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Netflix defendió la publicación de “Cuties”, una película francesa que promociona la sexualización de niños

El 9 de septiembre, en medio de un repudio generalizado en redes sociales, Netflix decidió publicar la película francesa “Cuties” que promociona la sexualización infantil. Ahora, los usuarios demandan su retiro de la plataforma y la policía investiga a sus productores.

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Netflix estuvo meses publicitando la película “Cuties” ante una enorme catarata de comentarios negativos en las redes sociales por la sexualización de las protagonistas, niñas de entre 11 y 14 años que realizan bailes eróticos y aparecen con poca vestimenta.

A pesar del aluvión de opiniones en contra, la dirigencia de Netflix decidió mantener la película de la francesa Maïmouna Doucouré, justificando que es una crítica a la hipersexualización de los niños y no una alavanza. Finalmente, el 9 de septiembre “Cuties” fue publicada y, como era de esperarse, recibió el repudio generalizado de parte de los espectadores.

Mientras los críticos de cine le dieron un puntaje de 8,9 sobre 10, la audiencia reconoció la problemática de mostrar a chicas pre-adolescentes en esas situaciones y fueron más severos: en IMDb, el sitio más popular para rankear películas, obtuvo un mero 2,1 sobre 10. 

El mismo Netflix se había disculpado públicamente en Twitter en agosto por mostrar un póster de la película que mostraba “imágenes inapropiadas” para representar a “Cuties” (Mignonnes en Francia). Sin embargo, esas imágenes fueron finalmente las que se optaron para promocionar la película en la plataforma, en vez de la versión más prudente que se había mostrado en el Festival de Sundance donde fue galardonada.

Tan solo 5 días después de su lanzamiento, se abrió una investigación a los productores de la película, quienes contaron en la revista Variety que entrevistaron a 650 niñas de 11 años para el papel, en audiciones donde les pidieron que hagan bailes eróticos y que se muestran en ropa interior.

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Como si fuera poco, desde Netflix y muchos medios progresistas se inició una campaña de defensa de la vergonzosa película francesa. “Es una película galardonada y una historia poderosa sobre la presión que enfrentan las niñas en las redes sociales y de la sociedad en general cuando crecen”.

Desde Netflix, recomendaron a los usuarios ver la película antes de efectuar quejas, así que desde La Derecha Diario seguimos la recomendación y vimos la película. La conclusión que sacamos es que resulta insultante a la inteligencia del espectador que se mienta de una forma tan descarada respecto a las intenciones de la misma. Además de mostrar imágenes de clara sexualización infantil, está plagada de todos los estereotipos clásicos del progresismo: la protagonista es una niña de color, pobre, abandonada por su padre, oprimida por su familia religiosa y su escuela rígida. 

Recurrir a casos extremos para sostener que son normales es una de las herramientas más utilizadas por las películas que tratan dar un mensaje político. Lo más curioso es que después su director se enoja porque “politizan” su trabajo.

Resultan particularmente indignantes dos escenas de la película. En primer lugar, una en la que la protagonista entra a un baño de hombres de su colegio a grabar el pene de un compañero mientras orina. En segundo lugar, la escena en la que ella y sus compañeras realizan comentarios sugerentes a un hombre desconocido y mucho mayor en una videollamada.

Esto no muestra a niñas de 11 años empezando una transición hacia la adultez, sino que busca exponer que cotejar con la pedofilia es “algo normal” que todas las chicas deben pasar en algún momento. 

Inclusive, de una forma muy sutil se hace apología a la nueva moda de la “niñez trans”, en una escena donde la protagonista observa con recelo como una madre exige a su hijo varón que utilice ropa de hombre.

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En última instancia, muchos podrían alegar que al ser dinero privado y no público, tienen derecho a disponerlo como consideren apropiado y expresar sus posturas. 

Más allá de que la película cruza la línea moral de lo que es correcto transmitir en una sociedad; que claramente no contempla mostrar niños en situación sexuales, también se cruza una línea legal.

Como explica el abogado Bill Richmond en el programa “Louder With Crowder“, capturar imágenes de niños en situaciones de actividades sexuales o representando (actuando) actividades sexualizadas, comete el delito de “Abuso Sexual de Niños” (CSAM, por sus siglas en inglés) y al comercializar este material se incurre en otro delito más.

La improvisada defensa de Netflix no es otra cosa que una mentira repudiable y acorde a la creciente ideologización del mundo empresarial del Cine y Entretenimiento, que parece no frenar ante nada para transmitir su visión retorcida del mundo.

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Bajo este contexto, el senador republicano Josh Hawley invitó al CEO de Netflix, Reed Hastings,a declarar ante el Congreso sobre por qué decidió usar su empresa como plataforma para la distribución de material que parece explotar sexualmente a niños.

Es claro que si “Cuties” pretendía elevar un debate sobre la preocupante hipersexualización de los niños, falla estrepitosamente en hacerlo. El efecto logrado es el contrario: muestra a la niñez desde una perspectiva pedófila e impropia de la inocencia que la caracteriza.

