permanece en máximos históricos y acumula una devaluación del 67% en lo que va del 2021.

Todo indica que esta baja es circunstancial por la promesa del gobierno de hacerse cargo de la brecha cambiaria, una política que sin lugar a dudas no va a poder mantener por mucho tiempo y cuando empiece a tambalear la devaluación de la lira será sin precedentes.

Economía

La lira turca se derrumba tras la victoria de Erdogan y el Banco Central se queda sin reservas netas

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Los mercados respondieron negativamente ante los resultados de la contienda electoral, mientras que el Banco Central ya no se muestra capaz de seguir postergando la devaluación de la paridad cambiaria con el dólar.

La estrategia económica del presidente Recep Tayyip Erdogan demostró ser satisfactoria para imponerse en los comicios electorales, pero los costos de la misma comienzan a vislumbrarse. El Banco Central ya no dispone de suficientes reservas como para seguir defendiendo una paridad cambiaria relativamente estable.

Tras la victoria de Erdogan, el tipo de cambio del dólar con respecto a la lira turca subió un 0,5% en pocas horas y alcanzó el récord nominal más alto de la historia. El ritmo de devaluación mensualizado es el más drástico desde junio del año pasado, y se debe tener en cuenta que el dólar en Turquía solamente aumentó un 4% entre octubre de 2022 y abril de 2023 (mientras que los precios subieron mucho más rápido).

El atraso cambiario sostenido por la venta de reservas internacionales fue la principal herramienta del mandatario turco para disciplinar los precios, como parte de su firme reticencia por actualizar la tasa de política monetaria que establece el Banco Central. También se ajustaron los requisitos de liquidez bancaria al 25%, y se creó un seguro de cambios para depósitos a plazo fijo.

Las reservas brutas del Banco Central de Turquía cayeron por debajo de los 58.830 millones de dólares al término de la segunda semana de mayo, una caída acumulada de más de US$ 26.000 millones en diciembre de 2022. Pero descontando una serie de activos que realmente no son de libre disponibilidad, se calcula que las reservas netas del banco ya entraron en el terreno negativo

La estrategia anti-inflacionaria de Erdogan llegó a un punto de agotamiento, y a partir de las próximas semanas se espera que la escalada del dólar (o la caída de la libra frente a todas las divisas) se profundice notablemente, retornando así a un escenario inflacionario extremadamente delicado.

La tasa de inflación interanual de Turquía había escalado hasta el 85,5% en octubre del año pasado, y el ancla cambiaria (en adhesión a otras medidas) logró reducir la inflación al umbral del 43,6% al cierre de abril de este año. Sin embargo, la variación mensual de los precios minoristas sigue oscilando entre el 2% y el 6%, niveles mucho más drásticos de los que había antes de la pandemia.

El Gobierno turco conservó el poder político del país, pero ahora deberá lidiar con las consecuencias de una política cambiaria extremadamente disfuncional y muy similar a las experiencias que fueron llevadas a cabo en Argentina durante el kirchnerismo.

Los mercados descuentan una fuerte devaluación que podría traer aparejado un shock contractivo sobre la pujante economía turca, que hasta ahora mantenía una tasa de crecimiento robusta y había logrado recuperarse completamente de la crisis provocada por la pandemia.

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Estados Unidos

Biden y Erdogan analizan la posibilidad de intercambiar la venta de F-16 por la aceptación de Suecia a la OTAN

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Tras la victoria electoral de Recep Tayyip Erdogan, Joe Biden se comunicó para felicitarlo y aprovechó la ocasión para charlar sobre la venta de aviones F-16 de producción estadounidense a Turquía y sobre el ingreso de Suecia a la OTAN.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tras una llamada telefónica realizada el día lunes con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que este reiteró el anhelo de Ankara de comprar aviones de combate F-16 de Estados Unidos, a lo que Biden respondió que Washington estaba “ansioso” por ver a Ankara abandonar su potura actual y aceptar el ingreso de Suecia a la OTAN.

El intercambio entre ambos líderes tuvo lugar cuando Biden llamó a Erdogan para felicitarlo por su victoria en las elecciones presidenciales de Turquía el domingo, lo que confirma la continuación por cinco años más de este al frente de Turquía, tras más de dos décadas en el poder.

Felicité a Erdogan. Todavía quiere resolver algo de los F-16. Le dije que queríamos acordar con Suecia, así que hagámoslo. Y así volveremos a estar en contacto el uno con el otro”, dijo Biden a periodistas antes de partir de la Casa Blanca hacia Delaware.

Vamos a hablar más sobre esto la próxima semana“, agregó el presidente norteamericano. Por su parte, la Presidencia turca, en una breve declaración sobre la llamada, dijo que ambos líderes acordaron profundizar la cooperación en todos los aspectos de sus lazos bilaterales, cuya importancia dijeron que ha crecido aún más frente a los desafíos regionales y globales.

Turquía ha tratado de comprar F-16 por valor de 20.000 millones de dólares, además de casi 80 kits de modernización de manos de Estados Unidos, pero la venta se ha estancado debido a las objeciones del Congreso de los Estados Unidos sobre el problemático historial de derechos humanos de Ankara y la política contra Siria, a pesar de que la administración Biden ha dicho repetidamente que apoya la venta.

