A pesar de la campaña internacional coordinada contra la Argentina, en la que afirmaban que tenía “amañado” el Mundial, terminamos siendo ampliamente perjudicados en la final.
Doce años después de la final robada contra Alemania en Brasil 2014, un equipo europeo volvió a quitarles la Copa del Mundo a la Argentina y a Lionel Messi en una definición marcada por presiones institucionales, una designación arbitral escandalosa y decisiones que perjudicaron directamente a la Selección.
Lionel Messi tras la final
No fue la primera vez. En Italia 1990, Alemania fue campeona gracias a un penal que no existió. En Estados Unidos 1994, la FIFA sacó a Diego Maradona del Mundial por un supuesto doping, justo cuando el 10 ya se había desintoxicado y volvía a ser la gran figura de la Selección. En Brasil 2014, Manuel Neuer golpeó con la rodilla a Gonzalo Higuaín dentro del área, pero el árbitro no cobró penal y hasta sancionó una falta inexistente del argentino.
En 2026, la historia se repitió. Durante todo el Mundial se intentó instalar desde el exterior que Argentina tenía el torneo “amañado”, que la FIFA quería entregarle otra Copa a Messi y que cualquier resultado favorable respondía a un supuesto arreglo encabezado por Gianni Infantino.
Sin embargo, en la final ocurrió exactamente lo contrario. Argentina quedó en manos de un equipo arbitral cargado de conflictos, antecedentes y estadísticas sospechosas, y terminó siendo perjudicada en las decisiones más importantes.
La amenaza de la UEFA contra Gianni Infantino
Antes de la final, la UEFA había dejado planteada una amenaza directa contra Gianni Infantino: si Argentina volvía a ganar la Copa del Mundo, avanzarían para desplazarlo de la presidencia de la FIFA. Incluso, el presidente eslavo Aleksander Čeferin, no asistió a la final en protesta abierta contra Infantino por el caso Balogun.
Una nueva consagración de Messi iba a ser utilizada por el poder europeo para acusar a Infantino de favorecer a la Selección y promover su destitución.
Gianni Infantino
La definición quedó así atravesada por una presión institucional evidente. La UEFA tenía un interés directo en impedir otra consagración argentina y devolver la Copa del Mundo a Europa.
En ese contexto se produjo la primera decisión escandalosa: la elección del equipo arbitral.
Una terna completamente eslovena
La FIFA designó como árbitro principal al esloveno Slavko Vinčić. Sus asistentes fueron Tomaž Klančnik y Andraž Kovačič, también eslovenos. Los tres compartían nacionalidad con Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA y principal representante del poder europeo dentro del fútbol internacional.
La final enfrentaba a Argentina contra España, una selección perteneciente a la confederación dirigida por Čeferin. Al mismo tiempo, Infantino estaba bajo la amenaza de ser desplazado si la Selección volvía a ser campeona. Pese a ese conflicto, la FIFA colocó el control del partido más importante del Mundial en manos de tres compatriotas del presidente de la UEFA.
Equipo de árbitros de la final del mundo
Bastian Dankert, un alemán en el VAR
El responsable del VAR fue el alemán Bastian Dankert. Alemania es uno de los principales rivales mundialistas de Argentina y el adversario contra el que disputó tres finales: 1986, 1990 y 2014.
En 1990, Alemania fue campeona gracias a un penal inexistente y Argentina terminó con dos jugadores expulsados. En 2014, Neuer golpeó a Higuaín dentro del área y el árbitro no cobró penal.
Doce años después, un alemán quedó encargado de revisar las expulsiones, los penales y las acciones capaces de definir otra final disputada por Argentina.
El colombiano Nicolás Gallo como AVAR
Como asistente principal del VAR fue designado el colombiano Nicolás Gallo. Colombia era el país que había perdido frente a Argentina la última final de la Copa América y mantenía una creciente rivalidad con la Selección.
Nicolás Gallo
El equipo arbitral quedó así formado por tres eslovenos, un alemán en el VAR y un colombiano como AVAR: una combinación que, lejos de transmitir neutralidad, multiplicó las sospechas antes del partido.
El oscuro antecedente de Slavko Vinčić
En 2020, Slavko Vinčić fue detenido durante una redada policial realizada en Bosnia y Herzegovina. El operativo estaba vinculado con una trama de prostitución, drogas y armas. En el lugar encontraron mujeres, cocaína, grandes cantidades de dinero y armas de fuego.
