En los últimos dos meses y medio, el gobierno estadounidense ha revocado más de 800 visas, por razones de seguridad nacional. Entre los afectados no solo hay estudiantes y extranjeros de países señalados como “riesgosos”, sino ahora también artistas del género musical conocido como narcocorrido.
Uno de los casos más emblemáticos es el de la banda Los Alegres del Barranco, cuyas visas fueron canceladas después de mostrar imágenes de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del CJNG. Para las autoridades de EE.UU, estas acciones son más que meros actos artísticos: representan, según ellos, una forma de apoyo indirecto a organizaciones criminales.
Esta postura está dentro de una estrategia de “tolerancia cero” frente a cualquier promoción, respaldo o representación simbólica de grupos criminales o terroristas. Y el mensaje es claro: cualquier vínculo con actividades ilícitas, sea real o percibido, puede tener consecuencias graves, incluyendo la pérdida del acceso al país.

Artistas populares en la mira.
Intérpretes como Peso Pluma, Natanael Cano, Grupo Firme, Edgardo Núñez, Jr. Salazar y La Barranqueña de Mazatlán están bajo vigilancia de las autoridades estadounidenses debido al contenido de sus canciones.
Aunque no se ha confirmado la revocación de visas para todos ellos, la amenaza es latente. Expertos en el tema advierten que podría desencadenar un efecto dominó en la industria musical.











