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Turquía

Es oficial: El gobierno de Turquía anunció que cambiará el nombre del país por “Turkiye”

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Türkiye es el nombre oficial en idioma turco, pero actualmente se usa Turquía, Turkey o derivados en el resto de los idiomas, algo que busca ser cambiado.

El gobierno de Recep Tayyip Erdogan anunció formalmente el cambio de nombre de Turquía a Türkiye, nombre que será registrado ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en las próximas semanas, para que se use así en todos los idiomas.

Actualmente Türkiye es el nombre del país en idioma turco, pero las organizaciones internacionales reconocen sus derivados para los demás idiomas, algo que Ankara no quiere más que ocurra y pide que oficialmente le digan de esta manera.

Erdogan deberá discutir con funcionarios de la ONU sobre el asunto de la letra “Ü”, la cuál no es prácticamente utilizada en los alfabetos internacionales salvo por ciertas excepciones, como escasamente en español. Un posible remedio, dice un alto oficial turco al diario Middle East Eye, sería que el nuevo nombre sea “Turkiye” en vez del preferido por el mandatario Erdogan, “Türkiye“, con diéresis.

Empresas y agencias estatales turcas ya han comenzado a adaptarse a la decisión tomada por Erdogan y aplican el nombre Türkiye desde diciembre de 2021, cuando el jefe de Estado hizo público el memorándum dando a conocer la medida.

Según argumenta Erdogan, el cambio de nombre es necesario para reducir “la discriminación de los turcos en el mundo. Por ejemplo, el uso del nombre “Turkey” en inglés, que también significa pavo (ave), provoca “burlas al país” y “xenofobia“, además de “perjudicar la reputación nacional“.

Además, como indica el diccionario Cambridge, la palabra turkey puede tener consigo connotaciones peyorativas relacionadas a una persona “idiota” o “torpe”.

Un historiador y funcionario público turco que pidió el anonimato en una entevista para el Middle East Eye, declaró sobre el cambio de nombre que, si bien es cierto que en la década del 1930 la prensa occidental caricaturizaba a Turquía como un pavo, este tipo de burlas no tienen lugar hace ya casi 100 años.

Unal Cevikoz, parlamentario y figura del partido opositor CHP (Partido Republicano del Pueblo), manifestó su crítica al cambio de nombre ya que, para él, no hace falta ser sensibles sobre la asociación de Turquía con un ave, ya que en turco también asocian al pavo con otro país, ya que lo llaman “hindi“, que significa India.

Además, argumentó que hay muchos países que en el lenguaje local se llaman de forma distinta a como se los conoce internacionalmente y de todas formas no cambian su nombre, como sucede con Grecia (“Hellas“) o Armenia (“Hayastan“).

Es muy probable que poca gente respete y aplique el cambio de nombre, al menos en el corto plazo, como se vio en el caso de Chequia, que anteriormente era nombrada (y lo sigue siendo popularmente) como República Checa.

Unal Cevikoz.

Turquía

Turquía aprovecha la debilidad de Biden y reanuda los bombardeos a posiciones kurdas en Siria e Irak

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El ministro de Defensa turco anunció este miércoles ataques aéreos por parte de Ankara sobre posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán y sus afiliados en el norte de Siria y de Irak.

Entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, Ankara ha realizado múltiples ataques aéreos contra posiciones, en Irak y Siria, del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), agrupación política, militar y secesionista que está proscripta en Turquía.

El ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, dijo que los ataques se lanzaron contra posiciones ocupadas por el PKK, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la rama del PKK en Siria, y otros “grupos fuera de la ley” en Derik, norte de Siria, y las regiones norteñas de Sinjar y Karacak en Irak.

Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de nuestros 84 millones de ciudadanos y nuestras fronteras”, dijo Akar el miércoles por la mañana, asegurando que la operación Winter Eagle -Águila de Invierno- fue un completo éxito. “Un gran número de terroristas fueron neutralizados en la Operación Winter Eagle. Estamos siguiendo de cerca los resultados”, agregó, y aseguró que todos los aviones regresaron “sanos y salvos a sus bases”.

La operación se dirigió contra “refugios, búnkeres, cuevas, almacenes de municiones y los llamados cuarteles generales y campos de entrenamiento”, según un comunicado del Ministerio de Defensa. Los ataques tenían como objetivo “eliminar las amenazas terroristas contra nuestro pueblo y las fuerzas de seguridad del norte de Irak y Siria y garantizar nuestra seguridad fronteriza”, se afirma en el comunicado.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), los drones turcos dispararon 2 misiles contra una central eléctrica cerca de Malikiyah, al noreste de Siria, asesinado a, por lo menos, 4 personas, hiriendo a otras tantas y cortando la electricidad de las localidades cercanas. A su vez, en la localidad de al-Bab, provincia de Alepo, el OSDH ha asegurado que 8 personas han muerto y alrededor de 30 resultaron heridas por los bombardeos turcos en la zona.