Slavko Vinčić
Vinčić intentó escapar junto con otras tres personas a bordo de una lancha. La fuga no prosperó y fue detenido por las autoridades. Pese a la gravedad del episodio, fue insólitamente liberado. Después aseguró que había llegado como invitado, declaró como testigo y no fue acusado formalmente de integrar la organización investigada.
Entre todos los árbitros disponibles, la FIFA eligió para una final del mundo a un juez que había sido encontrado en una redada relacionada con prostitutas, cocaína, dinero y armas, y que había intentado escapar del lugar.
España nunca había perdido con Vinčić
España jamás había perdido un partido dirigido por Slavko Vinčić. Antes de la final, acumulaba cinco encuentros invicta bajo su conducción. Después de vencer a Argentina, completó seis partidos sin derrotas. Seis partidos. Ninguna derrota.
Y el sexto fue la final de la Copa del Mundo. La FIFA conocía ese historial antes de designarlo. Las únicas dos derrotas mundialistas de Argentina con Scaloni fueron dirigidas por Vinčić El historial con Argentina era exactamente opuesto.
Durante toda la era de Lionel Scaloni, la Selección solamente perdió dos partidos en Copas del Mundo. Los dos fueron dirigidos por Slavko Vinčić. El primero fue contra Arabia Saudita en Qatar 2022.
Emiliano Martínez
El segundo fue la final contr España en 2026. España nunca perdió con él y las únicas dos derrotas mundialistas de la Argentina de Scaloni fueron bajo su arbitraje. Pese a esos antecedentes, la FIFA lo eligió para dirigir una final entre ambos países. Todos los indicios existían antes del partido. Nada apareció después del resultado.
Antes de la final ya se conocían la amenaza de la UEFA contra Infantino, la nacionalidad eslovena de toda la terna principal, el historial perfecto de España con Vinčić, las derrotas argentinas bajo su arbitraje y el episodio policial de 2020. La FIFA pudo evitar la polémica designando a otro árbitro. Decidió no hacerlo.
La amarilla insólita a Enzo Fernández
Durante el partido, Vinčić aplicó una vara especialmente severa contra Argentina. Enzo Fernández recibió su primera tarjeta amarilla por protestar una decisión levantando el puño.
No fue por una entrada violenta. No cortó una situación de gol. No agredió a ningún rival. Fue amonestado por una protesta, pese a que jugadores de ambos equipos discutieron decenas de decisiones durante la final. Esa tarjeta lo dejó condicionado y terminó siendo decisiva.
La expulsión a Enzo Fernandez
Una primera amarilla que terminó en expulsión: Más adelante, Enzo Fernández cometió una infracción sobre Pau Cubarsí y recibió la segunda amarilla. Argentina quedó con diez jugadores. La segunda sanción no puede analizarse sin recordar la primera. Enzo terminó expulsado porque anteriormente había sido amonestado por una protesta común.
La última tarjeta roja mostrada en una final de la Copa del Mundo había sido la de Zinedine Zidane en 2006, después de darle un cabezazo a Marco Materazzi. Veinte años después, Enzo fue expulsado por doble amarilla: la primera por protestar y la segunda por una infracción. Una situación completamente incomparable con la agresión de Zidane.
La jugada de Marc Cucurella que ni el árbitro ni el VAR revisaron
Durante una acción del partido, Marc Cucurella se tapó la boca mientras se dirigía a Messi. El capitán argentino reclamó inmediatamente que la jugada fuera revisada y pidió la expulsión del español. Sin embargo, ni Slavko Vinčić ni el VAR decidieron analizar lo ocurrido.
Marc Cucurella se tapó la boca
No hubo llamado desde la cabina, no se revisó la secuencia y Cucurella continuó en la cancha. Mientras Enzo terminó expulsado por una doble amarilla iniciada con una sanción por protestar, la acción reclamada por Messi ni siquiera fue revisada.
España cometió 16 faltas y no recibió ninguna tarjeta
España cometió 16 infracciones durante el partido. Pese a esa cantidad, ningún futbolista español recibió una sola tarjeta amarilla. Numerosas faltas fueron cobradas sin amonestación y otras directamente fueron ignoradas.
Después de la final comenzaron a circular recopilaciones de infracciones españolas que Vinčić no sancionó. El contraste fue absoluto: Argentina terminó con Enzo expulsado por doble amarilla, mientras España finalizó el partido sin recibir ninguna tarjeta pese a haber cometido 16 faltas.