Vimos la película y efectuamos la queja: no hay acto más cobarde que utilizar a niños para promover una agenda política de adultos. A pesar de su constante apología al aborto y a la pedofilia, Netflix no tiene derecho alguno a recurrir al engaño para instalar mediante las películas que ofrece en su plataforma conceptos irreales respecto a la niñez. 

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Estados Unidos

Enloqueció Biden: El presidente de EEUU busca sancionar al jefe de las Fuerzas de Defensa Israelíes por combatir al terrorismo

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El gobierno de Biden sancionó al principal financista de Netanyahu en Israel y, según se informa, evalúa expandir las sanciones contra las FDI, que están peleando contra el terrorismo palestino.

Según un informe publicado por Axios, el presidente Joe Biden está preparando una resolución para sancionar económicamente a Herzi Halevi, el actual jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), por sus acciones contra los terroristas vinculados al grupo palestino Hamás.

Particularmente, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, está analizando las acciones del batallón israelí “Netzah Yehuda” en la región de Cisjordania para combatir a los terroristas palestinos, antes del ataque del 7 de octubre.

Si se imponen sanciones, el batallón y sus miembros ya no recibirían ningún tipo de entrenamiento o asistencia del ejército estadounidense, y el comandante Halevi no podría viajar más a Estados Unidos o países aliados. Se trataría de la primera vez en la historia que Estados Unidos impone sanciones contra Israel.

Según las fuentes, Blinken está analizando aplicar la Ley Leahy, que prohíbe a Estados Unidos proporcionar cualquier tipo de ayuda exterior o capacitación militar a países responsables de presuntas violaciones de derechos humanos basadas en información creíble.

Si bien el canciller norteamericano rechazó preguntas sobre el tema, recalcó el viernes que “la Ley Leahy es muy importante y se debe aplicar en todos los ámbitos“, y confirmó que la Casa Blanca está analizando el tema.

“Cuando hacemos estas investigaciones, estas indagaciones, es algo que lleva tiempo, que debe hacerse con mucho cuidado tanto al recopilar los hechos como al analizarlos, y eso es exactamente lo que hemos hecho”, dijo. “Y creo que es justo decir que verán resultados muy pronto. He tomado determinaciones; pueden esperar verlas en los próximos días“, completó.

La semana pasada, la administración de Biden impuso sanciones al principal financista de Benjamin Netanyahu en Israel, el empresario Ben-Zion Gopstein, fundador y líder del grupo de derecha Lehava. El grupo promueve los asentamientos judíos en Judea y Samaria y tiene alrededor de 5.000 miembros en el país.

Según la Casa Blanca demócrata, los grupos vinculados a Gopstein cometieron actos de violencia contra palestinos, pero no se presentaron evidencias y se especula que Biden está utilizando esto como excusa para imponerle sanciones a los empresarios que apoyan a Netanyahu.

Cabe recordar que el Partido Demócrata de los Estados Unidos apoya políticamente a Yair Lapid, principal líder opositor a Netanyahu. Lapid se convirtió en el primer opositor de la historia en rechazar unirse al Gabinete de Guerra de Israel, algo que siempre ocurre cuando el país entra en un conflicto armado, para mostrar unidad en momentos de extrema peligrosidad.

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Estados Unidos

El Congreso de EEUU aprueba la mayor ayuda militar desde la Segunda Guerra Mundial: US$ 95 mil millones para Ucrania, Israel y Taiwán

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Los republicanos le entregaron al presidente Joe Biden un regalo de 95 mil millones de dólares el sábado por la tarde, revirtiendo su promesa de meses de no avanzar nunca en la ayuda exterior sin antes asegurar la frontera de Estados Unidos.

La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó este sábado el mayor paquete de ayuda militar de la posguerra, una transferencia de una magnitud que no se veía desde las ayudas que enviaba Roosevelt al Reino Unido en plena Segunda Guerra Mundial.

Con el apoyo de la totalidad de los diputados demócratas, y de varios republicanos anti-Trump, el Congreso aprobó un paquete de US$ 95.000 millones de dólares para asistir a tres naciones aliadas de los Estados Unidos que están en guerra.

La votación resultó aprobada por 316 votos positivos contra 94 negativos, y fue remitida al Senado, donde el líder republicano Mitch McConnell confirmó que un grupo de senadores conservadores votarán con los demócratas para aprobarlo en tiempo récord y que llegue al despacho del presidente Joe Biden esta misma semana.

El mayor beneficiario del paquete es Ucrania, que recibirá US$ 60.800 millones de dólares en equipamiento militar, asistencia financiera y ayuda humanitaria en su guerra contra Rusia, que el próximo mes cumple 2 años y medio de conflicto sin tregua.

El segundo beneficiario será Israel, que recibirá US$ 26.400 millones de dólares, principalmente para reponer los misiles del Domo de Hierro, para entregar ayuda humanitaria en Gaza y para prepararse para lo que parecería ser un conflicto abierto con Irán.

