La startup Satlyt recaudó una ronda semilla de US$ 8 millones para desarrollar software capaz de ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente a bordo de satélites. La compañía fue fundada por el ingeniero keniano-estadounidense Rama Afullo, quien anteriormente trabajó en Google y SpaceX, y esta semana tendrá su primera misión comercial mediante un lanzamiento de la compañía espacial de Elon Musk.
La ronda fue liderada por Non Sibi Ventures, una firma con sede en Houston que decidió apostar por un mercado todavía incipiente: el procesamiento de datos directamente en órbita. “No necesitamos que existan centros de datos en el espacio para que a Rama le vaya muy bien”, explicó Kent Lucas, socio del fondo, en diálogo con TechCrunch.
Procesar los datos antes de enviarlos a la Tierra
La propuesta de Satlyt apunta a introducir mayor capacidad de cómputo dentro de los propios satélites. “Puede estar impulsado simplemente por la cantidad de satélites que se lancen”, sostuvo Lucas al explicar por qué Non Sibi Ventures considera que el negocio puede crecer incluso sin necesidad de que se concreten proyectos más ambiciosos de centros de datos espaciales.
El objetivo es que los satélites puedan ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente en órbita, en lugar de depender exclusivamente del envío de información hacia instalaciones terrestres para su procesamiento. La compañía busca desarrollar el software necesario para aprovechar las computadoras instaladas a bordo de las nuevas generaciones de satélites.
Uno de los impulsores de la inversión fue Bernard Harris, socio de Non Sibi Ventures y exastronauta de la NASA. Su experiencia dentro del sector espacial ayudó al fondo a evaluar una idea que todavía se encuentra en una fase temprana de desarrollo comercial.
Una idea rechazada dentro de Google y SpaceX
Antes de crear Satlyt, Afullo trabajó en el área de computación en la nube de Google y, posteriormente, pasó por Starlink, la red satelital de SpaceX, durante 2024. Allí comenzó a convencerse de que existía una oportunidad de negocio alrededor de la incorporación de computadoras más potentes dentro de los satélites.
“Cuando estaba en SpaceX intenté impulsar esto internamente. Cuando estaba en Google intenté lo mismo. Me dijeron que no”, relató Afullo sobre el origen de su proyecto.
El rechazo terminó funcionando como disparador para desarrollar la idea por fuera de ambas compañías. Afullo dejó SpaceX y decidió crear su propia empresa para construir una plataforma enfocada específicamente en el cómputo satelital.
La apuesta parte de una tendencia más amplia dentro de la industria espacial: el fuerte crecimiento de las constelaciones y del número de satélites puestos en órbita. “Puede estar impulsado simplemente por la cantidad de satélites que se lancen”, insistió Lucas al explicar por qué el fondo considera que existe suficiente mercado para sostener el crecimiento de Satlyt.
De una startup a su primera misión comercial
La empresa tiene actualmente sedes en Sunnyvale, California, y Nairobi, Kenia, una estructura que refleja también el recorrido personal de su fundador. Después de completar la ronda de capital, Satlyt se prepara ahora para una instancia decisiva: probar su tecnología en una misión comercial real.
El lanzamiento se realizará esta semana a bordo de un cohete de SpaceX, la misma compañía en la que Afullo trabajó antes de iniciar su emprendimiento. La misión permitirá comenzar a comprobar cómo funciona su software cuando los modelos de inteligencia artificial deben operar directamente desde un satélite.
Para los inversores, el potencial no depende de imaginar una infraestructura completamente nueva en el espacio. “No necesitamos que existan centros de datos en el espacio”, resumió Lucas.
La historia de Satlyt nació precisamente de intentar llevar esa idea a dos de las mayores compañías tecnológicas del mundo y obtener la misma respuesta. “Me dijeron que no”, recordó Afullo. Ahora, con US$ 8 millones de financiamiento y su primera misión comercial a punto de despegar, buscará demostrar que el procesamiento de inteligencia artificial dentro de los satélites puede convertirse en un negocio propio.