El VAR respaldó todas las decisiones
Bastian Dankert no corrigió ninguna de las decisiones reclamadas por Argentina. No recomendó revisar la acción de Cucurella ni intervino frente a las demás jugadas denunciadas por la Selección.
La tecnología, que debía evitar errores graves, terminó respaldando la actuación del árbitro principal. La campaña internacional contra Argentina quedó en ridículo
Durante todo el Mundial se afirmó que la competencia estaba arreglada para Argentina. Se acusó a Infantino de querer regalarle otra Copa a Messi y se presentó cada decisión favorable como una supuesta prueba de corrupción.
La ofensiva excedió al fútbol. Figuras internacionales, activistas y comunicadores se sumaron a una campaña coordinada para desprestigiar al país.
Bastian Dankert
Samuel L. Jackson, por ejemplo, pidió que nadie apoyara a la Selección y afirmó que Argentina era “uno de los países más racistas, si no el más racistas del mundo”.
Después de la final, todos los que aseguraban que Argentina había comprado el Mundial quedaron completamente expuestos y en ridículo. Según su propia lógica, la Selección habría comprado todos los partidos menos el único que realmente necesitaba ganar. ¿O acaso ahora sostendrán, irónicamente, que España simplemente “pagó más”?
Cuando llegó el partido decisivo, Argentina no fue beneficiada: terminó perjudicada por una designación arbitral cargada de conflictos y por decisiones que inclinaron la final en su contra.
Una final que debe ser investigada
La FIFA debe explicar por qué eligió a Slavko Vinčić, qué criterios utilizó para conformar el equipo arbitral y por qué ignoró sus antecedentes con España y Argentina.
También debe transparentar las evaluaciones del árbitro, las comunicaciones del VAR y los diálogos relacionados con las acciones polémicas. Todas las pruebas expuestas en esta nota son extrafutbolísticas y arbitrales.
Pero eso no puede ocultar otra realidad: la Selección Argentina jugó un partido pésimo e irreconocible. No pateó al arco durante el primer tiempo, prácticamente no llegó al área rival y acumuló una cantidad insólita de pases hacia atrás. Nunca se había visto a esta Argentina disputar una final con tan poca decisión y profundidad.
Selección Argentina
La ausencia de Lautaro Martínez fue inexplicable. Había convertido el gol de la clasificación contra Inglaterra, era el segundo goleador argentino del Mundial detrás de Messi y, aun así, no disputó un solo minuto de la final.
También resultó incomprensible el cambio de Gonzalo Montiel por Nahuel Molina. Molina había tenido un pésimo Mundial y volvió a quedar expuesto en el gol de España.
A eso se sumó el error de Simeone, que dejó completamente libre a Ferran Torres para rematar mientras se acomodaba las medias.
En las redes sociales, algunos hinchas incluso acusaron a determinados futbolistas de “jugar para atrás”. Es una afirmación que no puede sostenerse sin pruebas, pero demuestra el desconcierto que provocó una actuación que no representó en absoluto el carácter de la Selección durante el ciclo de Scaloni.
Selección Española
La excepción fueron Nicolás Tagliafico y el Dibu Martínez. El lateral jugó lesionado, de manera maradoniana, y dejó todo dentro de la cancha. El arquero, por su parte, sostuvo prácticamente solo a la Argentina con una actuación histórica: realizó 11 atajadas, la mayor cantidad registrada por un arquero en una final de la Copa del Mundo desde que existen estadísticas oficiales, en 1966. Diez de esas intervenciones fueron durante el tiempo reglamentario y la restante llegó en el alargue.
Pese a recibir el gol de Ferran Torres en el tiempo suplementario, el Dibu evitó una derrota mucho más amplia y mantuvo con vida a una Selección que casi no ofreció respuestas ofensivas. Su actuación fue excepcional y quedó como una de las pocas completamente a la altura de una final del mundo. Y, pese a la derrota, Lionel Messi sigue siendo el futbolista más grande de todos los tiempos.
Argentina fue perjudicada por factores externos, pero tampoco jugó para ganar. Por eso, esta final no solo debe ser explicada por la FIFA. También tendrá que ser investigada y analizada profundamente por los propios argentinos, que necesitan saber qué ocurrió con un equipo que, en el partido más importante, dejó de parecerse por completo a la Selección Argentina.