Agosto es temporada de propaganda: informes, giras, selfies y cifras que intentan tapar lo incómodo. Esta vez, la narrativa se tropezó con una cuenta que no cabe en ningún discurso: Andrés “Andy” López Beltrán, secretario de Organización de Morena, pasó dos semanas en Tokio alojado en uno de los hoteles más exclusivos. Dijo que voló en comercial y pagó una tarifa razonable por noche. Lo que no contó fueron los extras de lujo: restaurantes, spa, room service, minibar, lavandería y hasta un cobro por “objetos perdidos”.
La tarifa del cuarto puede cuadrar; lo que no cuadra son los consumos que convierten un viaje privado en símbolo público. Entre una y otra factura, la suma alcanza para varios meses de ingreso de una familia promedio. Aquí no se discute si alguien puede vacacionar; se exige coherencia de quien predica austeridad mientras vive como si la consigna fuera otra. “Primero los pobres” no resiste una cena de 47 mil pesos.










