En ese lugar, los barrabravas kirchneristas, extremadamente violentos, comenzaron a atacar a las Fuerzas Federales con piedras, palos y golpes. La situación se volvió cada vez más violenta, por lo que la Policía lanzó gases lacrimógenos para intentar disuadir a los delincuentes.
Según informaron fuentes oficiales, varios de estos extremistas de izquierda fueron detenidos tras un fuerte enfrentamiento en las inmediaciones del Congreso. La presencia de barrabravas y militantes de grupos kirchneristas y de izquierda intensificó el clima de violencia, generando un escenario de caos en el centro porteño.
Aunque la marcha fue presentada como una manifestación en reclamo por mejoras en los haberes jubilatorios, la violencia desatada y la organización de los disturbios dejaron en evidencia su trasfondo político.