El PKK, incluido en la lista de organizaciones terroristas de Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, ha lanzado una masiva insurgencia contra el Estado de Turquía desde 1984 en su búsqueda de crear un Estado propio —el Estado del Kurdistán— en la región del sur de Turquía y el norte de Irak y Siria, buscando salida al mar Mediterráneo.

Por el lado de Siria, la rama principal del PKK es el Partido de la Unión Democrática (PYD), cuyo brazo armado es el YPG. Fruto de la inusual alianza entre el YPG y Estados Unidos (durante el gobierno de Obama) para combatir, en Siria, al Estado Islámico durante la guerra civil, nacieron las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), lideradas principalmente por los kurdos, pero que también incluyen elementos árabes, armenios y asirios.

El objetivo de Estados Unidos al crear las SDF era evitar que fuera evidente su apoyo a un enemigo histórico de Turquía, su aliado en la OTAN. No obstante, este apoyo estadounidense ha generado tensiones entre Washington y Ankara, y ha empujado al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a aliarse con Rusia durante la guerra civil siria.

Esto llevó, por ejemplo, a que Turquía lanzara, entre agosto de 2016 y enero de 2018, dos campañas militares masivas en el norte de Siria atacando posiciones kurdas, intentado cortar la contigüidad territorial entre los kurdos de Turquía y los kurdos de Siria.

Trump logró cambiar esta dinámica, y cortó relaciones con los kurdos. El PKK y el PYD son agrupaciones de ideología comunista, y mantienen un profundo odio contra el capitalismo norteamericano. De ninguna manera pueden considerarse “aliados históricos” como han dicho algunos medios afines al Partido Demócrata, y sus operaciones terroristas han dejado a miles de civiles muertos en toda la región.

Por el lado de Irak, Erdogan ha amenazado en reiteradas ocasiones con “limpiar” de kurdos el norte de Irak, acusando al PKK de utilizar la zona montañosa de la frontera entre ambos países como medio para fortalecer la insurgencia. Esto ha llevado a que Turquía bombardee y ataque constantemente la región norteña de Irak, lo cual provoca tensiones con el gobierno de Bagdad.

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Turquía

Erdogan interviene la agencia de estadísticas de Turquía tras fracasar en contener la inflación

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El presidente turco decidió desplazar a Sait Dincer como responsable de las estadísticas oficiales de su país. Los precios de Turquía se dispararon un 13,6% solamente en diciembre de 2021.

La inflación en Turquía llegó a su máximo nivel en 19 años, alcanzando el 36,1% anual hacia el mes de diciembre de 2021. El resultado se debe exclusivamente a la irresponsable política monetaria del presidente Recep Erdogan, quien está usando al Banco Central para solventar su gasto político y militar.

La inflación real en Turquía superó con facilidad a las pretensiones del Gobierno, que esperaba conseguir una cifra cercana al 30% para 2021, pero le erró por casi 10 puntos, y con una inflación que se acelera mes a mes.

Solamente en diciembre del año pasado, los precios se dispararon un 13,58% con respecto al mes anterior, acumulando casi un tercio de la inflación anual en ese mes, un camino directo a la hiperinflación.

Esta suba de precios fue incluso superior a la inflación mensual registrada en Venezuela en ese mismo mes, y evidencia el profundo fracaso del a política monetaria del Banco Central turco.

Sin intenciones de cambiar el rumbo, en vez de despedir al presidente de la autoridad monetaria, Erdogan decidió apartar de su cargo al presidente de la prestigiosa Agencia Nacional de Estadísticas de Turquía, Sait Erdal Dincer, justo después de conocerse los desastrosos resultados de la política monetaria heterodoxa.

En su lugar, ocupará el puesto Erhan Cetinkaya, quien ya había ocupado varios cargos como regulador bancario, y cumplirá los deseos de Erdogan de “tapar” los malos números de inflación. También fue despedido el ministro de Justicia, Abdulhamit Gul, por tratar de oponerse a la decisión del presidente.

Sait Erdal Dincer, antiguo presidente de la Agencia Nacional de Estadísticas de Turquía.

