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Estados Unidos

Otro hecho de corrupción de los Biden: Hunter recibió US$ 40 millones de una oligarca rusa para una reunión privada con Joe Biden

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Como parte de una nueva tanda de correos filtrados, se confirma que Hunter Biden aceptó una inversión millonaria de una oligarca rusa cercana a Putin a cambio de garantizarle una reunión privada con su padre cuando era vicepresidente.

El criminal internacional Hunter Biden, hijo del actual presidente de los Estados Unidos, recibió una inversión de 40 millones de dólares para crear una empresa fantasma por parte de la oligarca rusa Yelena Baturina, viuda de Yury Luzhkov, el alcalde más corrupto de la historia de Moscú, quien a pesar de su cercanía a Vladímir Putin, fue removido de su cargo por el presidente cuando sus malversaciones no pudieron ocultarse más.

La información proviene de una nueva tanda de e-mails filtrados por el medio británico The Daily Mail provenientes de la laptop de Hunter Biden y que fueron enviados a Enes Rakishev, un multimillonario kazajo que se convirtió en uno de los socios e íntimos confidentes de Hunter a la hora de hacer negocios internacionales.

Los documentos obtenidos en dichos correos confirman que Rosemont Seneca, la empresa que Hunter Biden co-fundó con el recientemente encarcelado por fraude financiero, Devon Archer, recibió una inversión de la oligarca rusa que totalizó los 40 millones para construir siete edificios en distintas ciudades de los Estados Unidos.

El tabloide británico pudo averiguar que la relación de la familia presidencial con Yelena Baturina no empezó ni terminó con esta inversión, y data desde comienzos de la década pasada.

Tanto ella como su difunto esposo y el ya mencionado Rakishev fueron invitados por Hunter a una gala celebrada en 2015 para que conozcan a su padre, entonces vicepresidente de Barack Obama.

Según los correos, Baturina pagó un monto no revelado de dinero, que podría haber incluido los 40 millones de dólares de inversión en Rosemont, para conocer a Joe Biden. Los correos revelan un enorme esquema de tráfico de influencias, donde oligarcas y políticos de todo el mundo le pagaban a Hunter para que les formalice una reunión con su padre.

Se desconoce qué hablaron los oligarcas rusos con el ahora presidente en esa gala y si hubo reuniones posteriores, pero la relación entre Hunter y Baturina perduró a lo largo de los años, incluso luego de la muerte de Luzhkov, en 2019, por lo que se especula que los “negocios” fueron exitosos.

Archer, el socio corrupto de Hunter, le envió a Baturina los detalles del acuerdo en un correo que data de mayo del 2012. “Sé que mencionaste que estabas menos interesada en el sector inmobiliario, pero esta es una operación que cerraremos el próximo mes y es demasiado atractiva para no compartirla”, escribió Archer en el email filtrado.

La oferta en total del negocio consistía en una inversión de 50 millones en efectivo y 160 en préstamos, con Baturina creándose una oficina en centro de la ciudad de Nueva York para supervisar sus inversiones americanas y estar en contacto permanente con los socios de Hunter.

La relación del mayor de los Biden con Baturina y su pareja fue clasificada como “peligrosa para la seguridad nacional” en un informe elaborado por el Senado de los Estados Unidos, y añade a la oligarca rusa a una larga lista de personajes oscuros con los cuales Hunter ha hecho negocios en nombre de su padre.

Las revelaciones de su computadora, en donde Hunter almacenaba toda su actividad delictiva, han confirmado que el hijo de Joe Biden participó durante años en asociaciones ilícitas con empresarios y oligarcas de distintos países, incluyendo acuerdos que habrían dado lugar a importantes sobornos financieros a su padre

Dichos correos electrónicos confirmaron que Hunter, durante 5 años en el periodo 2012-2017, ganó más de 11 millones de dólares en tratos comerciales con miembros del Partido Comunista Chino y oligarcas ucranianos. No hay evidencia directa de que Joe Biden haya participado en estos negociados, pero sí está confirmado que gozó de sus beneficios, y en varios correos se aclara que una parte del botín debe guardarse para el “hombre grande” (“for the big guy“) en referencia a Joe Biden.

La corrupción de los Biden durante todos estos años ha sido tan alevosa que los medios demócratas ya no pueden ignorarla. Después de revisar la computadora portátil de Hunter, la cadena demócrata NBC escribió en un artículo: “Desde 2013 hasta 2018, Hunter Biden y su compañía ganaron unos 11 millones de dólares gracias a sus funciones como abogado y miembro del consejo de administración de una empresa ucraniana acusada de soborno y su amistad con un empresario chino ahora acusado de fraude”.

