La distancia moral entre el gobierno de Javier Milei y el régimen que saqueó las arcas del Estado ha quedado plasmada de manera definitiva en los registros públicos. La presentación de las Declaraciones Juradas Patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción expone un contraste absoluto en la ética de los líderes de la República Argentina. Mientras el actual consolida su rumbo económico bajo premisas de austeridad y transparencia, la líder del nefasto kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner, arrastra un historial de bienes multimillonarios que superan ampliamente cualquier cifra razonable de la función pública, estando en la mira de la Justicia por causas de corrupción sistemática.
La comparación en términos reales —medida en dólares estadounidenses— destruye el relato populista y expone cómo se enriquecieron los antiguos gobernantes a costa de los contribuyentes. De acuerdo con los datos históricos de evolución patrimonial real:

Cristina Fernández de Kirchner ingresó a la órbita del poder declarando US$ 3.91 millones en su año previo al mandato, escalando de manera exorbitante a US$ 5.65 millones al momento de su asunción, disparándose a US$ 13.34 millones en su primer año de gestión y consolidando una escandalosa fortuna de US$ 14.62 millones en su segundo año. Este patrimonio familiar e inmobiliario enfrenta hoy pedidos millonarios de decomiso en causas judiciales de enorme gravedad institucional como Vialidad, Los Sauces y Hotesur.
En la vereda de la honestidad absoluta, Javier Milei muestra una línea plana y transparente: declaró apenas US$ 61 mil en su año previo, US$ 123 mil al asumir la presidencia, US$ 172 mil en su primer año y solo US$ 236 mil en su segundo año de mandato. En moneda dura, su patrimonio se ha mantenido prácticamente estable, demostrando que no se ha beneficiado económicamente del ejercicio del poder.
En la especificidad de los datos presentados por el Presidente de la Nación esta semana ante la Oficina Anticorrupción, los bienes declarados por Javier Milei pasaron de $206 millones a $295,2 millones de pesos durante el año 2025, lo que representa un incremento nominal del 43,3% debido únicamente al efecto de la revaluación de activos y la inflación, sin haber adquirido un solo bien nuevo desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre de 2023.

"La composición de su patrimonio prácticamente no sufrió modificaciones y la mayor parte del incremento patrimonial de un año a otro corresponde a diferencias en la valuación de bienes que ya poseía".