Aviones F-16 estadounidenses

Recordemos que, a principios de este año, un paquete mucho más pequeño de 259 millones de dólares, el cual incluye actualizaciones de software de aviónica para la flota actual de aviones de combate F-16 de Turquía, fue aprobado por el Congreso de Estados Unidos, días después de que Turquía ratificara la adhesión de Finlandia a la OTAN. Por ello, todo indica que la venta de F.-16 se destrabará en tanto y en cuanto Turquía acepte la membresía de Suecia.

Un grupo de Senadores estadounidenses de ambos partidos, por medio de una carta emitida en febrero, dijeron a Biden que el fracaso de Turquía para ratificar los protocolos de adhesión para Suecia y Finlandia, que todavía estaba esperando en ese momento, “cuestionaría esta venta pendiente”, refiriéndose a los F-16.

A este respecto, Estados Unidos le habría dicho previamente a Turquía que sería difícil lograr que el Congreso aprobara el acuerdo para la venta de los F-16 si Ankara no da luz verde al ingreso de Suecia en la OTAN.

Suecia y Finlandia solicitaron la membresía de la OTAN el año pasado, abandonando sus políticas de no alineación militar de larga data tras la invasión rusa de Ucrania. Si bien Turquía ratificó la adhesión de Finlandia a la OTAN a fines de marzo, ha seguido negándose a aceptar a Suecia debido a que alega que Estocolmo da refugio y se niega a entregar a miembros asociados al Partido de los Trabajadores del Kurdistán, a los cuales Turquía considera terroristas.

Por su parte, Estados Unidos anhela poder cerrar la unión de Suecia al sistema de seguridad colectiva occidental a mediados de julio, cuando la alianza celebre una cumbre en Lituania.

Erdogan es reelecto presidente en la segunda vuelta electoral

Recordemos que cualquier nuevo aspirante a miembro de la OTAN debe ser acetado por todos los miembros actuales de la organización. Por el contrario, tanto Turquía como Hungría aún no han aprobado la candidatura de Suecia.

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Turquía

Erdogan ganó en la Segunda Vuelta presidencial y extenderá su mandato en Turquía que ya lleva 20 años

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El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró su victoria en una histórica segunda vuelta electoral que planteó el desafío más difícil de su gobierno de dos décadas.

En el año en que la moderna República de Turquía cumple exactamente un siglo y que Recep Tayyip Erdogan cumple un quinto de siglo (20 años) como presidente del país, se celebraron unas históricas elecciones presidenciales en las que el mandatario resultó victorioso y continuará al mando de su país por cinco años más.

Nuestra nación nos ha confiado la responsabilidad de gobernar el país durante los próximos cinco años”, dijo Erdogan a sus seguidores desde lo alto de un autobús en su distrito natal en Estambul tras imponerse en la Segunda Vuelta presidencial.

Ya en los primeros recuentos no oficiales que las agencias de noticias Anadolu, fuente gubernamental, y Anka, fuente independiente, Erdogan aventajaba, aunque de forma ligera, a su rival, el líder de la oposición secular, Kemal Kiliçdaroglu.

Kilicdaroglu, un candidato respaldado directamente por Joe Biden y la Embajada de los Estados Unidos, logró reunir a todas las fuerzas opositoras, desde la derecha hasta la extrema izquierda, desde los partidos kemalistas que abogan por una Turquía secular hasta partidos islamistas que están en favor de introducir la Ley Sharia. Todas estas fuerzas formaron un frente “anti-Erdogan” que solo los une el odio por el actual mandatario.

Erdogan, por su parte, mantiene una línea conservadora y nacionalista, muchas veces llamada “neo-otomanista” en la política turca, que promueve un Estado religioso, imperialista, expansionista y con un activo rol como ente rector de la región.

Un tercer candidato, Sinan Ogan, un kemalista de derecha que se opone a la visión “neo-otomanista” de Erdogan pero que no quiso acordar con Kilicdaroglu por la presencia de partidos kurdos en la coalición, obtuvo alrededor del 5% en las elecciones generales y luego le dio su apoyo a Erdogan, sellando su victoria en este ballotage.

Finalmente, el conteo oficial confirmó una victoria clara del candidato oficialista. Según el presidente de la Comisión Electoral Suprema, Ahmet Yener, con prácticamente la totalidad de los votos revisados, Erdogan logró el 52,1% de los apoyos en las urnas, frente a un 47,9% del aspirante opositor.

Tras darse a conocer el resultado, Erdogan se dirigió al barrio de Uskudar en Estambul para hablar ante sus seguidores. Luego de agradecer a sus partidarios, señaló que se trataba de “una victoria de los 85 millones de turcos“.

Hemos completado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (…) agradezco a los que han ido a las urnas por el futuro de sus hijos. Del mismo modo que les hemos sido leales durante 20 años, lo seremos durante cinco años más. Este amor no termina acá, como dijimos; este bendito camino no termina acá”, señaló el presidente.

