La noche del 11 de abril, el Palenque de la Feria del Caballo en Texcoco se convirtió en un escenario de caos y violencia.
Todo comenzó cuando el cantante Luis R. Conríquez se negó a interpretar corridos bélicos durante su presentación. Esta decisión provocó la ira de una parte del público que, incapaz de contener su frustración, comenzó a destruir mobiliario, instrumentos y equipos de sonido.
Los hechos fueron registrados en múltiples videos difundidos en redes sociales. En ellos se aprecia cómo decenas de asistentes lanzan objetos, patean el escenario y dañan la infraestructura del recinto.

La normalización de la violencia en la cultura popular
Este tipo de reacciones pone en evidencia la profunda descomposición cultural que atraviesa parte de nuestra sociedad. El fanatismo por los llamados narcocorridos —que glorifican la violencia, el crimen organizado y el consumo de drogas— ha traspasado los límites de lo tolerable.
Que una parte del público responda con vandalismo ante la negativa de un artista a complacer ese tipo de demandas refleja una preocupante pérdida de valores.










