Mientras el senador de Morena trata de ocultar la crisis, los colectivos de búsqueda siguen encontrando cuerpos en todo el país, ante el abandono absoluto del gobierno.
Pero para el oficialismo, la prioridad sigue siendo la narrativa, no la realidad.
El oficialismo sigue priorizando la propaganda sobre la realidad
El problema de México no es la oposición ni las denuncias, sino el silencio y la indiferencia del gobierno ante la crisis humanitaria.
Cada vez que aparece una nueva fosa clandestina, el guion oficialista se repite sin cambios:
- Minimizar los hallazgos y desviar la conversación.
- Culpar a la oposición, los medios o la "derecha".
- Acusar a las víctimas de hacer ruido "con fines políticos".
El gobierno federal ha normalizado la crisis de desaparecidos, tratando de camuflarla con discursos vacíos y promesas recicladas.
El caso Teuchitlán es solo uno más en una larga lista de horrores que el gobierno se niega a combatir.
Mientras Noroña juega a ser el defensor del régimen, la crisis de desaparecidos sigue creciendo sin que nadie en el poder haga algo al respecto.
Los colectivos de búsqueda siguen haciendo el trabajo de la Fiscalía, desenterrando cuerpos que el gobierno no quiere encontrar.
Mientras el oficialismo se pelea en el Senado, México se ha convertido en un enorme cementerio sin justicia.
El gobierno federal parece haber encontrado su solución a la crisis: si siguen ignorando el problema, tal vez desaparezca por sí solo.