Imagen de la boleta electoral

Además, no perdió oportunidad de referirse a su rival. “Adiós, adiós, adiós Kemal”, dijo ante su público. En la misma línea, Erdogan acusó a la oposición de estar coaligada con el terrorismo y de ser “pro-LGBT”, las dos líneas que han marcado su campaña, lo cual hace entender que vendrá un nuevo mandato duro contra la izquierda kurda.

No perdió oportunidad, tampoco, de atacar a diversos medios europeos. “Hoy hemos parado a todos los que intentaban jugar con nosotros. A esas revistas francesas, inglesas y alemanas que publicaron portadas para derrocar a Erdogan. Esas han perdido. Las organizaciones terroristas y las corrientes de depravados (en referencia a la comunidad LGTB), esas han perdido”, dijo Erdogan en una segunda intervención, horas más tarde, ante sus seguidores, en el palacio presidencial en Ankara.

También subrayó que, mientras siga él gobernando, el líder político kurdo Selahattin Demirtas, en prisión desde 2016 pese a las sentencias de Estrasburgo a favor de su excarcelación, “no saldrá de la cárcel”. El presidente afirmó luego que “cumplirá la demanda popular” de ir retornando a los refugiados sirios en Turquía.

Los dirigentes de la oposición comparecieron también reconociendo su derrota, que atribuyeron, en parte, a la dificultad de competir en un terreno desnivelado a favor del presidente.

Entre ellos, Kiliçdaroglu reconoció su fracaso en una carrera electoral en la que el vencedor, según defendió, pudo movilizar “todos los recursos del Estado” en favor de su partido, el AKP. “Mi verdadera tristeza es por las dificultades que esperan al país”, dijo el líder de la oposición en sus primeras declaraciones públicas tras las elecciones.

Los partidarios de la oposición consideraron que era la oportunidad de salvar a Turquía de la autocracia de un hombre cuya consolidación del poder rivaliza con la de los sultanes otomanos.

Simpatizantes de Erdogan se reúnen frente al Palacio Presidencial en Ankara

La derrota ha provocado grietas en esta coalición opositora. Sus seis líderes tenían previsto comparecer conjuntamente, pero finalmente prefirieron hacerlo por separado. “El entrenador que mantiene a dos jugadores como Ronaldo y Messi en el banquillo tiene la culpa…”, criticó Ibrahim Özkan, dirigente del IYI, segundo mayor partido de la plataforma opositora.

Özkan se había mostrado contrario a presentar a Kiliçdaroglu como candidato, ya que las encuestas le daban menos intención de voto frente a Erdogan que a otros potenciales candidatos, como los alcaldes de Ankara y Estambul, Mansur Yavaş y Ekrem İmamoğlu respectivamente, más populares dentro de la oposición.

Según la oposición, durante el día se produjeron incidentes en diversos puntos del país, especialmente en la provincia de Sanliurfa, como intentos de meter varios votos en las urnas o de votar por otras personas. En algunos casos, los incidentes terminaron en peleas o con la intervención de las fuerzas de seguridad.

El hecho más grave que se conoció el domingo fue el asesinato de un miembro del partido opositor IYI, a manos de seguidores del AKP durante las celebraciones en la provincia de Ordu, a unos 880 kilómetros al este de Estambul.

Además, el partido de Kemal Kiliçdaroglu, resaltó hoy de numerosos caso de votos a nombre de personas que no estaban presentes en las papeletas, el registro de personas fallecidas como electores y la entrega de papeletas de voto pre selladas.

Recep Tayyip Erdogan en medio de los festejos tras su reelección

Con respecto a la participación electoral en la primera vuelta, se presenció una disminución en tres puntos. Por ello, a lo largo de la jornada electoral, los dirigentes de ambos bandos hicieron llamamientos a sus electores. “Parece que la participación es baja. Les pedimos que vayan a votar y se aseguren de que todo su entorno vote”, pedía un dirigente del AKP de Ankara.

Esta caída en la participación fue mayor en las provincias de mayoría kurda, donde cayó hasta seis puntos. Algunos opositores denunciaron que furzas del Gobierno podrían haber hecho maniobras para desincentivar el voto en las regiones kurdas, pero es probable que esto se deba a que Kiliçdaroglu había reforzado el discurso más nacionalista anti-inmigrante para atraerse a los votantes de Ogan.

Sin embargo, cabe resaltar que, mientras Ogan finalmente apoyó a Erdogan, los partidos que apoyaban la candidatura de Ogan optaron por pedir el voto para la oposición. Por ello, el 5,2% de votos que Ogan obtuvo en la primera vuelta parecen haberse repartido entre ambos contendientes.

Poco después de conocerse los resultados oficiales, numerosos mandatarios se apresuraron a felicitar al vencedor. Entre ellos, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, el de Ucrania, Volodimir Zelenski, el de Francia, Emmanuel Macron, y el de Brasil, Lula da Silva. También lo hizo la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y luego de un rato largo de silencio, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, el gran perdedor a nivel geopolítico de esta jornada.

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