Guillermo Bellingi, exfuncionario de la Procuración durante la gestión de Gils Carbó, fue hallado muerto en Villa Elisa. La Justicia investiga las circunstancias del hecho, que conmocionó a días del juicio por la compra de un inmueble.
La impunidad del nefasto kirchnerismo vuelve a quedar expuesta ante la sociedad tras un suceso verdaderamente escalofriante. Mientras el país transita un profundo proceso de saneamiento institucional de la mano de la actual administración nacional, la trágica muerte de Guillermo Bellingi, exsubdirector general de la Procuración General de la Nación durante la gestión de la ultra-kirchnerista Alejandra Gils Carbó, ha encendido todas las alarmas de la justicia.
El exfuncionario de 55 años, quien además se desempeñaba como docente de macroeconomía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), apareció muerto en plena vía pública con una puñalada en el tórax. Lo más alarmante y sugestivo de este trágico final es que el hallazgo se produjo a tan solo 20 días de que comenzara el histórico juicio oral y público por corrupción en el que debía declarar y ser juzgado por el saqueo del Estado.
Guillermo Bellingi
El macabro hallazgo tuvo lugar este martes en la localidad platense de Villa Elisa, específicamente sobre la calle 8, entre 406 y 407, luego de que un transeúnte diera aviso inmediato a la línea de emergencias 911. Al arribar al lugar, los efectivos de la Policía bonaerense encontraron el cuerpo inerte del exfuncionario vestido con un buzo verde, jeans y zapatos marrones.
Junto a su cadáver se hallaba un “cuchillo del tipo criollo” con mango de madera, su respectiva vaina, una mochila azul, y sus pertenencias personales intactas: una billetera, un teléfono celular y un reloj. A pesar de que la letal herida se ubicaba en la parte baja del tórax con inclinación hacia el lado izquierdo y que, a simple vista, el cuerpo “no presentaba signos de defensa u otras lesiones”, la hipótesis de un “posible suicidio” despierta un profundo rechazo y escepticismo en una ciudadanía cansada de los silenciamientos de la era K.
La muerte de Bellingi desestabiliza un juicio oral clave que pretendía ventilar los oscuros pasillos de la corrupción de la gestión anterior. El exfuncionario debía sentarse en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral Federal N°8 —integrado por los magistrados Gabriela López Iñiguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer—, con una acusación impulsada por el fiscal general Marcelo Colombo, en un debate oral programado para dar inicio en menos de tres semanas.
Guillermo Bellingi
La causa de fondo, instruida rigurosamente por el juez federal Julián Ercolini, gira en torno a una grosera maniobra de direccionamiento y pago de millonarias comisiones espurias en la compra de un inmueble destinado a la Procuración en la calle Perón 667, concretada en el año 2013.
La investigación judicial desnudó con precisión quirúrgica el modus operandi de la corrupción de la casta K. Bajo el mandato de Gils Carbó, el organismo adquirió el citado edificio por la impactante suma de $43.850.000. No obstante, la licitación pública no fue más que una puesta en escena: la Justicia determinó que los contratos entre los beneficiarios de las comisiones se firmaron de manera previa y secreta, antes de que el proceso licitatorio fuera oficialmente publicado con el nombre del ganador.
En el centro de esta maniobra ilícita intervino Juan Carlos Thill, medio hermano de Bellingi, quien percibió una comisión de $3 millones de pesos de la época —equivalentes a unos astronómicos US$ 500.000 de aquel entonces— bajo la pantalla de "asesorar" a la inmobiliaria que representaba a la vendedora, la firma Arfinsa. Para los investigadores fiscales, este estrecho lazo familiar fue el instrumento central diseñado deliberadamente para montar una estructura fraudulenta que otorgara una engañosa “apariencia de legalidad” al desvío de fondos estatales.
Guillermo Bellingi
Mientras la Argentina actual del presidente Javier Milei avanza firmemente en la transparencia y la erradicación total de los privilegios estatales, los principales implicados en la impunidad K continúan vinculados a las sombras del pasado. La exprocuradora general Alejandra Gils Carbó, quien debió abandonar su cargo en 2017 tras ser procesada penalmente, se desempeña actualmente como abogada defensora del cuestionado empresario kirchnerista Gerardo Ferreyra —titular de Electroingeniería— en la emblemática causa de los “Cuadernos de las Coimas”.
Desde su salida del Ministerio Público Fiscal, el organismo permanece de manera interina bajo la conducción del procurador adjunto Eduardo Casal. Este trágico desenlace en torno a la figura de Bellingi siembra un manto de dudas sobre el alcance de las mafias que el kirchnerismo construyó y que la justicia, libre de presiones en la nueva era política, sigue empeñada en desarmar