Estados Unidos

Enloqueció Biden: El presidente de EEUU busca sancionar al jefe de las Fuerzas de Defensa Israelíes por combatir al terrorismo

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El gobierno de Biden sancionó al principal financista de Netanyahu en Israel y, según se informa, evalúa expandir las sanciones contra las FDI, que están peleando contra el terrorismo palestino.

Según un informe publicado por Axios, el presidente Joe Biden está preparando una resolución para sancionar económicamente a Herzi Halevi, el actual jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), por sus acciones contra los terroristas vinculados al grupo palestino Hamás.

Particularmente, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, está analizando las acciones del batallón israelí “Netzah Yehuda” en la región de Cisjordania para combatir a los terroristas palestinos, antes del ataque del 7 de octubre.

Si se imponen sanciones, el batallón y sus miembros ya no recibirían ningún tipo de entrenamiento o asistencia del ejército estadounidense, y el comandante Halevi no podría viajar más a Estados Unidos o países aliados. Se trataría de la primera vez en la historia que Estados Unidos impone sanciones contra Israel.

Según las fuentes, Blinken está analizando aplicar la Ley Leahy, que prohíbe a Estados Unidos proporcionar cualquier tipo de ayuda exterior o capacitación militar a países responsables de presuntas violaciones de derechos humanos basadas en información creíble.

Si bien el canciller norteamericano rechazó preguntas sobre el tema, recalcó el viernes que “la Ley Leahy es muy importante y se debe aplicar en todos los ámbitos“, y confirmó que la Casa Blanca está analizando el tema.

“Cuando hacemos estas investigaciones, estas indagaciones, es algo que lleva tiempo, que debe hacerse con mucho cuidado tanto al recopilar los hechos como al analizarlos, y eso es exactamente lo que hemos hecho”, dijo. “Y creo que es justo decir que verán resultados muy pronto. He tomado determinaciones; pueden esperar verlas en los próximos días“, completó.

La semana pasada, la administración de Biden impuso sanciones al principal financista de Benjamin Netanyahu en Israel, el empresario Ben-Zion Gopstein, fundador y líder del grupo de derecha Lehava. El grupo promueve los asentamientos judíos en Judea y Samaria y tiene alrededor de 5.000 miembros en el país.

Según la Casa Blanca demócrata, los grupos vinculados a Gopstein cometieron actos de violencia contra palestinos, pero no se presentaron evidencias y se especula que Biden está utilizando esto como excusa para imponerle sanciones a los empresarios que apoyan a Netanyahu.

Cabe recordar que el Partido Demócrata de los Estados Unidos apoya políticamente a Yair Lapid, principal líder opositor a Netanyahu. Lapid se convirtió en el primer opositor de la historia en rechazar unirse al Gabinete de Guerra de Israel, algo que siempre ocurre cuando el país entra en un conflicto armado, para mostrar unidad en momentos de extrema peligrosidad.

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Estados Unidos

El Congreso de EEUU aprueba la mayor ayuda militar desde la Segunda Guerra Mundial: US$ 95 mil millones para Ucrania, Israel y Taiwán

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Los republicanos le entregaron al presidente Joe Biden un regalo de 95 mil millones de dólares el sábado por la tarde, revirtiendo su promesa de meses de no avanzar nunca en la ayuda exterior sin antes asegurar la frontera de Estados Unidos.

La Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó este sábado el mayor paquete de ayuda militar de la posguerra, una transferencia de una magnitud que no se veía desde las ayudas que enviaba Roosevelt al Reino Unido en plena Segunda Guerra Mundial.

Con el apoyo de la totalidad de los diputados demócratas, y de varios republicanos anti-Trump, el Congreso aprobó un paquete de US$ 95.000 millones de dólares para asistir a tres naciones aliadas de los Estados Unidos que están en guerra.

La votación resultó aprobada por 316 votos positivos contra 94 negativos, y fue remitida al Senado, donde el líder republicano Mitch McConnell confirmó que un grupo de senadores conservadores votarán con los demócratas para aprobarlo en tiempo récord y que llegue al despacho del presidente Joe Biden esta misma semana.

El mayor beneficiario del paquete es Ucrania, que recibirá US$ 60.800 millones de dólares en equipamiento militar, asistencia financiera y ayuda humanitaria en su guerra contra Rusia, que el próximo mes cumple 2 años y medio de conflicto sin tregua.

El segundo beneficiario será Israel, que recibirá US$ 26.400 millones de dólares, principalmente para reponer los misiles del Domo de Hierro, para entregar ayuda humanitaria en Gaza y para prepararse para lo que parecería ser un conflicto abierto con Irán.

Por último, Taiwán recibirá US$ 8.120 millones de dólares. La isla está entrando en un conflicto cada vez más caliente con la China comunista, y su inclusión en el programa fue pedido por un grupo de republicanos a cambio de votar afirmativamente.