Por último, Taiwán recibirá US$ 8.120 millones de dólares. La isla está entrando en un conflicto cada vez más caliente con la China comunista, y su inclusión en el programa fue pedido por un grupo de republicanos a cambio de votar afirmativamente.

Los diputados trumpistas aseguran que esta ayuda involucra innecesariamente a los Estados Unidos en tres guerras que le son ajenas. La legisladora Marjorie Taylor Greene dijo que esta medida pone al mundo un paso más cerca de la Tercera Guerra Mundial.

Este tipo de ayudas confirman que hay un mundo en guerra, en tres frentes distintos, y que los Estados Unidos está dispuesta a llevar a todo el resto del mundo a la guerra en vez de enfocarse en sus propios problemas“, aseguró la representante de Georgia.

Los trumpistas creen que los conflictos entre Ucrania y Rusia, entre Israel e Irán, y entre Taiwán y China, deben ser resueltos a través de la diplomacia, y de la contundente posición que Estados Unidos tendría que tener como policía del mundo, y que enviarles dinero solamente fomenta que los conflictos se extiendan en el tiempo.

Ni Rusia se hubiera animado a atacar a Ucrania, ni Irán a Israel si yo fuera Presidente“, dijo recientemente Trump en un discurso de campaña. “Y definitivamente China no se va a animar a atacar a Taiwán si yo vuelvo a ser presidente, eso se los puedo garantizar“, sentenció.

A su vez, aseguró que “la crisis de los Estados Unidos está ocurriendo adentro de Estados Unidos, no en la otra punta del mundo” y que “los inmigrantes están invadiendo la frontera sur y el Congreso se niega a aprobar un paquete de ayuda para nuestra magnífica Guardia Nacional“.

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Economía

¿Nueva guerra comercial con China? Biden apunta a triplicar los aranceles para la importación de acero y aluminio

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La administración Biden amenaza con lanzar una nueva ofensiva arancelaria contra el ingreso de productos chinos, una maniobra que podría conducir a una pronta respuesta por parte del gigante asiático.

El giro proteccionista de la Casa Blanca bajo la presidencia de Joe Biden se hace cada vez más evidente. Pese a prometer lo contrario en su campaña electoral, Biden promete redoblar los aumentos tarifarios contra China y otros países del mundo.

Hasta ahora, las medidas proteccionistas del Gobierno se focalizaron en subsidios encubiertos, como por ejemplo los dispuesto en la llamada “Ley de Reducción de la inflación” del 2021. Pero esta vez se estudia abiertamente un nuevo rediseño del sistema arancelario.

El Presidente Biden propuso triplicar el arancel de importación para el acero y el aluminio provenientes de China, del 7,5% al 25%. Esta resolución amplía una anterior que ya había adoptado el expresidente Donald Trump, en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial (establecida en 2018). Pero la ley sancionada durante la administración anterior sólo alcanzaba a unos productos específicos, y la propuesta de Biden es generalizar el aumento arancelario sin excepción en todo el sector.

Estados Unidos se constituye actualmente como el cuarto productor mundial de acero, mientras que China ocupa el primer lugar. Semejante participación en el mercado haría muy efectivo el impacto de un arancel sobre la importación de China (con beneficios positivos para la industria local), pero este tipo de medidas resultan en su mayoría estériles, debido a que se espera una pronta respuesta por parte de China y la situación volvería al punto de inicio (o aún peor debido a la persistente volatilidad).

Siguiendo el mismo patrón, la administración Biden intervendrá deliberadamente en la adquisición de US Steel por parte de inversores japoneses, un acto populista y desesperado en medio del clima de la campaña electoral.

Asimismo, el Presidente Biden propuso incrementar los aranceles para la importación de madera canadiense del 8% al 14%, sin ningún tipo de justificación convencional. Esto supone un golpe hacia uno de los mayores socios comerciales de Estados Unidos en la región.Queda en evidencia que la política comercial de Biden no se limita exclusivamente a China.

Biden despliega este paquete de propuestas como respuesta a las medidas prometidas por Trump, entre las cuales se encuentra el establecimiento de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, y una tasa especial del 60% sobre todas las importaciones de China.

Como es de amplio conocimiento, la dictadura comunista en China se negó a cumplir con la liberalización total de su mercado de divisas, un requisito al que se había expresamente comprometido tras su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el año 2000. En lugar de ello, solo se dio lugar a una serie de desregulaciones parciales y progresivas que, hasta el momento, no llegaron a desembocar en un mercado libre.

Las políticas proteccionistas se utilizaron como una medida coercitiva para forzar la liberalización cambiaria de China durante la administración de Donald Trump, aunque una vez finalizada la guerra comercial (2018-2020) se llegó a un nuevo status-quo sin mayores cambios en esta materia y con aranceles más elevados entre ambos países (la relación final entre ellos favoreció ligeramente a Estados Unidos).

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