El presidente turco no dio ningún tipo de explicación oficial y concreta por su decisión, y muchos analistas internacionales recuerdan la situación que vivió Argentina en octubre de 2006 bajo la gestión de Néstor Kirchner, cuando el presidente argentino interveno el INDEC, despidió a Lelio Mármora y Graciela Bevacqua y puso militantes de su espacio para falsear las estadísticas oficiales y favorecer artificialmente la imagen de su Gobierno.

La política monetaria turca adoptó, por cuestiones casi religiosas, una absoluta oposición al ajuste de los tipos de interés de la política monetaria sobre los mercados primarios y secundarios. Esta negativa impidió la corrección monetaria pertinente después de grandes paquetes de expansión en el 2020 como consecuencia de la pandemia.

El Gobierno intentó compensar su dogmatismo con las tasas de interés incluyendo, a cambio, un seguro contra las pérdidas reales para los plazos fijos, al estar expuestos a la inflación permanentemente.

Sin embargo, y a pesar del éxito inicial sobre el mercado de cambios, las medidas fueron insuficientes y no se logró recrear la confianza en la lira turca. Hoy, la moneda va camino a una depreciación total, y muchos comparan la espiral inflacionaria de Turquía con la de Venezuela hacia el fin del gobierno de Hugo Chávez.

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Turquía

Crisis cambiaria en Turquía: La lira se derrumba y Erdogan lanza medidas para contener la mega-devaluación

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Después de un violento episodio cambiario, la lira turca perdió 45% de su valor en un mes y medio. Ahora, el gobierno turco anunció medidas extravagantes para incentivar los plazos fijos, que a pesar de su éxito tienen los días contados.

La gran volatilidad en Turquía sigue dando de qué hablar en la órbita de los países emergentes. La nación turca enfrenta una fuerte corrida contra la lira en el último mes, y el tipo de cambio nominal contra el dólar aumentó un 45% desde el pasado 1ro de noviembre.

La fuerte devaluación responde directamente a la política monetaria extremadamente expansiva que llevó adelante el Gobierno turco en el último año, en un afán del presidente Recep Tayyip Erdogan de reactivar la economía a través del gasto público, mientras su imagen se derrumba en las encuestas.

Erdogan gobierna de manera autoritaria el país, pero en 2023 tiene que mantener la fachada de democracia en el país e irá a elecciones. Hasta el año pasado no había dudas que las ganaría, pero ahora todo indica que perdería contra la oposición, y eso pone contra las cuerdas a un mandatario que no tiene ninguna intención de dejar el poder.

El gobierno se niega a producir un mayor aumento en las tasas de interés de referencia. Aún con toda la literatura económica en su contra, Erdogan cree extrañamente que un aumento en las tasas de interés fomentará incluso más inflación, y la tasa de política monetaria se mantuvo estancada en el 19% entre abril y septiembre. Esta estrategia guarda una similitud importante con la que emprende el Banco Central de Argentina.

La falta de independencia del Banco Central de Turquía impidió una corrección simple y ordenada de los aumentos de precios. Presionado por el poder ejecutivo, el Banco Central turco tuvo que rebajar el tipo de interés del 19% al 14% actualmente, cuando la inflación ya supera el 20% y sigue subiendo.

Erdogan justificó su extraña visión sobre la economía con las siguientes palabras: “Desde que estoy en el cargo de presidente, siempre he dicho que estoy en contra de los intereses. Porque los intereses hacen a los ricos más ricos y a los pobres más pobres”.

Sin embargo, en lugar de aplicar controles de cambios u otras recetas convencionales en los gobiernos de corte socialista cuando enfrentan crisis, el mandatario turco anunció que el Estado se hará responsable de cubrir cualquier diferencial entre la ganancia por comprar divisas extranjeras y el rendimiento de los plazos fijos. Esto fue catalogado como un “alza indirecta” de las tasas de interés, pues el rendimiento real de los plazos fijos ahora es al menos equiparable a la devaluación y la inflación.

El Ministerio de Finanzas turco explicó que este mecanismo solamente será válido para los depósitos superiores a los tres meses, y busca llevar cierta tranquilidad a la población para que confíe en el sistema financiero en moneda local.

Los anuncios del Gobierno terminaron siendo creíbles y la lira volvió a apreciarse fuertemente. El tipo de cambio con el dólar cayó de las 18,14 liras a 12,82 unidades por dólar. La estabilización fue notoria, aunque la lira aún permanece en máximos históricos y acumula una devaluación del 67% en lo que va del 2021.

Todo indica que esta baja es circunstancial por la promesa del gobierno de hacerse cargo de la brecha cambiaria, una política que sin lugar a dudas no va a poder mantener por mucho tiempo y cuando empiece a tambalear la devaluación de la lira será sin precedentes.

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