En la última semana, México ha recibido 4,094 migrantes deportados desde Estados Unidos. La mayoría de ellos son mexicanos, pero también hay personas de otras nacionalidades. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que, aunque no ha habido un aumento significativo en las deportaciones desde la llegada de Donald Trump al poder, México rechazó una solicitud de Washington.

Esta petición buscaba permitir el aterrizaje de un avión militar estadounidense con migrantes deportados. El gobierno mexicano argumentó razones de soberanía nacional para esta decisión.
A pesar de este rechazo, Sheinbaum aseguró que la cooperación con el gobierno de Trump continúa vigente. México mantiene un esquema coordinado para la recepción de deportados, pero sin aceptar imposiciones que vulneren su soberanía. Esta postura refuerza la independencia de México en la gestión de asuntos migratorios y su compromiso de recibir a sus ciudadanos repatriados.
Reacciones y contexto internacional
En un contexto regional, otros países latinoamericanos también han mostrado resistencia a las políticas migratorias de la administración Trump. Un ejemplo es Colombia. Su presidente, Gustavo Petro, anunció que bloquearía los vuelos militares de deportación provenientes de Estados Unidos.










