El expresidente Andrés Manuel López Obrador presumió durante años haber erradicado el robo de combustible. Sin embargo, una investigación reciente revela que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) compró diésel robado para la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA). Lejos de terminar con el huachicol, el gobierno de la 4T habría alimentado el mismo delito que prometió erradicar.
De acuerdo con documentos obtenidos por Reforma, empresas fachada que operaban con tomas clandestinas de Pemex vendieron miles de litros de combustible al Ejército mexicano.
Los pagos se realizaron en 2021 y 2022, durante la fase de mayor actividad en la construcción del AIFA, uno de los proyectos insignia del sexenio de AMLO. El reporte señala que no fue una omisión aislada, sino un patrón de compras reiteradas a huachicoleros.

Corrupción con uniforme militar
El caso muestra que las empresas involucradas no contaban con permisos de la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Incluso habían sido señaladas por vender combustible de origen ilícito. Aun así, la SEDENA les otorgó contratos millonarios sin verificar la legalidad del producto adquirido.















