El gobierno de Vladímir Putin ha puesto sobre la mesa una inquietante propuesta: establecer un corredor económico entre Yucatán, Cuba y Rusia. El plan busca consolidar su influencia en América Latina a través del Caribe.
Según información revelada esta semana, Moscú estaría interesado en fortalecer sus relaciones con México mediante proyectos de comercio marítimo y cooperación tecnológica.
La propuesta, impulsada desde la Embajada de Rusia en La Habana, no es inocente. Representa un intento claro de inserción estratégica en el continente americano, justo en un momento de alta tensión geopolítica global. Estados Unidos ya ha advertido que no tolerará la expansión de potencias autoritarias en su “patio trasero”.