Los diputados trumpistas aseguran que esta ayuda involucra innecesariamente a los Estados Unidos en tres guerras que le son ajenas. La legisladora Marjorie Taylor Greene dijo que esta medida pone al mundo un paso más cerca de la Tercera Guerra Mundial.

Este tipo de ayudas confirman que hay un mundo en guerra, en tres frentes distintos, y que los Estados Unidos está dispuesta a llevar a todo el resto del mundo a la guerra en vez de enfocarse en sus propios problemas“, aseguró la representante de Georgia.

Los trumpistas creen que los conflictos entre Ucrania y Rusia, entre Israel e Irán, y entre Taiwán y China, deben ser resueltos a través de la diplomacia, y de la contundente posición que Estados Unidos tendría que tener como policía del mundo, y que enviarles dinero solamente fomenta que los conflictos se extiendan en el tiempo.

Ni Rusia se hubiera animado a atacar a Ucrania, ni Irán a Israel si yo fuera Presidente“, dijo recientemente Trump en un discurso de campaña. “Y definitivamente China no se va a animar a atacar a Taiwán si yo vuelvo a ser presidente, eso se los puedo garantizar“, sentenció.

A su vez, aseguró que “la crisis de los Estados Unidos está ocurriendo adentro de Estados Unidos, no en la otra punta del mundo” y que “los inmigrantes están invadiendo la frontera sur y el Congreso se niega a aprobar un paquete de ayuda para nuestra magnífica Guardia Nacional“.

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Economía

¿Nueva guerra comercial con China? Biden apunta a triplicar los aranceles para la importación de acero y aluminio

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La administración Biden amenaza con lanzar una nueva ofensiva arancelaria contra el ingreso de productos chinos, una maniobra que podría conducir a una pronta respuesta por parte del gigante asiático.

El giro proteccionista de la Casa Blanca bajo la presidencia de Joe Biden se hace cada vez más evidente. Pese a prometer lo contrario en su campaña electoral, Biden promete redoblar los aumentos tarifarios contra China y otros países del mundo.

Hasta ahora, las medidas proteccionistas del Gobierno se focalizaron en subsidios encubiertos, como por ejemplo los dispuesto en la llamada “Ley de Reducción de la inflación” del 2021. Pero esta vez se estudia abiertamente un nuevo rediseño del sistema arancelario.

El Presidente Biden propuso triplicar el arancel de importación para el acero y el aluminio provenientes de China, del 7,5% al 25%. Esta resolución amplía una anterior que ya había adoptado el expresidente Donald Trump, en virtud de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial (establecida en 2018). Pero la ley sancionada durante la administración anterior sólo alcanzaba a unos productos específicos, y la propuesta de Biden es generalizar el aumento arancelario sin excepción en todo el sector.

Estados Unidos se constituye actualmente como el cuarto productor mundial de acero, mientras que China ocupa el primer lugar. Semejante participación en el mercado haría muy efectivo el impacto de un arancel sobre la importación de China (con beneficios positivos para la industria local), pero este tipo de medidas resultan en su mayoría estériles, debido a que se espera una pronta respuesta por parte de China y la situación volvería al punto de inicio (o aún peor debido a la persistente volatilidad).

Siguiendo el mismo patrón, la administración Biden intervendrá deliberadamente en la adquisición de US Steel por parte de inversores japoneses, un acto populista y desesperado en medio del clima de la campaña electoral.

Asimismo, el Presidente Biden propuso incrementar los aranceles para la importación de madera canadiense del 8% al 14%, sin ningún tipo de justificación convencional. Esto supone un golpe hacia uno de los mayores socios comerciales de Estados Unidos en la región.Queda en evidencia que la política comercial de Biden no se limita exclusivamente a China.

Biden despliega este paquete de propuestas como respuesta a las medidas prometidas por Trump, entre las cuales se encuentra el establecimiento de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, y una tasa especial del 60% sobre todas las importaciones de China.

Como es de amplio conocimiento, la dictadura comunista en China se negó a cumplir con la liberalización total de su mercado de divisas, un requisito al que se había expresamente comprometido tras su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el año 2000. En lugar de ello, solo se dio lugar a una serie de desregulaciones parciales y progresivas que, hasta el momento, no llegaron a desembocar en un mercado libre.

Las políticas proteccionistas se utilizaron como una medida coercitiva para forzar la liberalización cambiaria de China durante la administración de Donald Trump, aunque una vez finalizada la guerra comercial (2018-2020) se llegó a un nuevo status-quo sin mayores cambios en esta materia y con aranceles más elevados entre ambos países (la relación final entre ellos favoreció ligeramente a Estados Unidos).

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